
Sigmund Freud, padre del psicoanálisis, dedicó su vida al pensamiento inconsciente, la personalidad o la infancia, no sin dejar polémica a lo largo de su historia. Su filosofía como su visión médica ha estado fuertemente cuestionada por la psicología científica, precisamente por no basarse en datos empíricos que la ciencia pudiera demostrar. Sin embargo, así como sus trabajos y teorías conglomeró críticas, hay adeptos que han mantenido algunas de sus reflexiones a lo largo del tiempo. En este sentido, el desarrollo emocional de la infancia fue una de las bases más importantes de Freud, que todavía, a día de hoy, es algo que se estudia. Fue entonces cuando pronunció una de esas frases que perduran en la historia: «No puedo pensar en ninguna necesidad en la infancia tan fuerte como la necesidad de la protección de un padre». Pero, ¿qué significado esconde este pensamiento o qué quería decir el psicoanalista?Protección más allá del cuidado físicoEl psicoanalista pensaba que la protección, no solo desde el cuidado físico, era la base para el desarrollo emocional y la confianza del niño. En este sentido, Freud sostenía la teoría de que según como se desarrollara un niño en la infancia, así se comportaría en la edad adulta. En este sentido, la contención, estabilidad y confianza de las figuras de referencia era para el neurólogo algo esencial.Fue entonces cuando Freud despojó a la figura del padre de la autoridad para convertirla en seguridad. Si un niño se siente protegido siente menos amenaza, por lo que se enfrenta a las situaciones con menos ansiedad y sosteniéndose en la confianza básica. Este vínculo y acompañamiento adulto, según Freud, cuanto antes se desarrolle, permitirá al niño crecer en un entorno seguro para la creación de la autoestima y la regulación emocional. En definitiva, una base psíquica sólida para el futuro adulto.Niños con miedos, desamparo y ansiedadPara Freud, si este acompañamiento y seguridad no se daba durante la infancia, los efectos se traducirían en niños, jóvenes y adultos con mayores miedos, más posibilidades de ansiedad y un sentimiento de desamparo. Su teoría explica así que un desarrollo psíquico deficiente se traduce en problemáticas en el futuro.El psicoanalista sostenía así que la infancia es la etapa exacta en la que los seres humanos desarrollan su autoestima, su capacidad de entender y regular las emociones y de presentar ante el mundo confianza. Es por ello que a día de hoy muchas terapias encuentran en la infancia el punto clave para entender los problemas de los pacientes en la edad adulta.

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