«Las mujeres estamos tan anuladas que no sé cuantas generaciones van a hacer falta para cambiarlo»

«Las mujeres estamos tan anuladas que no sé cuantas generaciones van a hacer falta para cambiarlo»

Con mucha ironía, la escritora Jessica Gómez presenta su sexto libro en el que defiende que las croquetas están para recordarnos que sobrevivir merece siempre la pena y, además, son pura terapia.

Jessica Gómez lleva el sentido del humor por bandera ante todo en la vida. Acaba de publicar su sexto libro Cambio dramas por croquetas: terapia para facilitarte la vida porque nadie lo va a hacer por ti (HarperCollins Ibérica) y nos explica que este es un volumen pensado para hacer reír, para desdramatizar y quitar, si puede ser, algo de peso de ciertas cosas de la vida desde la comedia. «Con el libro quiero facilitarme la vida, sobre todo, a mí. Me vendría muy bien con este propósito tener un chalet, así que yo recomiendo a todo el mundo que se compre tres o cuatro ejemplares”, asegura Jessica.

Bromas aparte, nos explica que «lo cierto es que sin querer acabas reflexionando sobre temas importantes y profundos, pero trivializándolos, que no banalizándolos».

Y añade que: «No es un libro que te vaya a solucionar la vida, pero a lo mejor te arregla la tarde y con eso vamos tirando. Eso sí, la salud mental es importante y cuando una persona necesita ayuda le convendría buscar a un profesional».

«No es un libro que te vaya a solucionar la vida, pero a lo mejor te arregla la tarde y con eso vamos tirando»

A Jessica Gómez no le gusta dar consejos y, como asegura desde el prólogo, «este es un café con una amiga«. «Utilizo ese tono que es con el que las hablo o incluso cuando lo hago conmigo misma frente al espejo y me digo: ‘Pero tú estás tonta, pero cómo se te ocurre estar haciendo esto que pareces nueva».

Desde su atalaya, en un piso de una barriada obrera del extrarradio de Gijón, vive rodeada de tres niños, un marido, dos perros y tres gatos, recuerda que siempre quiso ser escritora, «pero era algo que se suponía que no estaba a mi alcance. De niña me dijeron que no podía ser escritora porque no me parecía a los señores apergaminados que salían en la tele como representantes del gremio, pero años más tarde, llegó internet, y aquí estamos».

La vida de Gómez ha sido como una caja de sorpresas. Comenzó abriendo en la red una tienda online con productos de maternidad y crianza donde escribía todos los días y consiguió muchos seguidores. Así que decidió abrir un perfil personal para postear sobre «temas que fueran más allá de la maternidad». «En 2016 escribí un post titulado Querida chica del bañador verde. Aquello fue una locura. El texto se viralizó en el mundo entero, y se tradujo a un montón de idiomas. Salió hasta en la prensa belga. Y a partir de ahí, me empezaron a pasar un montón de cosas buenas», afirma.

A partir de ahí, ganó premios tales como al mejor blog personal y «¡quedé finalista a mejor blog del año! Empecé a colaborar con el periódico 20minutos, autopubliqué un libro de relatos y un día abrí mi bandeja de correo electrónico y tenía un mail de una editora que decía: ‘Me llamo Olga, soy editora en el grupo Planeta y quiero publicarte algo. Todavía no sé qué…».

A partir de ese momento crucial que quedó para siempre grabado en su memoria, el mundo editorial conoció a una nueva escritora. Hoy Jessica sigue tirando de la ironía en sus relatos repletos de verdad cotidiana.

En este último libro escribe: «Ser madre es una mierda» y nos explica: «Tener hijos es estupendo y yo adoro a los míos… la mayor parte del tiempo. Eso es lo mejor que he hecho en mi vida. Ahora, cuando te pones en el papel de mamá, ser madre es una santa mierda, es terrible. Es esa sensación de que siempre estás para todos y pendiente de todo menos de ti. Esa percepción de desequilibrio que siempre está ahí. Tengo de todo para todos, pero para mí no hay. Yo soy la que cuida de todos y nadie me cuida».

«Las mujeres estamos tan engañadas y tan anuladas que yo no sé cuántas generaciones van a hacer falta para para que esto cambie. Dicen que tres, pero yo las veo muy pocas», expresa.

No faltan referencias en el texto a los problemas de pareja, a las rupturas, al amor y el enamoramiento. «Eso es nena el amor, no los fuegos artificiales, no las mariposas, sino saber que sois dos para repartir la carga y cuidaros mutuamente», escribe.

«Escribí ‘Querida chica del bañador verde’ y el texto se viralizó en el mundo entero»

«Estas son las historias de amor que nos cuentan, por ejemplo, en la literatura. Muy rara vez nos relatan una historia de amor estable, maduro, que ya tiene unos años, donde ya te conoces. Nos cuentan la del principio, el de las mariposas… Vale, decidisteis que queríais pasar juntos el resto de vuestra vida, pero dos años después, ¿cómo estabais, cariño? Cuando descubriste que no tiene un solo calzoncillo que no tenga agujeros, cuando lo viste comerse su primer moco… Todas esas cosas, y ésta es la parte que a mí me interesa saber. La cuestión es que en el amor de verdad las mariposas desaparecen y, cuando se van, ¿qué te queda? Pues si tienes suerte te queda un amor tranquilo, sosegado, de complicidad, de sostenerse y de hacer equipo, de ser dos a repartir la carga», confirma.

La escritora asegura en el libro que lo más importante de la vida es estar en paz con uno mismo. «El éxito es conseguir saber quién eres y sentirte bien con ello. Poder decir en voz bien alta y sin vergüenza que el Ulises es una mierda y que El padrino está sobre valorada. El éxito es vivir en paz, no tener que preocuparte por si podrás llenar la nevera a fin de mes, querer mucho, reír a gritos, que te quieran. Tener todo lo que necesitas y no querer nada más», expresa.

«Este es mi es mi párrafo favorito del libro», explica. «A lo largo de mi vida he tenido épocas mejores y épocas peores. En las épocas peores he tenido muchas carencias, algunas afectivas y otras, materiales, hasta el punto de no poder ponerle chorizo a los garbanzos porque no me alcanzaba el dinero. Hoy me digo: ‘Mira, sé que a final de mes voy a tener la nevera llena e incluso podemos darnos un capricho, y el mes que viene voy a pagar la hipoteca sin problema. Vivir con esa tranquilidad», afirma Jessica Gómez, que ha dedicado su libro a sus perros. «Madrugaron conmigo cada día para escribir y a mi gata que me rompió notas, me mordió el portátil…. ¡Qué bien nos lo pasamos levantándonos cada día a las cinco de la mañana!», concluye.

Fuente