Más allá de la mampostería

Más allá de la mampostería

La reconstrucción de Pereira no depende solo de reparar casas y vías: también exige recuperar el tejido social, cultural y económico que sostenía la ciudad

Por estos días abundan palabras como «mampostería», «daño estructural», «columna», «pantalla» y «fachada». No es para menos. Tras el terremoto del 10 de agosto, miles de pereiranos tuvieron que familiarizarse de manera repentina con términos propios de la ingeniería y la arquitectura para intentar comprender lo ocurrido en sus viviendas, lugares de trabajo y espacios cotidianos.

Esta preocupación es completamente legítima. Después de una catástrofe, la seguridad estructural es una prioridad. Saber qué edificios pueden recuperarse, cuáles deben reforzarse y cuáles deben demolerse es la diferencia entre la vida y la muerte. La reconstrucción de Pereira requerirá, antes que nada, del conocimiento técnico de arquitectos, urbanistas e ingenieros.

Sin embargo, limitar la discusión exclusivamente a esos aspectos sería un error. La ciudad no está compuesta únicamente por concreto, acero y ladrillos. Como señala Henri Lefebvre (2013), el espacio es también una producción social. Las edificaciones importan no solo por su materialidad, sino también porque permiten encuentros, relaciones, actividades económicas, expresiones culturales y formas de vida que les otorgan significado.

Cuando una iglesia se derrumba, la pérdida no se limita a una estructura física. Cuando desaparece una panadería, una biblioteca o un teatro, tampoco se pierde solo un inmueble. Deja de haber puntos de encuentro, memorias compartidas y prácticas cotidianas que contribuyen a la cohesión social. En este sentido, el terremoto destruyó edificios, pero también afectó relaciones que tardarán mucho más en reconstruirse.

La literatura académica muestra que las comunidades con mayores niveles de cohesión social suelen recuperarse mejor. La confianza entre vecinos, la existencia de organizaciones comunitarias y la capacidad de acción colectiva son factores tan importantes como la disponibilidad de recursos materiales para enfrentar una crisis. Por ello, la reconstrucción no debería concebirse únicamente como un proceso técnico, sino también como un proceso social.

Esto no significa que las viviendas, las vías y los servicios públicos deban pasar a un segundo plano. Todo lo contrario. Sin condiciones materiales adecuadas, difícilmente puede prosperar la vida comunitaria. Lo que se propone es reconocer que ambas dimensiones son complementarias. La ciudad necesita reconstruir simultáneamente su infraestructura y los vínculos sociales que esta posibilita.

Por esa razón, resulta preocupante que conozcamos tan poco sobre la realidad social, económica y cultural de nuestros barrios. Sabemos cuántas edificaciones colapsaron y cuántas viviendas sufrieron daños, pero conocemos mucho menos sobre las redes comunitarias afectadas, los espacios de encuentro desaparecidos o las actividades económicas y culturales que no podrán desarrollarse mientras sigan los daños.

La reconstrucción, por tanto, requiere del aporte de múltiples saberes. Arquitectos e ingenieros deberán garantizar la seguridad y la funcionalidad de las nuevas estructuras. Pero también será necesario incorporar a sociólogos, psicólogos, trabajadores sociales, gestores culturales, economistas, politólogos, administradores públicos, administradores de empresas y, sobre todo, a las comunidades directamente afectadas. No porque estas disciplinas sustituyan a las primeras, sino porque ayudan a responder preguntas que los planos estructurales no pueden responder.

Al final, reconstruir la ciudad no consistirá únicamente en volver a levantar edificios. Radicará también en recuperar los espacios donde las personas trabajan, aprenden, crean, comercian, celebran y construyen relaciones. Por eso, además de indagar qué se cayó, deberíamos comprender qué formas de encuentro desaparecieron y cómo podemos contribuir a que vuelvan a existir. 

Referencias bibliográficas 

Aldrich, D. P., & Meyer, M. A. (2015). Social capital and community resilience. American Behavioral Scientist, 59(2), 254-269. https://doi.org/10.1177/0002764214550299. 

Concha-Saldías, C., Micheletti, S., Rasse-Figueroa, A., & Olivares-Larraín, R. (2015). Reconstrucción post-terremoto en la ruralidad del Maule. Bitácora Urbano Territorial, 25(1), 43-56. https://doi.org/10.15446/bitacora.v1n25.40210. 

Lefebvre, H. (2013). La producción del espacio (E. Martínez Gutiérrez, Trad.; I. Martínez Lorea, Pról.). Capitán Swing Libros. (Obra original publicada en 1974).

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