«No me ha gustado nada cuando Carlos Sobera se ha puesto a gritar»

«No me ha gustado nada cuando Carlos Sobera se ha puesto a gritar»

«Me siento identificado éticamente con Kant. Aunque, desgraciadamente y por falta de tiempo, no conozco en total su obra. Me gustaría conseguir un grado de ético absoluto que pueda regirlo todo«, afirmó Miguel en su presentación en First Dates.

Carlos Sobera fue el encargado de hacerle la primera entrevista en la barra del restaurante, donde le preguntó si le gustaba salir de fiesta: «No, nada, detesto el ruido alto y me agobian los sitios llenos de gente«, afirmó el comensal.

«¿Qué estás buscando?», quiso saber el presentador. «La razón más poderosa que me ha hecho venir era que a una tía mía le hacía ilusión que me presentara al programa«, confesó el comensal.

«¿Si no hubiera sido por tu tía no habrías venido?», apuntó Sobera. «Claro, ha sido mi tía Concha», le dijo Miguel. Inmediatamente, el conductor del programa de Cuatro miró a cámara y exclamó: «¡Te amo Concha!».

Al escucharle, el madrileño señaló: «Lo que más me importa es que me vea mi tía porque le hace ilusión. No me ha gustado nada cuando Carlos se ha puesto a gritar ‘te quiero, Concha’«.

Su cita fue Paula, una maestra procedente de Salamanca: «A la hora de mantener relaciones sexuales, hay personas que si no las tienen a tal edad son unos pringados y no, creo que es una cosa muy seria porque debes de tener muy claro con quién lo vas a hacer».

«Me he llevado una sorpresa porque no era lo que me esperaba«, confesó la dater al ver a Miguel. Como se produjo un silencio incómodo entre ambos, la camarera Lidia Santos intentó que comenzaran una conversación: «Era una mezcla de nervios y que él no me atraía», señaló Paula.

La timidez, los nervios y la falta de atracción les jugaron mala pasada durante la velada, ya que ninguno de los dos era capaz de sacar de conversación para ver si congeniaban o no. 

Pero ni la cena ni su paso por el fotomatón hicieron que la cita mejorara. Al final, el madrileño sí que quiso tener una segunda cita con la maestra porque «me ha parecido una persona muy simpática y sincera».

Ella, por su parte, y como había dejado claro a lo largo de la velada, prefirió no volver a quedar: «He tenido momentos en los que no me sentía cómoda y, físicamente, no era lo que esperaba«.

Fuente