La decisión de Alejandro Eder de celebrar la Feria de Cali tras la tragedia sísmica desata un debate entre el duelo ciudadano y la necesidad de resurgir
Texto escrito por: Germán Peña Córdoba
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La decisión está tomada: ¡se realizará la Feria de Cali! El alcalde Alejandro Eder y su administración en cabeza de Corfecali, se veía en una dicotomía: la conveniencia o la no conveniencia de realizar el más importante evento que se celebra en la ciudad y, nos atrevemos a decir que en Colombia. La Ciudad de Cali después del devastador terremoto debía encontrar una fórmula ecléctica entre lo oportuno y lo inoportuno de realizar la Feria este diciembre del 2026. Después del dramático suceso que dejó decenas de muertos y edificaciones caídas o en trance de demolición se debía tomar una decisión: ¡se optó por celebrar la feria!
A primera vista se ve paradójico, que después de semejante tragedia donde muchas personas murieron otras perdieron sus viviendas, donde los damnificados no han sido atendidos con prontitud, se vaya a celebrar tranquila y dulcemente, un evento que es todo lo contrario al duelo. La feria es la expresión máxima de alegría, desfiles, derroche, jolgorio, licor y baile. La feria es todo lo contrario al dolor y la tristeza.
De entrada, se ve contradictorio que, en el duro momento que vive la ciudad de Cali, se le dé cabida a una celebración donde lo que existe es aflicción; pero como decía mi santa abuela Petrona Oliveros de Peña, cuando no encontraba explicación válida y razonada a un hecho aparentemente correcto: «Doctores tiene la santa madre iglesia», Petrona lo decía cuando se consideraba no idónea para expresar una opinión. Habrá, razones de peso que justifiquen el hecho de celebrar la feria después de la tragedia.
¡Un poco de historia para ubicar el contexto!
La Feria de Cali nació en diciembre de 1957. Este evento, congregaba a todos los Caleños y Caleñas en especial a los turistas del interior del país y del extranjero. La feria, precisamente nació unos meses después de la mayor tragedia vivida en Cali: la explosión de 7 de agosto de 1956. Siete camiones cargados con 42 toneladas de dinamita (no eran trenes como afirma el alcalde Eder) venían de Buenaventura con destino a Bogotá. Los camiones que eran custodiados por el ejército nacional, se estacionaron en fila sobre la calle 25 con carreras segunda y tercera. La dinamita hacía tránsito hacia Palmira. La imprudencia de un soldado raso que botó una colilla de cigarrillo cerca de la mortífera carga, ocasionó la tragedia. Era la dinamita para construir las vías de Cundinamarca en el gobierno del General Gustavo Rojas Pinilla (1953-1957).
El sector del Hoyo, el Piloto, San Nicolás, barrio Obrero y el barrio Sucre quedaron devastados. Fueron cerca de 4.000 muertos y 12.000 heridos; mas sin embargo, Cali volvió a renacer y a los 14 meses realizó la primera feria de Cali. Esta vez, Cali se encuentra en una similar circunstancia. La duda que primaba era: si se realiza la feria estaríamos siendo insolidarios con la gente que hoy sufre la pérdida de sus viviendas y también la pérdida irreparable de sus seres queridos. Si no se realiza estaríamos siendo vencidos por la adversidad y, lo que se necesita es un resurgir. Esta era la clara situación que planteaba la indecisión.
¡Se optó por realizar la feria!
El argumento para validar la realización de la feria de Cali, en medio de una tragedia que enluta a miles de caleños, es que el agobio no se combate con más agobio, la tragedia no se supera amilanándose y refugiándose en el pesimismo. Lógico que paralelo a todo esto, la solución a los damnificados del terremoto debe colocarse en la cúspide de las prioridades; esto no se ha hecho y nadie sabe dónde está la multimillonaria donación.
Las grandes catástrofes se superan con fuerza y dinamismo, toca levantarse como el ave Fénix se levanta de sus cenizas. Lo anterior debe estar necesariamente representado, en una reactivación de la economía con base a los emprendimientos y la creación de puestos de trabajo que las múltiples actividades genera el evento ferial. Tomada ya la irreversible decisión, la próxima feria de Cali debe ser una feria cauta y sobria, que destaque el tema cultural y, aunque es difícil, habrá que remplazar el llanto por el optimismo moderado.
ADENDA- Hoy 03 de noviembre a las 4:15 am tembló de nuevo en Cali. El remezón fue durísimo. Parece que de ahora en adelante, estamos condenados a convivir con este comportamiento de nuestra madre naturaleza, que cada día la irrespetamos y desafiamos más. Pienso en el severo extractivismo, como fórmula de progreso y desarrollo o será que llegó la hora de decrecer…
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