«Me dijeron que en esa España oscura no se podía»

«Me dijeron que en esa España oscura no se podía»

En la España de los sesenta, un niño debía mantener los pies en la tierra. El espacio estaba reservado para unos pocos, nacidos en Rusia o Estados Unidos. Pero Pedro Duque (Madrid, 1963), como tantos otros en el mundo, se quedó pegado al televisor aquella noche de 1969 en la que Neil Armstrong pisó la Luna por primera vez. «Todos lo vimos y soñábamos con ser astronautas. Luego mis padres me dijeron que eso no se podía», recuerda hoy, evocando una España «oscura y huérfana de innovación». Décadas después, se licenció en Ingeniería Aeronáutica con matrícula de honor y fue seleccionado por la Agencia Espacial Europea (ESA) entre más de 6.000 candidatos. En 1998, aquel chaval de San Blas llegó más lejos que nadie: se convirtió en el primer español en viajar al espacio.

El último invitado al podcast Leyendo el periódico 20minutos celebra que el espacio vuelva a estar de moda: «Ha habido un surgimiento de nuevas tecnologías que hacen que explorarlo sea mucho más asequible que antes. Y ahí hay que reconocer que la empresa de Elon Musk tiene mucho que ver», comenta el actual presidente de Hispasat, el mayor operador de satélites español. Musk saldrá más veces en la conversación, pero antes toca analizar la noticia galáctica del año: Artemis II.

Para el madrileño, el mayor hito de la primera misión lunar tripulada del siglo XXI es «revalidar tecnologías que se han probado en condiciones reales por primera vez». «Ahora sabemos que el módulo de servicio fabricado por empresas europeas, la cápsula desarrollada por las estadounidenses y el cohete; todo ese sistema puede llevar a la gente a la Luna y traerla sin errores graves», explica. Como ocurrió con el programa Apolo, Artemis continuará con nuevas misiones que culminarán en un alunizaje. Si se cumplen los plazos, la Artemis IV de la NASA realizará en 2028 el primer descenso tripulado en el polo sur lunar.

Musk sube la apuesta: ha anunciado que la prioridad de SpaceX, su compañía de fabricación aeroespacial, será construir una ciudad en la Luna en menos de diez años. Duque no lo ve descabellado: «Será más un pueblín que una ciudad, pero sí es viable. Podemos mantener la vida de la gente en el espacio, puesto que llevamos 25 años ininterrumpidos con personas viviendo en la Estación Espacial Internacional (ISS). Hace falta una nave de carga capaz de aterrizar en la Luna -que ya se están fabricando dos para Artemis III- y luego habrá que desplegar allí toda la infraestructura. Pero no lo veo imposible: es una cuestión de inversión y de cuánta gente pongas a trabajar». 

Si viajas a Marte, tienes que repostar. Eso lo hace infinitamente más complicado»

¿Y Marte para cuándo? «Es lo mismo, pero multiplicado por un cierto factor. Habría que hacer varias pruebas de ida y vuelta a Marte sin alunizar, como en el Artemis II. Y lo que lo complica infinitamente más la misión a Marte es que habría que repostar allí», señala. El planeta rojo se encuentra aproximadamente 140 veces más lejos de la Tierra que la Luna.

Europa se independiza de Musk 

La semana pasada, el Gobierno de Pedro Sánchez confirmó el lanzamiento de Iris2, el programa con el que la Unión Europea desplegará 290 mini satélites en órbita baja para reforzar su soberanía digital y reducir su dependencia de redes privadas extranjeras. «Se ha demostrado que el sistema Starlink de Musk ha sido de mucha utilidad para la defensa en la guerra de Ucrania, para la comunicación entre soldados, los vuelos, sensores, etc», comenta Duque.

La particularidad de Iris2 es que se ha realizado con una «colaboración público-privada» en la que las «tres grandes empresas europeas de satélites [Eutelsat, Hispasat y SES] estamos aliadas con la Comisión Europea». Por otro lado, la red, al no dar servicio general, sino centrarse en la seguridad, trabajará con «menos satélites que Starlink (que cuenta con 9.000), situados a una altura un poco superior, pero más sofisticados». Por eso, confía el ingeniero, «cuando el sistema entré en funcionamiento, seguramente Ucrania se convierta en uno de nuestros clientes».

¿Volar al espacio o al Consejo de Ministros?

En 2018, Pedro Duque sacrificó un posible viaje al espacio por una misión terrestre casi tan trepidante: ser ministro de Ciencia, Innovación y Universidades dentro del primer Gobierno de Pedro Sánchez. Echando la vista atrás, el astronauta valora lo peor y lo mejor de la política: «Lo primero es fácil: esa industria que se ha creado de crear indignación alrededor del que toma las decisiones. La prensa amarilla siempre ha existido, desde los poemas de Quevedo, pero ahora es mucho más intenso. Y eso produce que después la gente te chille por la calle sin motivo». 

«Lo mejor -responde sin un atisbo de duda- es que, si tienes apoyo del presidente, puedes arreglar las cosas». «Yo tuve ese apoyo y la suerte, con el reparto de los Fondos Europeos, de poder sacar adelante una nueva ley de Ciencia», recuerda. «Y estoy muy orgulloso de que hoy, desde el Gobierno central, el esfuerzo en Ciencia e Innovación es el doble que cuando entré es el doble». 

A los que están todo el rato pegados a la pantalla no les cogemos para astronautas»

Si esta entrevista la lee un joven que quiera ser astronauta, como el Pedro de aquella «España oscura», el Pedro de esta España le aconseja «que no pierda esa ilusión». «Si te dedicas en cuerpo y alma a lo que te gusta, estudiaras mucho, lo que te hará de los mejores en esa disciplina. Y muy probablemente tu conocimiento se necesite para volar al espacio». Ese chico o chica, debe tener tres cosas claras: «Tiene que estudiar mucho, mantener la salud y no estar todo el rato pegado a la pantalla, porque esa gente no la cogemos para astronauta y tratar de convertir su conocimiento en algo práctico». Así estarás un poquito más cerca de tocar las estrellas…

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