Inés de Marichalar y el nuevo modelo de Bernabéu Market: «Tenemos que derribar el mito de que lo turístico es malo»

Inés de Marichalar y el nuevo modelo de Bernabéu Market: «Tenemos que derribar el mito de que lo turístico es malo»

En un momento en el que Madrid debate constantemente sobre turismo, autenticidad y masificación, Inés de Marichalar lanza un mensaje directo: «Tendemos a calificar los espacios como turísticos y no turísticos y eso es una barrera cultural que tenemos que empezar a cambiar».

Al frente de Bernabéu Market, el nuevo espacio gastronómico ubicado en el estadio del Real Madrid, la directiva defiende un modelo que busca precisamente eso: romper la frontera simbólica entre visitante y público local. «El turista puede convivir con el público nacional. Lo importante es hacer las cosas bien», resume.

Lejos de plantear el turismo como una amenaza, lo entiende como una oportunidad siempre que la propuesta sea honesta y esté bien ejecutada. «Que algo pueda atraer al público de fuera no tiene por qué estar reñido con la calidad ni con un precio competitivo y razonable», afirma.

Un nuevo distrito gastronómico dentro del estadio

Bernabéu Market nace tras la profunda remodelación del estadio madridista, concebido ahora como un icono urbano abierto los 365 días del año. La idea, explica De Marichalar, era clara desde el inicio: «Crear un espacio gastronómico dentro del estadio que pudiera asumir a todo el público».

La ambición iba más allá de un simple mercado. «Queríamos conceptualizar lo que llamamos un nuevo distrito gastronómico», señala. Un lugar que conviva con la ciudad y que el vecino sienta como propio. «Era importante que el local lo pudiera ver como suyo, que entendiera que la oferta era interesante como para que fuera un lugar recurrente en sus experiencias». Ese equilibrio entre icono internacional y espacio cotidiano es, para ella, una de las claves del proyecto.

“Menos densidad comercial y más experiencia”

Si hay una idea que vertebra su discurso es esta: «Renunciamos a superficie para ganar en comodidad». De Marichalar habla con conocimiento de causa. Durante cinco años fue subdirectora del Mercado de San Miguel, donde vivió el auge del modelo de mercado gastronómico en la última década. Una experiencia que le permitió detectar aciertos y errores. «El momento mercado explotó cuando se reformaron demasiados sin un criterio definitivo», reflexiona. En Bernabéu Market decidieron hacer justo lo contrario: priorizar la experiencia frente a la densidad comercial.

«Que esperar no sea incómodo cambia por completo la percepción del espacio», asegura. Por eso el diseño incluye amplias plazas centrales, mesas grandes, zonas pensadas para familias y una distribución que evita la sensación de agobio habitual en otros mercados. «El cliente ya no se queda solo con lo que come, sino con cómo está comiendo», explica. Y en ciudades como Madrid, donde la calidad gastronómica se da casi por sentada, la experiencia se convierte en el verdadero diferencial.

20 micro restaurantes y un ecosistema coherente

El mercado alberga 20 micro restaurantes que conviven en un mismo espacio. Pero el reto no era solo reunir marcas atractivas, sino crear coherencia. «La marca siempre atrae, pero el proyecto se tiene que sostener con operadores que sepan mantener la calidad y entender en qué entorno están trabajando», subraya.

Para ella, el concepto de “partner” es fundamental. «Son absolutos partners en este negocio», insiste. La convivencia entre los distintos operadores debía generar un ecosistema, no una suma de negocios independientes. «Puedes caer en que cada uno funcione por su cuenta y pierdas el sentido de mercado, o puedes crear ese barrio en el que todo tiene coherencia».

El mix combina nombres consolidados como Casa Dani o Joselito con conceptos emergentes que nacen y crecen dentro del propio mercado. «Jugamos con marcas con renombre y otras que querían crecer con nosotros», explica. Ese equilibrio, asegura, es clave para atraer tanto al público local como al visitante internacional.

Barra madrileña y experiencia completa

Otro elemento diferencial es la dualidad de formatos. El visitante puede recorrer distintos puestos y compartir en las mesas centrales, pero también vivir una experiencia completa sin moverse de una sola barra. «No vienes solo a un mercado; puedes venir a tu mini restaurante de confianza dentro de un mercado», resume.

La barra, tan ligada a la cultura madrileña, tiene aquí un papel protagonista. «Queríamos que el vecino pudiera venir y no siempre tener que estar de un puesto a otro», explica. Esa flexibilidad permite adaptarse a distintos momentos del día y a diferentes presupuestos. «Puedes darte un homenaje, pero también tomar un pincho con una caña o una hamburguesa y seguir tu día», señala. La democratización de la oferta es parte esencial del modelo.

Fútbol, dinamización y espacio vivo

El mercado también refuerza su vínculo con el estadio retransmitiendo los partidos del Real Madrid fuera de casa en un circuito de pantallas LED de gran formato. «Al final no dejas de estar viendo el partido en el estadio», comenta.

Pero su visión va más allá del fútbol. «Queremos que sea un espacio donde pasen cosas», afirma. Entre los planes de dinamización figuran talleres, show cookings, clases, acciones de los propios operadores y propuestas musicales.

Consolidar antes de crecer

Tras apenas tres meses de funcionamiento, la directora apuesta por la prudencia. «Para un restaurante es poco tiempo; para un espacio donde conviven 20, es más difícil todavía», reconoce. El objetivo inmediato es claro: «Consolidar lo que hemos montado, verlo evolucionar y aprender». La ambición es convertirlo en un referente estable, no en una moda pasajera.

Su mensaje final vuelve al punto de partida: la convivencia. «Nuestro objetivo es tratar a todo el mundo por igual, enseñarle al público turístico cómo es estar en un local de Madrid y demostrar que pueden convivir si la propuesta es honesta y está bien ejecutada». En una ciudad que debate sobre identidad y turismo, Bernabéu Market quiere ser la prueba de que no todo lo turístico es sinónimo de pérdida de autenticidad. A veces, sostiene Inés de Marichalar, la clave está simplemente en hacer las cosas bien.

Fuente