«No es Francia, no responde a un malestar, es una llamada a la acción»

«No es Francia, no responde a un malestar, es una llamada a la acción»

Los altercados el sábado pasado en Barcelona, en concreto en la zona de plaza Catalunya, dejaron un total de 130 detenidos, 74 de ellos menores de edad, después de que un grupo de hasta 500 jóvenes, convocados a través de redes sociales, acudiese al centro de la capital catalana. Allí, saquearon varias tiendas, prendieron fuego a barricadas y destrozaron mobiliario urbano. Ante la posibilidad de que se puedan reproducir en los próximos días convocatorias similares, la socióloga, profesora de Esade y directora de la Càtedra d’Innovació Digital Responsable, Liliana Arroyo, atiende a 20minutos, para hablar de lo ocurrido.

¿Le sorprende lo que pasó este fin de semana en Barcelona? 

Me sorprende lo que ha pasado por la capacidad de convocatoria, pero no me sorprende [lo ocurrido] teniendo en cuenta el método que se ha seguido para convocar, que es, esencialmente, a través de redes. Aprovechan la capacidad de distribución secuenciada que tienen este tipo de plataformas. Es decir, saben perfectamente a qué tipo de público, qué tipo de propuestas les puede interesar.

¿Cuál es el perfil al que se quiere atraer con estas convocatorias?

A chicos jóvenes, adolescentes. Pero no se puede generalizar.

¿Se podría haber evitado lo ocurrido?

Se podría haber limitado el alcance, pero creo que las fuerzas de seguridad no se tomaron lo suficientemente en serio la capacidad de convocatoria que esto podía tener. 

¿Por qué estas convocatorias a través de las redes sociales tienen tanto éxito?

Es interesante el procedimiento porque se distribuye a través de TikTok y hay una especie de lógica de embudo. Desde TikTok, los interesados llegan a grupos privados de Telegram o WhatsApp y es allí donde una administración les acepta. Entonces se genera una especie de efecto de, «soy llamado y estoy aceptado». Lo que hay es un tema de sentimiento de pertenencia.

¿Qué diferencias hay ente lo ocurrido en Barcelona y lo que está pasando desde hace semanas en Francia? ¿Son protestas similares?

No. Lo que ha pasado en París y en Francia tiene que ver con el malestar, con la situación del sistema educativo. Allí hay sindicatos, estudiantes, docentes… En este caso no hay una protesta, sino que se instrumentaliza la idea de Blocus, pero después lo que se hace es una llamada a la acción directa. No hay reflexión, no hay propuesta, no hay proyecto, no hay un movimiento social. Básicamente es una llamada a la acción.

¿Qué tiene de particular la convocatoria que hubo el sábado? 

Que es crimen performativo. Lo interesante no solo es el momento en el que estoy realizando la acción, sino que lo grabo y alardeó en redes sociales. Hay una búsqueda de validación muy clara y de sentido de pertenencia. No solo en el momento de la acción, sino posteriormente porque esto luego tiene rédito social, por decirlo de alguna forma. 

Pero detrás de estas acciones, ¿hay un malestar o una ideología?

Pueden haber diferentes motivos, pero lo que vemos es que no podemos decir que esto responde a un malestar como la situación en los institutos, como en Francia. Por ejemplo, había jóvenes que venían de barrios bastante pudientes de la ciudad de Barcelona. ​No solo es que el sistema no funcione o por tener un origen extranjero. No se puede generalizar en un malestar. Tampoco en la juventud, porque el riesgo es criminalizarles.

Antes comentaba que aquellos que convocan saben a qué publico dirigirse, ¿Quién está detrás de estas convocatorias?

No se tiene ningún conocimiento. De hecho, está en manos de la policía, que lo está investigando. Lo que está claro es que no hay una organización concreta que se declare como la convocante. En cambio, lo que sí estamos viendo es el rédito que sacan miradas más conservadoras y más de ultraderechas, que hacen afirmaciones muy contundentes sobre el origen migrante de los que estaban allí. Y no tiene ningún sentido porque las imágenes propias demuestran que no es el caso, que no era un grupo homogéneo.

Se rumorea que el sábado que viene podría darse otra convocatoria como la del fin de semana pasado. ¿Se puede prevenir de cara al futuro?

Sí, se puede prevenir con un dispositivo preventivo, pero no solo enfocándolo desde el punto de vista del gato y el ratón. Sino en cómo involucramos a las plataformas para que sean corresponsables. En Francia la ministra de asuntos digitales se sentó con Tiktok y otras plataformas para que se sumen a la causa, para limitar la distribución de estos contenidos. Lo que sabemos es que Tiktok ha decidido colaborar, de una forma tímida, no contundente, pero es un gesto. Es una situación que nos plantea un escenario relativamente nuevo.

Tras los sucesos del sábado en Barcelona, las autoridades han prometido que todos los implicados pagarán por lo sucedido, incluidos los menores. ¿Esto puede hacer que algún joven en el futuro decida no participar en otra convocatoria?

Creo que entre el rechazo de los propios iguales es donde está la clave de la desmovilización, sobre todo entre los jóvenes. Pero obviamente lo que se debería empezar a hacer es limitar la difusión y cómo hacemos para que socialmente haya un rechazo uniforme a este tipo de actuaciones.

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