Días después del trágico accidente de Urda, familiares y amigos han dado su último adiós a la exministra de Empleo y Seguridad Social y presidenta de la Fundación CEOE Fátima Báñez. Entre los presentes se encontraba Soraya Sáenz de Santamaría, que no ha podido aguantar la emoción al hablar de la que fue su compañera en el Partido Popular.
La exministra, de 59 años, viajaba en el tren Iryo que fue alcanzado por el AVE de Renfe cuando se dirigía a Sevilla. En la capital andaluza tenía previsto participar en un acto empresarial de la patronal andaluza.
«Defendía la política como una manera de ayudar a la gente y vivía y se desvivía por ayudar a la gente. Por arreglar problemas y no crearlos. Por hacer acuerdos y no generar discordias. Por entender a todo el mundo. Por ponerse en el lugar del otro», ha expresado Soraya Sáenz de Santamaría.
«A mí me gustaría que se la recordara así. Por el amor que tenía por Huelva, Andalucía, España y por todo el mundo al que podía ayudar», ha añadido la exvicepresidenta del Gobierno ante los medios.
El que tampoco ha faltado en el funeral de Fátima Báñez ha sido Antonio Garamendi, presidente de la Confederación Española de Organizaciones Empresariales (CEOE), que también se ha mostrado muy afectado por la pérdida.
«Era una persona increíble. Diría que era una de las personas más generosas que he conocido», ha asegurado Garamendi, que ha querido destacar una importante característica de la exministra «en los tiempos que vivimos: era una persona dialogante».
«Prefiero no decir nada porque lo tengo todo dentro. No puedo explicarme. No la voy a olvidar, la voy a tener al lado todo el día», ha añadido el presidente de la CEOE.

