
Madrid no solo se saborea entre los azulejos del Pasadizo de San Ginés, junto a la Puerta del Sol. A partir de 2026, también se podrá degustar a más de 10.000 kilómetros de distancia, en plena Manila. La mítica Chocolatería San Ginés, fundada en 1894 y célebre por sus churros con chocolate, abrirá su primer local en Asia, llevando a Filipinas uno de los sabores más icónicos de la gastronomía madrileña.
La apertura supone un paso histórico para la marca, que ya ha conquistado paladares en Lisboa, Miami, Austin, Buenos Aires y Marbella, y que ahora mira hacia Oriente con la misma receta que le ha dado fama durante más de un siglo. La casa madrileña apuesta por un modelo que combina tradición, identidad cultural y una experiencia sensorial que trasciende fronteras. “Traer San Ginés a Filipinas es más que exportar comida: se trata de compartir un pedazo del alma cultural de Madrid con Manila”, explica Pedro Trapote, fundador del grupo.
De un pasadizo madrileño al mapa mundial de la gastronomía
Cuando abrió sus puertas en 1894, San Ginés era un modesto local escondido entre el Teatro Real y la Puerta del Sol. Su producto estrella, los churros finos y crujientes servidos con un chocolate espeso, casi para comer con cuchara, se convirtió en ritual de madrileños, artistas y noctámbulos. Hoy, más de un siglo después, sigue siendo un punto de peregrinación gastronómica. Miles de turistas hacen fila cada día para probar lo que los buscadores y medios internacionales califican como “los mejores churros del mundo”. La lista de visitantes ilustres es interminable: Jimmy Carter, Julio Iglesias, Diego Maradona, Naomi Campbell o Dua Lipa son solo algunos de los nombres que han caído rendidos ante la mezcla de masa frita y chocolate caliente.
Su fórmula ha resistido al paso del tiempo. No hay versiones “gourmet” ni reinterpretaciones de vanguardia: San Ginés mantiene intacta su receta centenaria, elaborada con harina, agua, aceite y una fritura milimétrica que logra esa textura perfecta entre crujiente y tierna. Su secreto, según sus maestros churreros, está en el equilibrio de temperaturas y en el chocolate espeso, elaborado con cacao puro y sin artificios.
Manila, nuevo destino del sabor castizo
La nueva Chocolatería San Ginés de Manila será el buque insignia de la marca en Asia. Su diseño combinará el encanto clásico de las chocolaterías madrileñas, azulejos blancos, mármol y luz cálida, con la energía contemporánea de la capital filipina. Además de los tradicionales churros con chocolate, el local ofrecerá una carta de platos españoles que incluirá paella, tortilla, tapas y su célebre tarta de chocolate. El proyecto busca recrear una experiencia completa: una embajada del sabor español en el sudeste asiático. “Queremos que los visitantes se sientan por un momento en Madrid”, explican desde la dirección. “Cada detalle, desde la vajilla hasta la textura del chocolate, ha sido pensado para mantener la autenticidad de San Ginés”.
Manila no es una elección casual. Con su fuerte conexión histórica con España y una creciente cultura gastronómica cosmopolita, la ciudad se perfila como uno de los destinos más receptivos a la cocina española tradicional. El chocolate con churros, un desayuno y merienda habitual en Madrid, se adapta fácilmente al gusto filipino, donde el cacao también tiene una larga tradición local.
La expansión internacional de una tradición
El caso de San Ginés es singular dentro del panorama de la gastronomía española internacionalizada. A diferencia de otros conceptos que reinventan el producto para adaptarlo a cada mercado, San Ginés ha optado por la coherencia: replicar en cada país la misma experiencia que ofrece en el Pasadizo madrileño. Sus locales en Portugal, Estados Unidos y Argentina conservan el mismo mobiliario, el mismo sistema de fritura y el mismo tipo de chocolate. Esta fidelidad a sus orígenes ha convertido a San Ginés en una marca patrimonial, reconocida no solo por su sabor, sino por su capacidad de mantener viva una costumbre tan simple como universal: compartir un churro caliente en buena compañía.
El salto a Asia no es solo una expansión comercial; es un gesto de continuidad cultural. En un mundo gastronómico cada vez más globalizado, San Ginés representa lo contrario a la moda efímera: un regreso a lo esencial, a ese lujo sencillo que se sirve en taza blanca y huele a hogar.
El chocolate con churros: más que un desayuno
El chocolate con churros forma parte del ADN culinario de España. Es desayuno de invierno, merienda de domingo y bálsamo de madrugada. Su popularidad trasciende generaciones y clases sociales, y en San Ginés alcanza su versión más icónica. En los últimos años, el binomio ha ganado presencia en las redes sociales y en la gastronomía turística: cada taza de chocolate se ha convertido en una foto obligada para quien pisa Madrid. Esa mezcla entre tradición popular y atractivo visual explica su éxito internacional.
En Filipinas, donde el cacao es un producto local y los desayunos dulces tienen gran aceptación, la llegada de San Ginés podría convertirse en una nueva tendencia foodie. El contraste entre el crujiente del churro y el espesor del chocolate encaja a la perfección con los sabores cálidos y reconfortantes que tanto gustan en el sudeste asiático.

