Más de cien manifestaciones recorren todo el país este Primero de Mayo bajo el lema Derechos, no trincheras. Salarios, vivienda y democracia. Trabajadores de toda España han salido a la calle para reclamar una mejora de los salarios en un momento en el que los primeros coletazos de la guerra en Irán empiezan a presionar los presupuestos de las familias en forma de una cesta de la compra más cara, hipotecas al alza y una vivienda con precios en máximos históricos, tanto para la compra como para el alquiler. Es una «emergencia social», recuerdan los sindicatos a quienes les preocupa la pérdida de poder adquisitivo de los hogares por la crisis.
Los secretarios generales de UGT y CCOO, Pepe Álvarez y Unai Sordo, presentes en la marcha convocada en Málaga, han hecho un llamamiento a las empresas para que repartan la riqueza y han reclamado a la clase política que ponga coto de una vez al «gravísimo» problema de la vivienda. «España está creciendo económicamente, las empresas están ganando dinero como hace tiempo que no ganaban (…) y eso lo tenemos que trasladar a los salarios», ha reclamado Álvarez.
«Millones de familias no llegan a fin de mes», incluso aunque varios de sus miembros estén trabajando, ha coincidido Sordo. El responsable de CCOO también ha querido poner el acento en otro de los lemas de este Primero de Mayo, el ‘No’ a la guerra, para recordar que lo que está pasando a nivel global «nos afecta más que nunca».
A nivel europeo, los sindicatos han trasladado su preocupación por los efectos económicos que el conflicto en Oriente Próximo puede tener en el bolsillo de los trabajadores. La crisis energética ya ha disparado la inflación de la Eurozona al 3% en abril y el miedo a una escalada de los precios ya está está elevando el coste de las hipotecas o de los préstamos, al presionar al alza el euríbor, pero también encarece los combustibles, el transporte y los alimentos.
«Los empleos están desapareciendo, los precios suben y los salarios se quedan atrás»
«La gente trabajadora tiene todos los motivos para estar hoy en las calles. Los empleos están desapareciendo, los precios suben y los salarios se quedan atrás», ha lamentado la secretaria general de la Confederación Europea de Sindicatos (CES), Esther Lynch, en un comunicado. La sindicalista recuerda que el repunte de la inflación provocado por el conflicto «pone en riesgo los empleos y anula la modesta recuperación salarial».
En el ámbito político, también ha habido un llamamiento a ese reparto de la riqueza por parte de la vicepresidenta segunda, Yolanda Díaz. «Este país lo hace la gente trabajadora, esa gente que sí levanta España, frente a otros que se están llenando las manos de beneficios que se niegan a repartir«, ha lamentado desde Málaga. Díaz, que ha recordado que España se hacen 2,5 millones de horas extraordinarias que no se pagan, ha reclamado a los empresarios que repartan beneficios y suban salarios en el marco de la negociación colectiva.
«Hay quienes se están llenando las manos de beneficios que se niegan a repartir»
Desde la marcha de Valencia el ministro de Hacienda, Arcadi España ha incidido en el incremento sin precedentes del salario mínimo interprofesional o en el hecho de que se haya permitido que no tribute. «Hay que seguir trabajando con diálogo, ese el camino», ha asegurado en su primera marcha como titular de la cartera.
A través de sus redes sociales se han pronunciado tanto el presidente del Gobierno como el principal líder de la oposición. Pedro Sánchez, que ha celebrado los avances logrados en los derechos de los trabajadores y cómo se ha llegado con unos niveles récord de creación de empleo, con más de 22 millones de ocupados. «Hubo un tiempo donde los derechos eran un privilegio. Hoy sabemos que muchas cosas no eran imposibles y que empleo y derechos pueden ir de la mano», ha destacado. Mientras, Alberto Núñez Feijóo, ha acusado al Gobierno de convertir el trabajo en «una carrera de obstáculos» y ha criticado que haya convertido el trabajo «en una carrera de obstáculos», al subir los costes, los impuestos y las cuotas.

