La melancolía otoñal y delegar en un hijo para que otro, quinceañero, deje de fumar, dudas en el consultorio de Psicología

La melancolía otoñal y delegar en un hijo para que otro, quinceañero, deje de fumar, dudas en el consultorio de Psicología


Belén se interesa por una mala relación entre entre hermanos y cuñados. Y la lectora Francis, de 69 años, manifiesta su angustia porque no se habla con ninguno de sus tres hijos.Ya puedes leer aquí una nueva entrega del consultorio de Psicología. Sí tienes dudas o inquietudes, si estás pasando un mal momento y quieres respuestas, al comienzo de esta noticia tienes la forma de enviar tu pregunta a nuestra experta. La reputada profesional Mª Jesús Álava Reyes te ayuda.BELÉN | La hermana de mi marido y su marido viven puerta con puerta con nosotros. La relación con la hermana nunca ha sido buena. Tiene un carácter muy difícil, la mayoría de las veces siempre está enfadada. Este último año ha sido peor. Cuando nos reunimos en casa de mi suegra son muchos los desprecios que nos hace. Desde no saludar, darnos la espalda en la mesa, cuchichear con otra cuñada, gritarnos, etc.La situación se agravó porque este verano comenzó a seguirme mi cuñado. En cosa de unos días se hizo el encontradizo conmigo en numerosas ocasiones. Me asusté mucho. Me enfrenté a él directamente y le dije que tanto mi hermano como mi marido estaban al tanto de lo que estaba sucediendo. Además le recordé que en el edificio en que vivimos ambos también vive un policía. Parece ser que ha terminado el seguimiento desde entonces.Estamos buscando vivienda para irnos porque no nos viene nada bien estar viviendo junto a ellos. Pero la duda terrible que me asalta es que tenemos una casa compartida con ellos y con otro hermano de mi marido. Desde que sucedió esto no me he atrevido a volver a la misma por temor a que ellos estén. ¿Hay alguna forma de poder volver? Yo pienso que no lahay y así se lo he hecho saber a mi marido.También me disgusté mucho cuando mi marido se ha encontrado con él en el edificio y le ha saludado como si tal cosa. Todo esto nos ha quebrado como pareja un poco.Sin duda, las situaciones que se crean son difíciles y muy incómodas, pero es importante que no les dé a su cuñada y a su cuñado la potestad de perturbarla, que es lo que ellos están buscando. Tampoco discuta con su marido porque él le salude cuando se encuentre con su cuñado. Hay personas que les cuesta mucho vivir esas situaciones de tensión y tratan de aminorarlas con una actitud complaciente. En el fondo, es un mecanismo de defensa, y si su marido tiene ese comportamiento, es porque le resulta muy difícil mantener otro.En relación a las persecuciones de su cuñado, hizo bien en ponerle los límites; está claro que lo terminó entendiendo. Pero en el tema del piso compartido, intente no darlo por perdido. Vaya a ese piso acompañada de su marido, de su hermano… y trate de actuar con naturalidad; al fin y al cabo una tercera parte es suya.Si les dan señales de miedo, cada vez se sentirán más fuertes y verán que sus agresiones dan resultado. En definitiva, es complicado, pero la mejor opción es ser asertivos con ellos, no renunciar a expresar sus opiniones ni dejar de hacer cosas por miedo; pero, eso sí, sin caer en sus provocaciones, ni en sus chantajes.El tema de la Asertividad lo trabajamos mucho los psicólogos. Le expongo alguna de las consideraciones que he escrito al respecto (podrá ampliarlas, si lo desea, en el libro “Emociones que hieren”, ahí detallo los comportamientos asertivos).LA ASERTIVIDAD​Cómo reafirmarnos y defender nuestros derechos y nuestras opiniones. Seguramente la mayoría hemos oído que tenemos que ser personas asertivas, pero quizás no tengamos muy claro qué significa este concepto. Ser asertivos significa ser autoafirmativos; es decir, ser capaces de expresar lo que queremos, lo que sentimos, sin herir a los demás.Asertividad, entre otras cosas, significa Seguridad. La persona ASERTIVA es una persona SEGURA, EQUILIBRADA Y MADURA; con CAPACIDAD DE AUTOAFIRMACIÓN PERSONAL; que expresa directamente sus propios sentimientos, sus deseos, sus derechos legítimos u opiniones; sin amenazar o castigar, y sin violar los derechos de los demás.La persona auténticamente asertiva es la que sabe escuchar, la que sabe transmitir lo que piensa, lo que desea; la que sabe respetar los sentimientos y opiniones de la otra persona y la que, en el transcurso de una comunicación interpersonal, sabe crear un ambiente de cordialidad y confianza.Conseguir un comportamiento asertivo es una de las mejores metas que podemos plantearnos. Es una auténtica maravilla saber decir lo que queremos expresar en el momento adecuado; comunicarlo de tal forma que al otro no le quede ninguna duda sobre lo que está escuchando; transmitirlo con tal habilidad y tacto que normalmente no levantemos suspicacias ni sentimientos negativos en los demás y, encima, hacerlo sin manipulaciones ni tiranías; respetando profundamente los derechos de los otros.Muchas personas son “espontáneamente” asertivas; otras, por el contrario, están llenas de dudas, de ansiedad, de inseguridad… y se sienten incapaces de expresar sus opiniones, sus sentimientos… Estas personas, desde el punto de vista de salud, están en continuo peligro; se sienten permanentemente insatisfechas y condicionadas.En los cursos de formación ensayamos una y otra vez las conductas asertivas hasta que se automatizan; es decir, hasta que pasan a formar parte del repertorio habitual de las personas. Damos mucha importancia al desarrollo de esta conducta, porque constituye un eje esencial en el logro del autocontrol, del equilibrio, de la seguridad y estabilidad emocional que buscamos.Principales características de las personas asertivas:- Expresan sus deseos o sentimientos, tanto positivos como negativos, con claridad.- Repiten su deseo tantas veces como sea preciso.- Dicen “no” cuando desean, sin poner excusas.- No mienten.- Nunca discuten.- Aceptan críticas.- Comprenden la postura del otro.- Llegan a acuerdos, negocian; ofrecen alternativas.- Piden información.- Dan información.- Hacen confidencias personales.En otro extremo estarían las personas agresivas, las personas que machacan, las que no saben respetar al otro y actúan de forma tan injusta como irracional. Espero que le haya resultado útil esta información.​​Mª Jesús Álava ReyesFRANCIS | Tengo 69 años y tres hijos. Ahora no tengo relación con ellos, dado que dos dicen que la familia está rota, sin que yo lo supiera. De esto hace dos años. La mayor de los tres dice que la estreso, y hace 1 año que no llama a la abuela. Cuido a mi madre, que tiene 92 años, y estoy sin vida.Una situación muy dolorosa, tanto para usted, como para su madre también. Cuidar a una persona de 92 años exige mucha dedicación, esfuerzo, tiempo y generosidad. Es importante que no olvide “cuidarse” usted misma, pues se generan situaciones y vivencias muy difíciles. En relación a sus hijos, tengo poca información: no se si al menos se reúnen en algún acontecimiento familiar: navidades, cumpleaños… Tampoco se si puede ver a sus nietos. Esta información nos daría otras vías de acción.Comenta que su hija mayor dice que usted la estresa, pero intente sorprender a sus hijos; empiece por su hija mayor, hago algo que ella no espera: un regalo especial, entradas para ver algún espectáculo…, algo que a ella le pueda gustar. Ese será un momento para compartir momentos agradables, sin reproches, sin preguntas, sólo mostrando su afecto y su cariño.Repito, si quiere recuperar la relación con sus hijos, convendrá hacer cosas diferentes e inesperadas, que les sorprendan y les proporcionen experiencias agradables. No obstante, estos casos son tan complejos y dolorosos, que seguramente necesita usted ayuda profesional para hacer frente a una realidad tan dura.​​​Mª Jesús Álava ReyesIRENE | Me da algo de vergüenza plantear esto, pero es algo que me pasa todos los años. La llegada del otoño me pone melancólica, en realidad muy triste, y no sé por qué es. Yo misma me pregunto qué puede ser, porque no me ocurre con la primavera o el verano, que tampoco me ponen alegra. Pero el otoño me entristece. No sé si hay estudios que reflejen esto. ¿Me puede ayudar? Tengo 26 años por si sirve de referencia y vivo aún con mis padres pero tengo novio.Lo que te ocurre es que te afecta mucho la astenia otoñal. Este es un tema muy conocido para los psicólogos. Te “pego” la información esencial, pues sobre este tema he escrito mucho.Desde la psicología, constatamos que a partir de octubre se produce un incremento notable en las consultas y son muchísimas las personas que piden ayuda y necesitan terapia.¿Qué es la astenia otoñal?La astenia otoñal se caracteriza por un estado de ánimo bajo, que suele ir acompañado de una sensación de apatía, cansancio, dificultades para conciliar el sueño, decaimiento, falta de energía… y se produce ante la llegada del otoño, que trae consigo un descenso, a veces muy drástico de la temperatura, y una disminución muy significativa de las horas de luz solar. Recordemos que el sol es un excelente revitalizador, y que su ausencia genera en muchas personas una sensación de melancolía.¿Se puede calcular lo que dura la astenia otoñal?Sí se puede calcular y lo importante es que sepamos que estos síntomas duran poco, que son normales, que no significa que estemos enfermos y que desaparecen en cuanto el organismo se adapta a estos cambios y llenamos también nuestro día a día de algunas actividades gratificantes (generalmente en pocos días, aunque algunas personas tarden un poco más)¿La astenia otoñal puede afectar a nuestro rendimiento?Sí, aunque no afecta a todos por igual, pero hay bastantes personas que se sienten tristes, cansadas, apáticas, decaídas, somnolientas, irritables y con dificultades para concentrarse y rendir bien intelectualmente (hay personas que sienten que se tienen que esforzar el doble para rendir la mitad). En ocasiones, también aparece una bajada del apetito, de las ganas de comer y una disminución del deseo sexual (libido).¿Por qué la gente enferma tanto en esta época del año?Aunque depende de cómo venga el otoño, ya hemos señalado que la bajada de temperaturas puede ser importante. Este hecho provoca una disminución considerable de nuestras defensas, y una de las consecuencias inmediatas es que al tener nuestro sistema inmunitario bajo, podamos coger infecciones con más facilidad. A esta circunstancia puede unirse el que determinadas personas, que físicamente se encuentren muy vulnerables, puedan desarrollar algún cuadro físico, o alguna complicación adicional, que requiera atención médica. Lo que tenemos muy comprobado es que cuando alguien está débil emocionalmente, es mucho más vulnerable a nivel físico y enferma con más facilidad¿Por qué estamos más bajos de ánimo?Aquí tienen mucha importancia cómo actúan los neurotransmisores, que son sustancias que segrega el cerebro en determinadas situaciones y que juegan un papel esencial en nuestro estado de ánimo. Por ejemplo, se constatan niveles bajos de noradrenalina y serotonina cuando nuestro estado de ánimo está muy decaído. Cuando disminuyen las horas de sol se produce más melatonina en nuestro organismo, y eso induce, por una parte, a que nos sintamos más somnolientos y, por otra, a que descienda la serotonina y nos encontremos más tristes.¿Es cierto que las mujeres sufren más la astenia otoñal?Sí es cierto. En general, las mujeres somos más vulnerables que los hombres a la astenia otoñal, y el grupo de edad más crítica es la que se encuentra en el tramo entre los 20 y los 50 años.¿Podemos mejorar nuestros hábitos físicos y alimenticios? Principales conclusiones.- La alimentación y el ejercicio tienen gran influencia en nuestrasemociones.- Ya hemos comentado en esta sección que el ejercicio físico es elantidepresivo natural, por lo que será uno de nuestros mejoresaliados en estas fechas. Algo tan sencillo como pasear tendrá una repercusión inmediata ennuestro estado de ánimo.- Recordemos que el desayuno será vital. Son muchos los estudios que demuestran, por ejemplo, que los niños que realizan unDESAYUNO completo rinden más intelectualmente y presentan un comportamiento más adaptado a las necesidades del medio. Algo parecido pasa con los adultos.- Estaremos muy atentos a nuestras comidas y procuraremos hacer 5 tomas al día (Ojo, porque pocas personas cumplen este objetivo) – Sabemos que hay alimentos estimulantes, energéticos y antidepresivos, como otros que son alimentos vacíos, llenos deharinas refinadas, edulcorantes artificiales y grasas muy saturadas ¡cuidado con estos últimos!- La naturaleza es muy sabia, y los productos típicos del otoño (frutas, hortalizas y verduras de la estación) serán nuestros mejores aliados.- Pero el mejor hábito que podemos trabajar en otoño es mejorar nuestra ACTITUD y nuestro ánimo. Para ello, será crucial no llegar al agotamiento y estar atentos a los primeros síntomas que nos indican ese cansancio infinito, dejarnos un tiempo para hacer actividades que nos resulten reconfortantes y querernos y cuidarnos un poco más de lo habitual, para compensar nuestrabajada de defensas.Reflexión finalCuando te sientas sin fuerza y el cansancio se apodere de ti, recuerda que las energías para salir están en tu interior. No busques fuera lo que sólo tú puedes proporcionarte: ánimo, nuevas ilusiones, actitud positiva, ganas de superarte y confianza; esa confianza que te ayudará a recuperar tu bienestar emocional.​​​Mª Jesús Álava ReyesJUAN | Mi hijo fuma y hace poco en una última bocanada que dio a un pitillo por la calle pues me llegó el olor a hachís. (El no veía que me estaba acercando por detrás). Me hice el longuis, que se dice.Pero estoy preocupado, porque tiene solo 15 años. Sobre todo porque eso puede ser entrada a otras drogas que sí que me preocupan mucho más. No sé cómo entrarle ni qué consejos claros darle. Agradezco su ayuda.Ah, por si sirve, tengo otro hijo de 23 años que no fuma ni bebe y a lo mejor puedo ‘delegar’ en él esto. No estoy diciendo que escurra yo el bulto, pero a lo mejor es más eficaz la estrategia de su hermano.Es un tema muy delicado, pues con 15 años tienen mucho más ascendente sobre sus hijos sus propios amigos, sus colegas, que los padres. Todo lo que le diga le va a sonar a “discurso” y, seguramente, primero negará que fuma y después dirá que no pasa nada, que sólo era un pitillo de un amigo.Lo de su hijo de 23 años sí que puede ser una buena alternativa. No sé cómo es la relación entre ambos, pero si el mayor es hábil, puede acercarse a él diciendo que sabe que fuma, que es consciente que parte de sus amigos también lo harán y que seguramente piensa que no ocurre nada. Es importante que no se ponga tremendista, que le diga que es una etapa que pasan muchos adolescentes, pero el peligro es cuando se convierte en algo habitual, cuando fuma para evadirse… y cuando, casi sin darse cuenta, cree que el hachís le ayuda a superar sus inseguridades y a sentirse bien, de forma artificial.Repito, es importante que no vea a su hermano en plan sermón; finalmente, si consigue una buena comunicación con él, poco a poco, lo conviene que remarque que el hachís suele ser el principio o la puerta de entrada a otras drogas peores, y que muchos chavales, casi sin darse cuenta, traspasan esa puerta y después pueden tener secuelas peligrosas.Si su hijo mayor o ustedes conocen algún ejemplo de alguien de su entorno que empezara por hachís y después terminara enganchado a otras drogas; ese sería el mejor ejemplo, para mostrarle esos peligros que, a su edad, les pasan desapercibidos. Si su hijo mayor no quiere asumir este papel, háblelo entonces con el tutor de su hijo, pues sus acciones suelen ser más eficaces que las que vienen directamente del medio familiar.​​​Mª Jesús Álava Reyes

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