
Jesús Madrazo está en estos momentos ocupado con sus vendimias, porque tiene varias, y al terminar se cumplirán ocho años de que, siendo uno de los enólogos más reconocidos del país, dejara Viñedos del Contino para instalarse por su cuenta, elaborar vinos que llevan en la etiqueta su propio nombre, y otros más de unas cuantas bodegas que asesora. Y es que todo lo que toca le sale bien.
El enólogo tiene entre sus apellidos el de Real de Asúa, y forma parte de la quinta generación de esta familia que fundaron en 1879 la CVNE (Compañía Vinícola del Norte de España), en el Barrio de la Estación de Haro. Una firma poderosa que en 1973 se le ocurrió una idea “extravagante” de poner en marcha el primer “château” a la española, en Laserna, en Rioja Alavesa. Allí, en un meandro del Ebro, existe un viñedo espectacular de 62 hectáreas propiedad de la familia Villota, viticultores que vendían una buena cantidad de sus uvas a CVNE. La firma de Haro les propuso, y aceptaron, asociarse y montar allí una bodega.
Una idea extravagante
La idea era extravagante porque entonces en Rioja prácticamente todas las firmas compraban uvas a los viticultores. Lo que ahora es habitual, que es tener tu viñedo propio con la bodega en medio, hace más de 40 años era una rareza. La bodega independiente de CVNE se llamó Viñedos del Contino. José Ángel Madrazo, el padre de Jesús, se puso al frente y el enólogo, eso sí, era Basilio Izquierdo que estaba también en la casa madre.
En el año 1995, tras terminar su carrera de ingeniero agrónomo y su master en enología y viticultura, Madrazo comienza a trabajar en CVNE a las órdenes de Basilio Izquierdo; y es en 1999 cuando se le nombra director técnico, es decir enólogo jefe, de Viñedos del Contino. Durante 18 años al frente de la bodega se hace famoso. Sus elaboraciones obtienen las máximas puntuaciones en guías nacionales e internacionales. Su vino más reconocido es “Viña del Olivo”. Se le considera el mayor experto en la utilización de la difícil variedad graciano, que se utiliza en la mayor parte de los “coupages” de vinos de Rioja; entre otras cosas porque fue el primero en comercializar un monovarietal de graciano.
IMAGEN: Bodega Jesús Madrazo. Cedida.
Tras la vendimia del 2017 quiere poner en marcha su proyecto personal y se desvincula de la bodega. Un decisión arriesgada y valiente. Cuando el mundillo del vino se entera, le llueven propuestas por todas partes para que asesore en la elaboración de vinos en diversas bodegas, desde la murciana D.O. Bullas, pasando por Ribera del Duero y Rioja. En total cuatro bodegas. Curiosamente la familia Villota y CVNE deshacen el acuerdo y van cada uno por su lado. Viñedos del Contino sigue funcionando por su cuenta y los Villota montan una bodega y naturalmente le proponen a Jesús Madrazo que les haga el vino. Es el que mejor conoce el viñedo.
Vinos con su nombre
Pero él quiere hacer su propio vino que lleve su nombre. También en 2017, Pedro Calatayud y Miguel Moreno, dos hombres de larga trayectoria en el mundo del vino, se asocian para elaborar blancos y claretes riojanos. Madrazo se les une. Les ayuda en la elaboración de esos blancos y claretes; y ellos en la comercialización de sus vinos. Nace así Bodegas Terceto.
Aquí Madrazo ya se pone a sus anchas. Fue uno de los pioneros en diseñar blancos modernos y aquí elabora ese Ermita San Gregorio Ostiense 2022. Tiene la categoría de Reserva y es un blanco de guarda. Utilizando las variedades viura, malvasía y garnacha blanca, pasa 8 meses en barrica e incluso un 10% se ha criado en barricas de acacia de Navarra. Es un vino con una nariz muy expresiva e intensa donde la presencia de fruta de hueso, como el melocotón y la paraguaya, se alían con la presencia de tonos vainilla de la madera, que está presente, pero sin dominar. En boca es poderoso, untuoso, rotundo, equilibrado con la acidez y sobre todo muy largo. P.V.P. 30€
IMAGEN: Botella de Ermita San Gregorio Ostiense 2022. Cedida por la bodega.
En el capítulo de tintos empezamos por el Jesús Madrazo Selección 2020. Tiene un 73% de tempranillo; un 13% de graciano, que no podía faltar; y un 11% de la variedad Maturana con la que también empieza a trabajar. Tras 15 meses de crianza en barrica de varias procedencias, pero todas ya de varios usos para que no aflore demasiado la madera, y dos años después en botellero, el vino presenta una nariz muy elegante, profunda, con muchos matices fundamentalmente frutales y excelentes tonos balsámicos, así como pimienta negra y canela. La boca rotunda pero fresca, fluida, de paso excelente. P.V.P. 38€
IMAGEN: Botellas de Jesús Madrazo Selección. Cedida por la bodega.
El tercer vino que presenta procede de la Ribera del Duero. Lo elabora en las instalaciones de la bodega Territorio Luthier, en Aranda de Duero. El Jesús Madrazo Selección 2019 se hace básicamente a base de tempranillo, algo de garnacha y un poquito de la blanca albillo mayor. Tiene una crianza de 18 meses en barrica. Aquí aparece su filosofía de combinar la casta típica de Ribera con la finura y elegancia, y lo consigue. Fruta negra madura en nariz, intensa y compleja. La boca estupenda, muy sabrosa, elegante y fresca. P.V.P. 40€
Se lanzó al vacío, amparándose en su nombre y su prestigio, y naturalmente, le ha salido bien.

