La farsa de Petro y Cepeda: Suspenden la Constituyente solo para no restar más votos en segunda vuelta

La farsa de Petro y Cepeda: Suspenden la Constituyente solo para no restar más votos en segunda vuelta

El reciente anuncio de que el comité promotor de la Asamblea Nacional Constituyente retirará la iniciativa no es una victoria de la sensatez ni un acto de humildad democrática. Es, pura y duramente, un cálculo electoral de supervivencia. Tras el golpe de realidad de la primera vuelta —donde Abelardo de la Espriella aventajó a Iván Cepeda—, el Pacto Histórico ha entrado en modo de control de daños.

Gustavo Petro e Iván Cepeda saben perfectamente que el fantasma de la Constituyente espanta al centro, moviliza a la oposición y les está restando los apoyos que necesitan desesperadamente. Por eso, deciden meter su bandera más peligrosa en el congelador. Pero ojo: esta retirada es un repliegue táctico con el único fin de no restar más votos en la segunda vuelta.

No nos llamemos a engaños. La intención de fondo de Petro y Cepeda sigue intacta. El libreto ya lo conocemos porque el país lo vivió en carne propia. En la campaña de 2018, el hoy presidente prometió solemnemente —e incluso firmó en mármol— que no convocaría a una Constituyente. La historia reciente demostró el valor de esa promesa: tan pronto las reformas del Ejecutivo chocaron con el contrapeso legítimo del Congreso, la primera carta que se jugaron fue, precisamente, amenazar con saltarse las instituciones mediante una Constituyente. Hoy, al ver que esa misma bandera los hunde de cara al balotaje, simulan moderación.

Retirar la iniciativa a semanas de la segunda vuelta no es una rectificación ideológica de Petro y Cepeda; es una estrategia fría para camuflar el radicalismo, calmar las aguas y pescar los votos moderados que les faltan para ganar.

Si el oficialismo logra imponerse en la segunda vuelta, la historia será otra. Una vez asegurado el poder, el argumento de la «voluntad popular» resurgirá con más fuerza. Dirán que el triunfo en las urnas les da un cheque en blanco para revivir el mecanismo bajo el pretexto de que el Congreso actual «bloquea» el mandato del pueblo. La Constituyente es el vehículo diseñado por este proyecto político para perpetuarse y reformular las reglas del juego a su acomodo; suspenderla ahora es solo la anestesia para que el electorado baje la guardia y no los castigue en las urnas.

La ciudadanía no puede pecar de ingenua ante esta maniobra de Petro y Cepeda. Esconden la Constituyente únicamente porque les resta los votos decisivos para el balotaje; mañana, si ganan, la impondrán porque les garantiza el poder absoluto. Que nadie se deje engañar: el peligro no se ha ido, solo se ha puesto en pausa para ganar una elección.