
La alta cocina se ha convertido en mucho más que una experiencia gastronómica: es un viaje sensorial, cultural y emocional. En el verano de 2025, ocho restaurantes repartidos en distintas partes del mundo se posicionan como destinos imprescindibles para los viajeros que buscan unir turismo, cultura y sabor. Se trata de espacios donde tradición e innovación conviven, donde la sostenibilidad tiene un papel central y donde los chefs han convertido sus cocinas en auténticos templos de creatividad.
Relais & Châteaux, asociación que reúne a algunos de los restaurantes y hoteles más prestigiosos del mundo, ha destacado estos ocho nombres como faros de la gastronomía contemporánea. Desde Madrid hasta Osaka, pasando por Los Ángeles, Toscana o Lima, cada uno de estos lugares ofrece mucho más que un menú: regala una travesía inolvidable.
La nueva dimensión del restaurante Coque en Madrid
Hablar de la familia Sandoval es hablar de uno de los grandes apellidos de la cocina española. En Coque, ubicado en Madrid, los hermanos Mario, Diego y Rafael han elevado la experiencia culinaria a una obra integral. Mario Sandoval se encarga de la cocina, Diego de la sala y Rafael de una de las bodegas más completas del país.
El restaurante, con más de cuatro décadas de historia, dio un salto en su traslado a un espacio de 1.110 metros cuadrados diseñado por Jean Porsche. El recorrido gastronómico se vive como una puesta en escena teatral: comienza en el Cocktail Room, continúa en la Sacristía de la bodega y culmina en el comedor principal. Entre los platos emblemáticos destacan el faisán guisado con trufa blanca o el cochinillo con piel crujiente, reinterpretado con toques asiáticos y dulces.
Sandoval define su propuesta como “un viaje donde cada espacio y plato están concebidos para contar una historia”. Coque es, en definitiva, una parada obligada para quienes quieran entender la fuerza creativa de la cocina española contemporánea.
Le Chalet de la Forêt: 25 años de excelencia en Bruselas
A las puertas de Bruselas, en el Bosque de Soignes, se encuentra Le Chalet de la Forêt, donde el chef Pascal Devalkeneer ha construido durante 25 años un templo de la cocina refinada. Su propuesta se basa en la estacionalidad, en el trabajo artesanal y en una hospitalidad cuidada hasta el detalle.
Los menús incluyen platos como rodaballo asado con limón confitado y mantequilla avellana, o cangrejo fresco con especias vadouvan y caviar osciètre. Pero además de la cocina, el restaurante sorprende con una apuesta inusual: su propia cerveza, la Gueuze du Chalet, elaborada con hierbas del jardín y del bosque.
La carta de vinos y el acompañamiento en sala completan una experiencia que combina lo clásico con un aire moderno. En palabras de Devalkeneer: “Quiero que este lugar sea una joya rara, un espacio donde sabes que vivirás algo excepcional”.
Melisse: la joya íntima de Los Ángeles
En Santa Mónica, Melisse es un restaurante dentro de otro restaurante. Con solo 14 plazas, se sitúa en el corazón de Citrin, un referente de la gastronomía californiana. El chef Josiah Citrin trabaja de la mano con productores locales, desde San Diego hasta Napa Valley, para diseñar menús que reflejan la diversidad del estado.
Entre sus platos más representativos aparece el cromesquis de erizo de mar de la costa de Santa Bárbara, una explosión de umami y cremosidad realzada con miel de yuzu fermentado. También brillan propuestas como el canard à la presse, el rodaballo salvaje con setas matsutake o la langosta con caviar y crema de coliflor.
Cordero
Los postres, que incluyen pequeños bocados como tartaletas de brie o gelatinas de granada, cierran una experiencia concebida para el disfrute pausado y exclusivo.
La Ville Archange: la Riviera francesa en clave íntima
En Le Cannet, cerca de Cannes, el chef Bruno Oger ha creado un refugio gastronómico en La Ville Archange, un restaurante que combina la tradición bretona de su infancia con los sabores mediterráneos que lo acogieron.
El espacio, ubicado en una bastida centenaria, ofrece un ambiente íntimo en interiores elegantes, aunque la terraza es el lugar perfecto para disfrutar de la Riviera bajo el sol. Su cocina rinde homenaje al mar, con salmonetes marinados, rodaballos y postres de inspiración cítrica como el sorbete de naranja sanguina con aceite de oliva.
La carta de vinos supera las 400 referencias, un complemento que convierte cada visita en un viaje enológico y culinario. Oger resume su filosofía en pocas palabras: “Cocinar es provocar emociones y recuerdos”.
Kashiwaya Osaka Senriyama: la armonía de la tradición japonesa
En un suburbio tranquilo de Osaka, Kashiwaya encarna la esencia de la hospitalidad japonesa. El chef Hideaki Matsuo heredó este antiguo ryokan y lo transformó en un restaurante que mantiene viva la estética del estilo sukiya, con tatamis, biombos de papel y una atmósfera de serenidad.
El menú, que cambia cada mes, se organiza en once platos que giran en torno a ingredientes estacionales y de microtemporada. Sashimis de calamar y platija, pez globo en invierno y vajillas artesanales forman parte de una experiencia que trasciende lo culinario: es un ejercicio de contemplación y equilibrio.
Para Matsuo, su inspiración está en la ceremonia del té, donde descubrió la importancia de la armonía y la plenitud. Su cocina busca transmitir esa misma sensación a cada comensal.
Restaurant Lafleur: ética y sostenibilidad en Fráncfort
En pleno Palmengarten de Fráncfort, el Restaurant Lafleur se distingue no solo por su cocina de alto nivel, sino también por su compromiso con la sostenibilidad. El chef Andreas Krolik ha sido reconocido con el Trofeo de Cocina Ética de Relais & Châteaux, y su menú “Ethical vegan cuisine” es uno de los más celebrados de Europa.
Con una filosofía que él mismo define como “clásica contemporánea”, Krolik ofrece platos que combinan equilibrio y respeto por el medio ambiente. Entre sus propuestas brillan la caballa en caldo dashi con crema de berenjena o el carabinero acompañado de espuma de vermut.
Espárragos verdes de Pertuis, zumo de tomate y estragón, alcachofas asadas, colmenillas y crema de champiñones
Su enfoque demuestra que la alta cocina puede ser también un acto de responsabilidad hacia la naturaleza.
Arnolfo: la Toscana entre tradición y vanguardia
En Colle di Val d’Elsa, Toscana, los hermanos Trovato han dado nueva vida a Arnolfo, un restaurante con más de 40 años de historia que ahora se ubica en un edificio contemporáneo de cristal y mármol.
El chef Gaetano Trovato lidera la cocina abierta desde donde se elaboran menús centrados en carnes, mariscos y vegetales. Destacan la pasta plin rellena de pato del Valdarno con garbanzos y oporto, o la lubina de la costa italiana acompañada de cítricos.
Los postres equilibran frescura y dulzura, mientras la carta de vinos celebra el patrimonio vitivinícola italiano. Trovato define su misión con claridad: “Inspirarme en la tierra y sus frutos para construir una cocina que mira al futuro sin perder de vista la tradición”.
Astrid y Gastón: el alma de Lima en la mesa
En la capital peruana, Astrid y Gastón sigue siendo un faro de la gastronomía latinoamericana. Fundado por Astrid Gutsche y Gastón Acurio, el restaurante ocupa una casona de 300 años que refleja la riqueza cultural limeña.
Uno de sus platos más icónicos es el cuy, reinterpretado al estilo pato pequinés y servido en bao con encurtidos. También destacan creaciones como el tiradito de vieiras y erizo de mar o los fideos udon con carbonara nikkei, que reflejan la fusión de culturas.
El restaurante ha sido clave para proyectar la cocina peruana en el mundo y continúa evolucionando sin perder sus raíces. “Nuestra cocina cuenta la historia del Perú: su pasado, presente y futuro”, resume Acurio.
Relais & Châteaux: excelencia global en la mesa
Los ocho restaurantes forman parte de la red Relais & Châteaux, presente en los cinco continentes con más de 580 hoteles y restaurantes. En conjunto, sus miembros suman 388 estrellas Michelin, incluidas 45 Estrellas Verdes que reconocen la apuesta por la sostenibilidad.
Fundada en 1954, esta asociación reúne a proyectos familiares e independientes que buscan transmitir lo mejor de su cultura local a través de la hospitalidad y la gastronomía. Su éxito radica en mantener vivas las tradiciones mientras se abren a la innovación.

