La abogada exesposa de Abelardo de la Espriella a quien su exmarido le tiró un buen salvavidas

La abogada exesposa de Abelardo de la Espriella a quien su exmarido le tiró un buen salvavidas

Compañeros en la Sergio Arboleda, estuvieron 3 años casados y fundaron De la Espriella Lawyers, la vida profesional de Yolly Illidge ha estado ligada al Presidente

Yoly Beatriz Illidge Pimienta entró a estudiar derecho en la Universidad Sergio Arboleda a comienzos de los años dos mil. No tenía forma de saber que uno de s us compañeros de aula terminaría siendo presidente de Colombia. Se llamaba Abelardo de la Espriella, le llevaba dos años y compartía con ella los mismos salones, los mismos profesores. Illidge era samaria, había llegado a Bogotá para formarse, y en algún punto de esa etapa universitaria la relación pasó de la facultad a la vida en común.

Se casaron en 2001. Ella tenía 21 años, él 23. La boda fue solo por lo civil y ninguna de las dos familias estuvo de acuerdo: los veían demasiado jóvenes y ninguno había terminado la carrera todavía. De la Espriella le regaló un apartamento en Bogotá después del compromiso, y ahí vivieron mientras cerraban sus estudios y daban los primeros pasos como abogados. No tuvieron hijos. El matrimonio duró poco más de tres años y se disolvió en 2004. Con el tiempo, él atribuiría la ruptura a la inmadurez y a la falta de compatibilidad de dos personas que apenas empezaban a vivir.

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Lo que no se disolvió fue el vínculo profesional. Illidge participó en la fundación de la firma que con los años se convertiría en De la Espriella Lawyers, uno de los negocios más visibles del hoy presidente. En 2006 el periodista Daniel Coronell reveló que ella figuraba como accionista de esa sociedad, con una participación cercana al veinte por ciento. Durante casi dos décadas ese dato quedó al margen de las crónicas que se escribieron sobre la carrera del abogado. Quienes conocieron el origen de la firma coinciden en que su criterio jurídico ayudó a definir los primeros años del despacho, en una etapa en la que De la Espriella todavía no era la figura mediática en la que se convertiría después.

Su carrera no se agotó ahí. Trabajó como abogada en la Notaría 45 de Bogotá, en un momento en que el padre de De la Espriella ejercía allí como notario, y desde entonces su trabajo quedó orientado al derecho notarial, registral e inmobiliario. Fue contratista de la Gobernación del Magdalena. Ocupó el cargo de superintendente delegada para la Protección, Restitución y Formalización de Tierras, la dependencia encargada de titular predios y regular derechos de propiedad en el país. Y volvió a ser contratista, esta vez de la propia Superintendencia de Notariado y Registro y de la Agencia Nacional de Tierras, en 2022, siempre en asuntos ligados al sector inmobiliario.

Ese recorrido es el que ahora la trae de vuelta a la Superintendencia de Notariado y Registro. Esta vez no como contratista, sino como superintendente delegada de Notariado. La designación se conoció el mismo día en que Joaquín José Méndez Llach, un abogado cercano al presidente, se posesionó como superintendente de la entidad y quedó, de hecho, como su jefe directo. Illidge subió su declaración de renta y de conflictos de interés a la plataforma de la Presidencia, el paso previo que exige la norma antes de la firma del decreto, y ahí quedó registrada su hoja de vida junto a los documentos que anteceden la formalización del cargo.

Desde esa delegatura tendrá bajo su responsabilidad la vigilancia y el control de más de novecientas notarías en todo el país. Recibirá y tramitará quejas ciudadanas, evaluará el funcionamiento de los despachos notariales y podrá intervenir en actuaciones administrativas y disciplinarias cuando se presenten irregularidades. Buena parte de la seguridad jurídica sobre escrituras, hipotecas, sucesiones y trámites de propiedad inmobiliaria en Colombia pasa por esa dependencia. Eso vuelve especialmente sensible cualquier antecedente de Illidge en negocios relacionados con bienes raíces, un terreno en el que se ha movido buena parte de su vida profesional.

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El nombramiento llega, además, en medio de un asunto sin resolver. El concurso de méritos para cubrir notarías vacantes en distintas regiones del país sigue suspendido por recursos judiciales, y la nueva dirección de la entidad deberá decidir cómo avanzar hacia la lista definitiva de elegibles. Al cierre del gobierno anterior habían quedado nombrados 113 notarios, 22 de ellos en provisionalidad. Las notarías de primera categoría se proveen por decreto del Gobierno nacional, así que seguirán bajo la lupa de un sector que observa de cerca cada movimiento de la nueva administración.

Después del divorcio, De la Espriella e Illidge conservaron el trato. Él mismo ha contado que la última vez que hablaron fue un 15 de marzo, cuando la llamó para saludarla por su cumpleaños número 46. Es un detalle menor, casi doméstico, pero da cuenta de una relación que sobrevivió al matrimonio y que ahora, dos décadas después, vuelve a cruzarse en el mismo terreno de siempre: el de los abogados que se conocieron jóvenes, fundaron algo juntos y, sin proponérselo del todo, siguieron atados por el trabajo mucho después de haberse separado como pareja.

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