La 'histórica' cumbre Trump-Putin: sin expectativas pero con una foto que cambiará el tablero geopolítico

La 'histórica' cumbre Trump-Putin: sin expectativas pero con una foto que cambiará el tablero geopolítico


En 1867, el secretario de Estado estadounidense William H. Seward compró Alaska a Rusia por 7,2 millones de dólares gracias a la falta de efectivo del país euroasiático y a su temor a perder el territorio en algún conflicto posterior. Este viernes, 15 de agosto, el ahora Estado más extenso de EEUU vuelve a ser el escenario de una cumbre entre ambos territorios. Esta vez, para tratar de llegar a un acuerdo para la paz en la guerra de Ucrania y con Donald Trump y Vladímir Putin como protagonistas.

Antes de que comenzase la pasada campaña electoral, el entonces candidato republicano aseguró en la CNN que, si conseguía regresar a la Casa Blanca como presidente, podría fin a la guerra entre Rusia y Ucrania "en 24 horas". No dio demasiados detalles sobre cómo lo pretendía hacer y, siete meses después de volver al Despacho Oval, parece que el conflicto no ve un desenlace a corto plazo. 

Durante estos meses, el magnate ha dado un vuelco a su postura. Las buenas relaciones con su homólogo ruso provocaron una de las escenas más grotestas e inverosímiles de la última década, protagonizada por Trump y el dirigente ucraniano.

El pasado 28 de febrero, entre gritos y férreas y despectivas acusaciones, el líder republicano acusó a Volodímir Zelenski de estar "jugando con la Tercera Guerra Mundial" y no ceder para poder encontrar una solución a la invasión rusa. 

Sin embargo, los últimos meses, el neoyorkino se ha mostrado más cercano al ucraniano y más crítico con el jefe del Kremlin. El resquebrajo de las relaciones entre ambos grandilocuentes líderes fue patente el 14 de julio, cuando el dueño del despacho con más poder del mundo, lanzó un órgado a Putin. O había un alto el fuego en 50 días, o impondría aranceles de alrededor del 100% a los productos rusos, un plazo que después reduciría a solo 10 jornadas.

 IMAGEN: Zelenski y Trump. escena para olvidar. EFE

Ese día tampoco escatimó en 'atributos' para el líder ruso. Tras afirmar que estaba "decepcionado con el presidente Putin" y aseverar que pensaba que habían alcanzado un acuerdo dos meses antes, iba a plantear "aranceles secundarios" para Rusia. "Espero que no tengamos que hacerlo", amenazó.

Asimismo, aprovechando para colgarse la medalla por sus "muchos éxitos" en las negociaciones y relaciones internacionales, aseguró que con Putin era con "el único" con quien no ha "conseguido nada". "Así que, si hoy yo fuera Putin me replantearía si no debería tomarme las negociaciones sobre Ucrania más en serio de lo que lo estoy haciendo ahora", decía entonces.

Al no ver desenlace ni que su amenaza con unos aranceles del 100% a los productos rusos funcionaba, Trump ha cambiado de táctica.

Trump acusó a Putin de ser el responsable de las bajas y víctimas rusas durante la guerra. "Si alguien en Moscú está escuchando esto: 100.000 rusos muertos desde enero. Eso es lo que el presidente Putin está haciendo en este momento", indicó para, asimismo, defender el mandatario ruso es un dirigente que "ha engañado a mucha gente durante años".

"Pero a mí no me ha engañado. Y llega un momento que hay que pasar de las palabras a las acciones", advertía en julio.

¿Futura reunión a tres?

Ahora, dos meses después de estas palabras y con el ultimátum extinto -el plazo concluía el pasado jueves-, el magnate no veía avances en las negociaciones. Unas conversaciones que, por otra parte, se han ido sucediendo entre las distintas delegaciones en territorios como Arabia Saudí o Turquía y en las que se llegado a dejar a un lado a Zelenski, además de a la simple espectadora Unión Europea.

Al no ver desenlace ni que su amenaza con unos aranceles del 100% a los productos rusos funcionaba, una estrategia empleada con multitud de países con la que sí ha logrado cesiones, Trump ha cambiado de táctica. El pasado día 9, el presidente de Estados Unidos anunciaba en su red social, Truth, que se reuniría con Putin este viernes. El Kremlin confirmó la cita y, posteriormente, se conoció que sería en Alaska. 

Antes de la cumbre bilateral, Zelenski ha exigido respuestas, y ha pedido a Trump que se reúna también con él, una propuesta que el neoyorkino ha elevado a plantear una cita a tres, aunque ese escenario parece más complicado de conseguir.

 IMAGEN: El lídre ucraniano, Volodímir Zelenski, y el canciller alemán, Friedrich Merz. EFE.

Además, los Veintisiete -excepto Hungría- han tratado de sacar músculo en una situación en la que vuelven a temer quedar relegados a un segundo plano y han instado al presidente estadounidense a mantenerse férreo con Putin para que Kiev no salga perjuicado en el acuerdo. Que no ceda ante el líder ruso ni entregue territorios, han pedido en una reunión telemática impulsada por el canciller alemán, Friedrich Merz, a pocas horas de la cumbre.

El inquilino de la Casa Blanca acude a la reunión afirmando que "en los dos primeros minutos" sabrá si es posible un acuerdo de paz con Putin. Un dirigente que, pese a las amenazas arancelarias, anunció el fin de la moratoria unilateral al despliegue de misiles de corto y medio alcance, una decisión que marca un nuevo capítulo en escalada armamentística. 

Ponía fin a la pausa que Moscú se autoimpuso en 2019 tras abandonar el Tratado INF (Fuerzas Nucleares de Alcance Intermedio), acuerdo firmado en 1987 con EEUU para eliminar ese tipo de armamento.

Un Putin desafiante y que saldrá beneficiado con la cumbre

De esta manera, Trump acude a Alaska ante un Putin osado y desafiante, pero que no tiene todas con él. Pese a que podría parecer que al dirigente ruso le conviene que la guerra continúe, hay elementos que juegan en su contra. El deterioro de su economía, el lento avance de las tropas rusas y las sanciones no contibuyen a su avance. 

Si el conflicto continúa, a finales de este año la situación será aún peor y más aún teniendo en cuenta que su ofensiva no está logrando lo que pretende. Además, si Trump continúa molesto con Putin y este opta por avivar su particular guerra comercial, podría mantener sus sanciones a lugares como India por ser comprador de crudo ruso. Esto, podría implicar que India rechazase seguir siendo cliente e impulsar la economía rusa.

El jefe del Kremlin sí que es un claro beneficiado con esta cita. Todo apunta a que la reunión no concluirá con un acuerdo, pero Putin tendrá su foto estrechando la mano con Trump y en la sala no estará Zelenski.

El hastío de la población también se terminará convirtiendo en un problema para el dirigente ruso, unos ciudadanos que exigirán a Putin que ponga fin al conflicto después de tantas pérdidas. 

Sin embargo, el jefe del Kremlin sí que es un claro beneficiado con esta cita en el territorio comprado por EEUU en 1867. Todo apunta a que la reunión no concluirá con un acuerdo, pero Putin tendrá su foto estrechando la mano con Trump y en la sala no estará Zelenski, a quien el ruso pretende restar relevancia internacional. 

 IMAGEN: Vladímir Putin. EP.

Putin quiere hacer creer que, en esta ocasión junto a Trump, están al frente del mandato del globo y que pueden decidir el destino del mundo. Las imágenes de ambos estrechándose la mano llegarán a todos los hogares, con un Zelenski que apenas ha conseguido charlar unos minutos con el estadounidense a la vez que otros cuantos líderes europeos, y por llamada.

El líder ruso sale beneficiado del encuentro porque, sentándose en la misma mesa que el magnate, logra la atención de todo el planeta y, además, ser el negociador de euroasia con Occidente. Si no fuese por el actual inquilino de la Casa Blanca, nadie negociaría con Putin. 

Una posible tregua en el espacio aéreo, favorable para Rusia

Pero no es el único aspecto que puede ser positivo para el líder ruso. Tal y como recoge 'Bloomberg', el Kremlin pretende mostrar como una cesión ofrecer una tregua en el espacio aéreo. Esta situación sería favorable, sobre todo, para Moscú y no para Kiev. 

Recientemente, Zelenski ha lanzado contraataques efectivos que han obligado a cerrar aeropuertos rusos, alcanzando, además, depósitos de armas, equipos militares y refinerías ubicados en territorio ruso. Si Putin ofrece una tregua en el espacio aéreo, frenará los ataques de Kiev y su ejército podrá avanzar tranquilamente por tierra, donde ha demostrado tener ventaja.

 IMAGEN. El líder ucraniano, Volodímir Zelenski. EP

Trump ha hablado anteriormente la posibilidad de un intercambio de territorios para conseguir un acuerdo de paz. El vicepresidente, JD Vance, sugirió en Múnich la cesión de territorios, y el secretario de Defensa, Pete Hegseth, afirmó en una entrevista emitida por televisión que "en la negociación podría haber intercambios, concesiones, nadie estará contento". Pero, cualquier concesión territorial por parte de Kiev, sería una victoria para Putin.

Ahora, el dueño del Despacho Oval ha amenazado "graves consecuencias" si el mandatario ruso no frena la guerra tras la cumbre. "Sí, habrá consecuencias muy graves", dijo al ser consultado por los medios durante un evento en el Centro Kennedy, en Washington.

Reunión en la base militar de Anchorage (Alaska)

La cita comenzarán a las 11.30 hora local (19.30 GMT, 21.30 horas en España) de este viernes, 15 de agosto, en una base militar en Alaska, en Anchorage. En primer lugar, habrá un "cara a cara" entre ambos -el primero en seis años-, a los que después se sumarán delegaciones integradas por cinco altos funcionarios, explicó en rueda de prensa telefónica Yuri Ushakov, asesor del Kremlin.

Los detalles de la reunión aún estaban siendo negociados este jueves pero la cumbre podría alargarse durante varias horas y culminará con una rueda de prensa, aunque se desconoce si será conjunta o por separado.

 IMAGEN: Reunión bilateral en junio de 2019. EP

 

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