Los familiares entraron a las cocinas de MasterChef para ayudar a los concursantes a conseguir el codiciado delantal dorado, pero Carlota tenía algo más importante entre manos que una elaboración. Con Philipp a su lado, dejó los fogones en pausa y le miró a los ojos antes de lanzar la pregunta que nadie esperaba.
Carlota fue directa y sin rodeos: «Que quiero estar siempre contigo y que si te gustaría, cuando salgamos de aquí, que nos pudiésemos casar tú y yo«. El silencio duró apenas un segundo antes de que Philipp, con los ojos llorosos, respondiera sin dudarlo: «Claro que sí».
La emoción se desbordó en las cocinas. Carlota, eufórica, se arrancó a tararear una marcha nupcial improvisada mientras Philipp intentaba reponerse de la sorpresa. «No me esperaba que me lo fuera a decir«, reconoció él entre lágrimas.
Los jueces no pudieron quedarse al margen. Blanca Romero, invitada de la prueba, reaccionó con un espontáneo «¡Qué bonito!», mientras Jordi Cruz admitió que estuvo a punto de romper a llorar: «Lloro, lloro, casi lloro«. El jurado no tardó en sumarse: «Felicidades, pareja«.
Carlota cerró el momento con la visión que tiene de su futuro junto a Philipp: «Toda tu familia, toda mi familia, con los que queremos, Philipp, una boda tranquila, como nosotros». La prueba del delantal dorado continuó, pero lo que quedó grabado en las cocinas de MasterChef ese día no tenía nada que ver con la gastronomía.

