Muere el expresidente de Uruguay José Mujica a los 89 años

Muere el expresidente de Uruguay José Mujica a los 89 años


El expresidente de Uruguay (2010-2015) José Mujica ha fallecido este martes a los 89 años tras una larga lucha contra el cáncer de esófago que padecía y que se le había extendido en las últimas semanas/meses. La noticia ha sido confirmada por el presidente de Uruguay, Yamandú Orsi. "Te vamos a extrañar mucho Viejo querido. Gracias por todo lo que nos diste y por tu profundo amor por tu pueblo", ha escrito en X.

Mujica fue un exguerrillero, político y agricultor uruguayo que se desempeñó como presidente de la República Oriental del Uruguay desde 2010 hasta 2015.

Él mismo ya anunció en enero que no quería seguir con el tratamiento para el cáncer y pidió que le dejaran morir tranquilo. "El guerrero tiene el derecho a su descanso", dijo en una entrevista en la que reconoció que se había terminado su ciclo "hace rato".

Un Presidente peculiar

Mujica recogió el testigo presidencial en 2005 de manos de su compañero Tabaré Vázquez, pero rápidamente dejó claro que su estilo discursivo y político distaba mucho de ser el común. Se convirtió en un 'rara avis' dentro de una América Latina donde gran parte de la izquierda miraba como referente al venezolano Hugó Chávez y a su 'revolución bolivariana'.

Su animadversión por los protocolos clásicos fue especialmente comentada y se hizo palpable en un día a día en el que intentaba rehuir de coches oficiales y defendía su vida en una pequeña 'chacra' (granja) cerca de Montevideo junto a su mujer, Lucía Topolansky, también una activa militante de la izquierda. Por esta pequeña finca han llegado a desfilar líderes extranjeros y periodistas y desde este símbolo de austeridad defendió iniciativas como la de donar parte de su salario como presidente -al término del mandato, afirmó que había renunciado a más de medio millón de dólares-.

En el terreno político, promulgó la ley de despenalización del aborto vetada por su predecesor, impulsó la legalización del matrimonio igualitario y firmó una reforma pionera para autorizar la producción y la comercialización de la marihuana.

Sus críticos, en cambio, le reprocharon no haber aprovechado las ventajas de un país en crecimiento para consolidar mejoras de servicios básicos como la educación o la salud o para emprender una reforma de calado de un Estado que seguía marcado por la desigualdad.

Para la izquierda regional tampoco ha sido un símbolo político de consenso, como quedó de manifiesto cuando en la recta final de su mandato selló un polémico acuerdo con Estados Unidos para acoger a presos de Guantánamo. No ha escatimado críticas en estos últimos años contra la deriva de países como Venezuela y el gobierno "autoritario" de Nicolás Maduro.

En segunda línea

La Constitución prohíbe la reelección inmediata del presidente y el vicepresidente, pero Mujica no dejó del todo la política cuando cedió en 2015 el bastón de mando de nuevo a Tabaré Vázquez. Con una alta popularidad dentro y fuera de Uruguay, el ya expresidente regresó al poder legislativo como senador.

Fue elegido para el Senado en dos comicios consecutivos, pero en 2020, a los 85 años, renunció de manera prematura empujado por la pandemia de Covid-19 y por una salud cada vez más precaria. "Hay un tiempo para llegar y un tiempo para irse en la vida", alegó entonces.

Nunca se ha ido del todo y su voz ha sido reclamada en numerosas ocasiones en estos últimos años como altavoz de una izquierda dialogante. Los analistas estiman, de hecho, que su apadrinamiento fue clave para la victoria de Yarmandú Orsi en las elecciones presidenciales de 2024. Sin embargo, Mujica ha sido en su última etapa vital noticia principalmente por su salud. En abril de 2024, anunció que los médicos le habían detectado un tumor en el esófago y en enero de 2025 confesó que el cáncer se había extendido a otros órganos y renunciaba a seguir con los tratamientos: "Hasta acá llegué".

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