Michelin reduce el ruido de rodadura con una innovadora solución que va dentro del neumático

Michelin reduce el ruido de rodadura con una innovadora solución que va dentro del neumático

El ruido de rodadura es uno de los grandes olvidados cuando se habla de confort en el automóvil, pero cualquiera que haya hecho un viaje largo sabe hasta qué punto puede resultar molesto. No proviene del motor, sino del contacto constante entre el neumático y el asfalto, especialmente en firmes irregulares. Ese sonido, a menudo acompañado de pequeñas vibraciones, termina filtrándose al habitáculo y afecta directamente a la percepción de calidad del vehículo.

En ese contexto, Michelin ha desarrollado Acoustic, una tecnología que busca atacar el problema desde su origen. La clave está en entender cómo funciona un neumático: al ser una estructura hueca con aire comprimido en su interior, actúa como una caja de resonancia. Las vibraciones generadas al rodar se amplifican dentro de esa cavidad, produciendo un zumbido constante que se percibe con mayor claridad en coches eléctricos, donde la ausencia de ruido mecánico deja más expuesto este fenómeno.

La solución propuesta consiste en incorporar una banda de espuma de poliuretano en el interior del neumático. Este material está diseñado para absorber parte de esas vibraciones y reducir su amplificación. Según la marca, el resultado es una disminución de hasta un 20% del ruido que llega al habitáculo, una cifra relevante en términos de confort, aunque dependiente de factores como el tipo de asfalto o la velocidad.

¿Y si pinchas?

Ahora bien, no todo son ventajas. En la práctica, este tipo de soluciones también puede complicar reparaciones básicas. En una prueba reciente con un Tesla equipado con neumáticos Michelin con espuma interior (no eran los propios de Michelin, sino una solución que adopta la propia Tesla en sus coches desde la fábrica para insonorizarlos más, independientemente de la marca de neumático que fuese), un simple pinchazo por un clavo terminó en un problema mayor: la presencia de esa banda impedía la extracción del clavo y posterior reparación con una mecha, la solución rápida más habitual. El resultado fue poco práctico: o sustituir los neumáticos (prácticamente nuevos y, además, en pareja) o recurrir a la grúa. Un recordatorio de que, en automoción, mejorar un aspecto concreto a veces implica asumir peajes en otros.

Fuente