Si hay un centro puntero en investigación en alzhéimer en España ese es el Barcelonaβeta Brain Research Center (BBRC). Perteneciente a la Fundación Pasqual Maragall, desde su creación en 2012, se ha especializado sobre todo en la prevención y la detección precoz, y también trabajan en la comprensión de los mecanismos de la enfermedad, algo que llevan a cabo a través de muchos grupos de investigación y colaborando con entidades de distintas partes del mundo, “estas tres cosas, detección precoz, prevención y compresión de los mecanismos nos permiten abordar la enfermedad de manera integral y colaborativa, de manera que podemos llegar a encontrar intervenciones farmacológicas y no farmacológicas, que nos permitan encontrar vías de prevenirla, evitarla, frenarla antes de que aparezca, o, quizás algún día, poder frenarla y revertirla”, explica el Dr. Arcadi Navarro, director general de la Fundación Pasqual Maragall y del BBRC.
Para lograrlo, llevan más de una década utilizando las tecnologías más punteras en neuroimagen, biomarcadores, genómica, ciencia de datos, organoides del cerebro e incluso investigación en biología molecular. Y todo con un objetivo claro: “Encontrar posibles fármacos que detengan el envejecimiento y que puedan tener un impacto sobre sobre el alzhéimer… En general, abordamos la enfermedad de manera integral y con toda la tecnología a nuestro alcance”.
Cada año, su esfuerzo da sus frutos, pues solo en este último, Dr. Arcadi Navarro nos cuenta que han sido capaces de demostrar que hay ciertos marcadores en sangre que son extremadamente eficaces detectando la enfermedad incluso 15 o 20 años antes de que aparezca, es decir, que pueden detectar qué personas están en riesgo alto de tener la enfermedad. Además, también han demostrado la eficacia de las intervenciones a través de estilos de vida e intervenciones no farmacológicas, “como complementos dietéticos -un extracto del té verde- permiten mantener la salud cerebral a niveles altos. También, hemos clasificado perfiles genéticos de distintas formas de la enfermedad… Y muchas cosas más, pero no somos nosotros solos, todo esto lo hacemos siempre en colaboración con grupos de investigación de todo el mundo”, reconoce con modestia.
El alzhéimer tiene un periodo silencioso extremadamente largo, de hasta 20 años
¿Por qué es importante el diagnóstico precoz?
A día de hoy, aunque ya están llegando dos fármacos que pueden ralentizar el progreso de la enfermedad, no hay tratamientos eficaces que frenen de verdad el alzhéimer. Entonces, ¿qué sentido tiene un diagnóstico precoz, saberlo antes? Arcadi Navarro es contundente, “aunque ahora no hay nada, afirmamos con cautelosa confianza que pronto lo habrá, porque en la actualidad existen más de 180 ensayos clínicos en todo el mundo, más de 130 con fármacos, con estrategias terapéuticas muy distintas, que nos van a dar la opción de afilar el tratamiento adecuado para cada persona».
Seguramente no será con solo fármaco, sino como en otras enfermedades, como el SIDA, con una combinación de fármacos, distinta para cada persona que la recibe, «y esto es importante porque hay enfermedades, como la COVID o la gripe, que tienen un periodo de incubación de días, pero el alzhéimer tiene un periodo silencioso extremadamente largo, de hasta 20 años, entonces, si somos capaces de detectar el riesgo con esa antelación, abrimos la ventana terapéutica”, explica, “porque si conseguimos intervenir, ya sea modificando estilos de vida o con algún fármaco, quizá esa persona nunca llegue a tener problemas cognitivos, nunca llegue a tener un diagnóstico de alzhéimer”, asegura optimista.
De hecho, ya hay cosas que podemos hacer, estemos o no en riesgo de tener alzhéimer en el futuro, “se puede hacer mucho, aunque sea en genérico, porque se calcula que controlando 14 factores el estilo de vida, el 40 o 45% de los diagnósticos que hay cada año podrían llegar a evitarse o retrasarse mucho. Y eso es una gran victoria en términos de salud pública y, a nivel personal, es ganar en calidad de vida, tanto de las personas afectadas como de sus familias. Habrá fármacos que ayudarán a esto, pero hoy en día ya se pueden hacer recomendaciones que podemos hacer todos”.
Los 14 factores de riesgo modificables que influyen en el desarrollo del alzhéimer son: bajo nivel educativo, pérdida auditiva, hipertensión, inactividad física, obesidad, tabaquismo, consumo excesivo de alcohol, diabetes, depresión, aislamiento social, contaminación del aire, lesiones cerebrales traumáticas y trastornos del sueño.
Del diagnóstico en sangre a los primeros fármacos de ralentizarlo
El diagnóstico precoz ya es una realidad desde el año pasado con un simple análisis de sangre, “hasta hace dos años, la única manera de diagnosticar con precisión era con pruebas muy caras, como una punción lumbar o una tomografía de emisión de positrones, un PET. Esto ahora se ha sustituido ya en muchos hospitales de España por un análisis de sangre”, cuenta.
Sin embargo, a pesar de tener la tecnología, aún no tiene sentido hacer un cribado poblacional porque, aunque detectáramos el alzhéimer de manera precoz, cuando aún no hay síntomas, no podemos hacer nada más que lo que hacemos sin saberlo, que es intervenir en el estilo de vida, “solo tiene sentido un cribado cuando uno puede tomar una medida contundente, como ocurre por ejemplo con algunos tipos de cáncer, porque podemos hacer una intervención inmediata y de efectos muy rápidos”.
Controlando 14 factores de riesgo, el 40 o 45% de los diagnósticos podrían evitarse o retrasarse mucho
En el alzhéimer no es así, pero hay motivos para el optimismo, como los dos fármacos que se han aprobado ya en algunas agencias, como la Agencia Europea del Medicamento: Lecanemab, donanemab, “ambos siguen una estrategia terapéutica muy similar, son fármacos que evitan la acumulación de placas de proteína beta amiloide. La EMA emitió un informe positivo, pero tardarán algo en llegar a las carteras de los servicios de salud de cada país. En España, a lo mejor tarda dos años, aunque nosotros esperamos que llegue antes”, explica Navarro.
Esos fármacos no curan ni detienen la enfermedad, pero han logrado frenar el deterioro cognitivo, la neurodegeneración avanza con más lentitud, “en los ensayos clínicos disponibles, han conseguido retrasar la neurodegeneración durante un estudio de 17 meses, aproximadamente seis meses. Eso es poco, no son fármacos perfectos. Habrá fármacos mejores, porque, como ya he dicho, hay más de 100 probándose, y ya hay otros ensayos clínicos que están intentando mejorar estos mismos fármacos. Por ejemplo, están viendo si sirven también para prevenir, porque ahora solo sabemos que sirven cuando ya hay un deterioro cognitivo muy inicial”, explica.
Además de los 180 ensayos clínicos con más de 130 moléculas, que ya han llegado a ensayos con humanos, hay mucho más en fases más iniciales, como la terapia génica de Tetraneuron, probándose ya en ratones. En estos casos, estamos aún más lejos de saber si funcionan o no en humanos, pues cuanto más alejado está de los humanos, más difícil es saber si van a funcionar o no. Navarro recuerda que, por desgracia, muchos se desestiman, “antes de 2019 llegó a haber más de un centenar de fármacos ensayados en humanos y no llegó ninguno a la sociedad, porque todos acabaron desestimándose, pero así es como funciona la ciencia”.
Una ciencia que, está seguro, terminará venciendo al alzhéimer, “los años 80 o 90 fueron los años de las enfermedades cardiovasculares y tenemos el control del colesterol, de la hipertensión… y estamos mucho mejor. Los años 2000 y 2010 fueron los años de la oncología y tenemos muchos tipos de cáncer controlado, como el de mama, y los años 20 y 30 van a ser los años de las demencias, porque cuando se ponen recursos y talento, la ciencia no falla, acabaremos derrotando al alzhéimer sin ninguna duda”.

