El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha respondido este jueves a su homólogo argentino, Javier Milei, por las polémicas declaraciones emitidas en el plenario de la XXX Cumbre Iberoamericana en las que Milei ha asociado el «socialismo y el fascismo». Ante esto y tras ser preguntado por los periodistas en una rueda de prensa tras la clausura de la XXX Cumbre Iberoamericana, Sánchez ha defendido que la labor de un presidente no consiste en buscar la confrontación con el adversario. «Los presidentes estamos para unir y el insulto no forma parte de mi forma de entender la política», ha declarado el jefe del Ejecutivo.
Sánchez ha insistido en que, incluso cuando existen diferencias ideológicas o distintas formas de hacer política, «el respeto es primordial». El presidente ha manifestado que la Cumbre no es un espacio para «las confrontaciones entre Estados» y ha explicado que «lo que más necesita el mundo es cooperación y diálogo».
«Ahí lo dejaría», ha zanjado el presidente del Gobierno respecto a este último desencuentro, sin querer entrar «en mayores disquisiciones» sobre los choques que ha habido con el Ejecutivo argentino en los últimos tiempos. En su anterior visita a Madrid, ocurrida hace apenas dos semanas, Milei se refirió a Sánchez como un «impresentable dictador» y un «delincuente».
El Gobierno condenó estos insultos de forma «enérgica». Según un comunicado de Exteriores, fue «indigno» que una persona que ostenta la más alta jefatura de una nación hermana visitara España «con el único objetivo de intentar fomentar un clima de polarización y violencia entre españoles y entre naciones hermanas como son la española y la argentina».
A pesar de esto, el presidente del Gobierno ha agradecido la tarde de este jueves a Milei su asistencia a la cumbre —no acudió el miércoles a la inauguración ni a la cena ofrecida por los Reyes—. «Agradezco a todos los líderes su asistencia, también a Milei, faltaría más», subrayó al reconocer el esfuerzo que ha hecho viniendo a España y participar en este foro.

