Madrid desde las alturas: así se ha transformado un icono gastronómico de la Gran Vía

Madrid desde las alturas: así se ha transformado un icono gastronómico de la Gran Vía

Hay espacios en Madrid que no solo se visitan, se viven. Lugares que condensan la energía de la ciudad y la devuelven transformada en experiencia. En plena Gran Vía, a la altura de sus tejados más emblemáticos, uno de esos iconos, Picalagartos, inicia una nueva etapa con una propuesta que refuerza su personalidad y amplía su relato.

Desde primera hora de la mañana hasta bien entrada la madrugada, este enclave se reivindica como un punto de encuentro transversal, capaz de adaptarse a distintos ritmos, públicos y estados de ánimo. Gastronomía de autor, coctelería creativa y vistas panorámicas se combinan ahora bajo una identidad renovada que mira al pasado cultural de Madrid sin perder el pulso contemporáneo.

Ubicado en la octava y novena planta del NH Collection Gran Vía, Picalagartos da un paso más en su evolución con un rediseño que refuerza su carácter sofisticado y rebelde. Una transformación estética y conceptual que consolida su posición como una de las azoteas de referencia de la capital.

Cocina española contemporánea con vistas a los tejados

La propuesta culinaria, al frente de Manuel Berganza chef ejecutivo del grupo, plantea una cocina de raíz española reinterpretada con mirada actual. El producto y el sabor son el eje, pero siempre con una ejecución pensada para compartir, disfrutar sin rigideces y acompañar el ritmo del espacio.

La carta se adapta a los distintos momentos del día, desde desayunos y comidas relajadas hasta cenas más largas que se alargan con cócteles. Una cocina reconocible, bien ejecutada y pensada para dialogar con el entorno privilegiado que ofrecen las vistas 360º sobre la Gran Vía y el skyline madrileño.

Brunch, eventos y una experiencia que va más allá

Los fines de semana, el brunch se consolida como una de las citas más demandadas del espacio. Una propuesta que combina bollería recién horneada, platos de autor, zumos naturales y cócteles diseñados para acompañar la experiencia sin prisas. Además, la versatilidad de sus distintos ambientes permite acoger eventos privados y celebraciones especiales, siempre con el sello de identidad del grupo: ubicaciones singulares, gastronomía cuidada y una atmósfera que invita a celebrar.

Así, este icono de la Gran Vía madrileña reafirma su papel como escenario imprescindible para quienes buscan disfrutar de Madrid desde las alturas, con personalidad, historia y una mirada contemporánea.

Un rediseño que dialoga con la literatura y el Madrid bohemio

El nuevo universo visual del espacio se inspira, como su propio nombre indica, en Luces de Bohemia, de Ramón del Valle-Inclán. Aquella taberna ficticia donde se reunían personajes inconformistas sirve de hilo conductor para un concepto que apuesta por la dualidad: clasicismo y modernidad, elegancia y descaro, día y noche.

El proyecto de interiorismo, firmado por Alejandra Pombo junto al equipo creativo de Azotea Grupo, no rompe con el pasado, sino que lo reinterpreta. La paleta cromática evoca los atardeceres madrileños, tonos rosados, morados y anaranjados, y se combina con guiños al Art Déco, espejos con mensajes provocadores, lámparas teatrales y cortinajes que transforman el ambiente al caer la tarde. Todo está pensado para que el espacio sea camaleónico y emocional. Un lugar donde cada visita pueda convertirse en una historia distinta y donde la experiencia vaya más allá de lo gastronómico.

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