Los productos de limpieza perfumados crean contaminación atmosférica invisible similar a la del tráfico urbano

Los productos de limpieza perfumados crean contaminación atmosférica invisible similar a la del tráfico urbano

Los compuestos aromáticos de los productos de limpieza, tanto los convencionales como los de aceites esenciales botánicos, reaccionan rápidamente en el aire formando nanopartículas que pueden llegar hasta lo más profundo de los pulmones si se inhalan, generando una contaminación atmosférica comparable a la del tráfico.

Estos productos se aplican de forma rutinaria en hogares y lugares de trabajo para la limpieza y desinfección de superficies con el fin de reducir la presencia de virus y bacterias. Sin embargo, su papel en la química atmosférica interior y la formación de nanopartículas aún no se comprende completamente.

Ahora, el equipo de investigación de la Universidad de Purdue (Estados Unidos) que descubierto esta contaminación invisible, sugiere que para reducir la exposición se usen productos sin perfume, encender los extractores de aire y evitar los dispositivos que generan ozono durante la limpieza.

Los investigadores presentarán sus resultados en la reunión de otoño de la Sociedad Química Estadounidense (ACS) durante el simposio «Espacios Interiores Saludables: Uniendo el Microbioma y la Química», que tendrá lugar en McCormick Place. La reunión de otoño de la ACS de 2026 se celebrará del 23 al 27 de agosto.

«Es importante destacar que la limpieza elimina virus y bacterias de las superficies, pero también puede generar contaminación atmosférica invisible. No hay polvo ni humo visibles en el aire, pero estas partículas se están formando, explica Brandon Boor, profesor adjunto de Ingeniería Civil y de la Construcción en la Universidad de Purdue, autor del estudio, que presentarán en la reunión de otoño de la Sociedad Química Estadounidense (ACS).

«Demostramos que las reacciones del ozono en interiores con las fragancias de los productos de limpieza producen nanopartículas que contienen una dosis respiratoria comparable o incluso mayor que la que se experimentaría al estar al aire libre en una calle concurrida -advierte Boor-. Las partículas difieren en su composición, pero la dosis total puede ser mayor. No se percibe humo, polvo ni neblina en el aire. En cambio, se percibe un aroma agradable, por lo que se supone que el aire está limpio».

Boor y su colega Nusrat Jung, profesora adjunta de Ingeniería Civil y de la Construcción en Purdue, comenzaron a estudiar el impacto de los productos de limpieza y desinfectantes químicos en los ambientes interiores durante la pandemia de COVID-19.

En ese trabajo, observaron que muchos de estos productos tienen fragancias intensas. «Esto suele hacerse para crear un ambiente olfativo agradable en el interior -explica Boor-, pero el aire limpio no debería oler a cítricos muy concentrados. De hecho, no debería oler a nada».

Los químicos atmosféricos ya habían establecido que los terpenos emitidos por las plantas, como el pineno de los pinos, reaccionan con el ozono para crear nanopartículas en suspensión en el aire. Estas nanopartículas se agregan y, con el tiempo, alcanzan un tamaño suficiente para formar nubes. Sin embargo, en los bosques, los niveles de terpenos son relativamente bajos, por lo que la formación de partículas se produce lentamente.

El uso de productos perfumados en interiores libera terpenos a medida que los compuestos aromáticos se evaporan de las superficies o las gotas de pulverización. Entre los terpenos comunes en los líquidos de limpieza se encuentran el pineno, el limoneno (limón), el timol (tomillo) y el linalol (lavanda), en concentraciones mucho mayores que las que se encuentran de forma natural en el exterior.

Como resultado, los niveles de terpenos en el aire durante la limpieza pueden alcanzar entre decenas y cientos de veces los que se encuentran en un bosque, afirma Boor.

Para estudiar lo que ocurre durante la limpieza rutinaria, los investigadores probaron productos líquidos convencionales perfumados y desinfectantes en aerosol y toallitas con extractos botánicos en una casa modelo en el campus de Purdue, con una cocina funcional, suelo de madera y un baño.

Descubrieron que la misma reacción química que forma nanopartículas en el exterior se produce en el interior, pero a mayor velocidad y en concentraciones más elevadas, lo que tiene importantes implicaciones para la salud humana.

Nanopartículas

Actividades como fregar, rociar encimeras y limpiar superficies con productos perfumados generaron miles de millones o billones de partículas, según el producto utilizado. La mayoría de estas partículas, denominadas nanopartículas o partículas ultrafinas, tenían un tamaño de entre 1 y 30 nanómetros, un rango que a menudo no detectan los monitores de calidad del aire domésticos.

Al rastrearlas, los investigadores observaron que la limpieza rutinaria puede generar contaminación por partículas ultrafinas en niveles superiores a los que se encuentran en el exterior. Esto supone riesgos potenciales para la salud, ya que las partículas ultrafinas son lo suficientemente pequeñas como para depositarse en las vías respiratorias y en lo profundo de los pulmones. Allí, pueden contribuir a la irritación e inflamación del sistema respiratorio, o incluso entrar en el torrente sanguíneo.

Lo que más sorprendió a los investigadores fue la rapidez con la que se formaron y crecieron las partículas: solo tardó unos minutos. «Para cuando terminas de limpiar un espacio interior, ya has formado una gran cantidad de nanopartículas y las has inhalad», afirma Boor.

Más recientemente, Boor y Ernest Blatchley, profesor de Purdue, descubrieron que desinfectar el aire simultáneamente con lámparas germicidas de luz ultravioleta lejana (UV-C) y limpiar las superficies con productos perfumados crea un entorno propicio para la formación de nanopartículas.

De hecho, las lámparas interactúan con el oxígeno del aire y generan ozono, elevando los niveles de ozono en la minicasa a entre 20 y 40 partes por mil millones, comparables, aunque algo inferiores, a los niveles exteriores en el momento de los experimentos. La combinación de ozono elevado y altas concentraciones de terpenos intensificó aún más la formación de partículas en la minicasa, lo que plantea posibles preocupaciones sobre la inhalación.

Boor quiere que estos hallazgos sirvan para informar las decisiones de los consumidores, no para alarmarlos, y ofrece varios pasos que las personas pueden seguir para reducir su exposición mientras limpian, como usar productos con poco perfume o sin perfume, evitar aplicar varios en la misma sesión de limpieza, encender los extractores de aire o abrir las ventanas para ventilar el espacio y no limpiar simultáneamente superficies con productos perfumados mientras utiliza dispositivos que generan ozono, como lámparas UV-C lejanas.

«Es importante destacar que la limpieza elimina virus y bacterias de las superficies, pero también puede generar contaminación atmosférica invisible. No hay polvo ni humo visibles en el aire, pero estas partículas se están formando», concluye Boor.

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