
La diferencia entre tener un buen día o uno malo puede ser la calidad de nuestro sueño. En España, casi la mitad de la población adulta tiene problemas de este tipo y pobre calidad del sueño.Esta es una molestia que pasa a ser un problema cuando, de ser algo puntual, se convierte en algo habitual. El sueño y el descanso son claves para nuestra salud y nuestra vida y en ocasiones nos centramos tanto en unos aspectos que descuidamos otros que la ciencia ha demostrado que son tan importantes o más.El aspecto del sueño al que prestamos poca atenciónEs bastante habitual que, si no hemos pasado buena noche o no hemos descansado lo suficiente y nos levantamos cansados, le echemos la culpa a las horas que hemos pasado en la cama. Tan solo hemos conseguido dormir unas horas determinadas, que a menudo no son las que recomiendan los expertos, lo que hace que nos empecemos a plantear la necesidad de acostarnos más temprano, puesto que no siempre se tiene la opción de levantarse antes. De este modo podremos dormir las siete o nueve horas recomendadas.La ciencia ha demostrado que este es un aspecto fundamental, dormir menos de siete horas y más de nueve horas se ha relacionado con un mayor riesgo de desarrollar algunas enfermedades, así como una mayor mortalidad. Sin embargo, en ocasiones nos centramos tanto en las horas que dormimos que dejamos de prestar atención a otro factor que es todavía más importante, aunque no tan conocido: la regularidad del sueño.Mantener un horario regular, mejor que dormir másLa regularidad en los horarios de sueño-vigilia diarios podría ser un predictor más significativo para la mortalidad según estudios más recientes. Una mayor regularidad del sueño se asoció con una menor mortalidad por todas las causas, tales como las muertes por cáncer o por problemas cardiovasculares. Un patrón del sueño irregular hace que los ritmos circadianos se desincronicen de los estímulos ambientales, lo que podría producir problemas cardiometabólicos, alteraciones del estado de ánimo o envejecimiento epigenético (que son los cambios que determinan la edad biológica de nuestro cuerpo), entre otros, que se traducen en una mayor mortalidad.El estudio concluyó que ambos factores tienen efectos sobre el metabolismo y el desarrollo de diversas patologías, por lo que es importante tanto dormir las horas adecuadas como establecer patrones regulares del sueño, acostándose y levantándose a la misma hora cada día. Un horario estable de sueño tiene grandes beneficios, la regularidad en los horarios de descanso es un factor clave para el bienestar físico y mental: favorece la salud metabólica y cardiaca, fortalece el sistema inmunológico y mejora la función cognitiva. La regularidad en el sueño estabiliza los procesos de consolidación de la memoria.Además, los horarios irregulares de sueño pueden afectar negativamente al organismo porque pueden alterar el metabolismo, la presión arterial y aumentar la inflamación. Al alterar el ciclo de descanso, el cuerpo reacciona liberando en momentos inadecuados hormonas como el cortisol, que está relacionada con el estrés. Esto puede afectar a la regulación de la glucosa, aumentando el riesgo de inflamación crónica, hipertensión y resistencia a la insulina.ReferenciasWindred DP, Burns AC, Lane JM, Saxena R, Rutter MK, Cain SW, Phillips AJK. Sleep regularity is a stronger predictor of mortality risk than sleep duration: A prospective cohort study. Sleep. 2024 Jan 11;47(1):zsad253. doi: 10.1093/sleep/zsad253. PMID: 37738616; PMCID: PMC10782501. https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/37738616/

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