Nació un nuevo cóndorito en el Parque Jaime Duque: “Representa a nuestro pa

Nació un nuevo cóndorito en el Parque Jaime Duque: “Representa a nuestro pa

El nacimiento de esta cóndor hembra no es solo una noticia feliz para el parque, sino un acontecimiento trascendental para Colombia y toda la región andina. Representa la continuidad de una especie que no solo embellece los cielos, sino que cumple un papel vital en la salud de los ecosistemas. Como expresó el equipo del parque durante la transmisión, “este cóndorito va a representar muchas cosas para nuestro país”.

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El cóndor andino, considerado el ave emblemática del país, es una especie en peligro de extinción. Su rol ecológico es fundamental: al ser carroñero, contribuye al equilibrio de los ecosistemas al limpiar los territorios de cadáveres de animales.

Con una envergadura de hasta tres metros, su vuelo majestuoso se ha convertido en símbolo de libertad y grandeza en las culturas de los Andes. Sin embargo, enfrenta múltiples amenazas como la cacería, el envenenamiento y la pérdida de hábitat, factores que ponen en riesgo su permanencia en los cielos suramericanos.

Consciente de esta realidad, el Parque Jaime Duque desarrolla el Programa de Conservación del Cóndor de los Andes, tanto en la modalidad ex situ (cría bajo cuidado humano) como in situ (protección en su hábitat natural). En alianza con comunidades campesinas organizadas en la Asociación Coexistiendo con el Cóndor (ACAMCO), el parque trabaja en el páramo El Almorzadero, en Santander, promoviendo prácticas sostenibles que reemplacen la ganadería extensiva de ovejas y cabras, la cual impacta negativamente el ecosistema. Además, el programa integra educación ambiental y comunicación para sensibilizar a la ciudadanía sobre la importancia de proteger esta especie.

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El nacimiento de esta cría simboliza la esperanza de fortalecer la población del cóndor en Colombia. Rafiki, su hermano mayor, ya había despertado un gran entusiasmo al convertirse en referente del programa de conservación; su historia, fruto de una década larga de esfuerzos científicos y comunitarios, marcó un antes y un después para la especie. Ahora, con la llegada de esta nueva hembra, se amplía la oportunidad de consolidar esfuerzos que aseguren la supervivencia del cóndor a largo plazo.

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