La paz en Gaza parece más cerca que nunca. Hamás estaría dispuesto a aceptar el plan propuesto por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aunque reclama cambios, algo que ya ha hecho saber a Catar, y que éste ya ha transmitido a Washington. Representantes de Hamás buscan que se modifiquen algunas cláusulas del plan de paz, entre ellas las relativas al desarme, según ha informado la AFP por una fuente palestina cercana a la dirección del grupo terrorista
Los negociadores del grupo terrorista han mantenido conversaciones este martes con funcionarios turcos, egipcios y cataríes en Doha, según AFP, y ha añadido que el grupo necesitaba "dos o tres días como máximo" para responder después de que Trump declarara que tenían "tres o cuatro días" para aceptar "o pagar en el infierno".
Según la BBC: "Mediadores se han puesto en contacto con el jefe del ala militar de Hamás en la Franja, Izz al-Din al-Haddad, quien manifestó su desacuerdo con el nuevo documento de alto el fuego. Se cree que al-Haddad cree que fue diseñado para acabar con Hamás, independientemente de si acepta la propuesta estadounidense, y por lo tanto está decidido a seguir luchando".
Fuentes palestinas informaron a Al Arabiya que las facciones armadas de Gaza "quieren garantías claras del compromiso de Israel con un alto el fuego y que se vincule la liberación de los rehenes al calendario de retirada de las Fuerzas de Defensa de Israel". Descubre Montpellier, destino Languedoc: cultura, paisajes y experiencias.
Entre las enmiendas se encuentra el plazo de 72 horas para liberar con vida a los rehenes: "Es difícil localizar a sus captores". Pero esta vez, Hamás ya no tiene margen para exigencias ni estrategias. Solo Irán y algunos círculos políticos occidentales lo apoyan. Los países árabes y musulmanes apoyan el programa estadounidense. Todo cambió en cuestión de minutos el 10 de septiembre, cuando Israel atacó a los líderes de Hamás en Doha, notificando al emirato que no existen fronteras que le impidan atacar a líderes terroristas. Qatar vio llegar los 12 misiles de las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) sin que el sistema de defensa estadounidense (EE. UU. tiene su mayor base militar en la región en el país) disparara siquiera un solo interceptor. Las sirenas de alarma en la capital permanecieron en silencio. Es improbable que el radar estadounidense no rastreara el ataque. Sin declararlo oficialmente, Doha insinuó que creía que Estados Unidos era "un actor" en el ataque.
Hace tres días, Trump cuadró el círculo con una decisión sorpresiva: dio la bienvenida a Qatar bajo el ala militar estadounidense, emitiendo una orden ejecutiva que considera cualquier ataque armado contra Qatar "una amenaza para la paz y la seguridad de Estados Unidos". Este es un compromiso significativo que vincula a la monarquía del Golfo con los estadounidenses en lo que respecta a su seguridad (los negocios son otra historia). Doha ahora sabe que ya no puede jugar en más mesas que Gaza, como lo ha hecho hasta ahora.
Los otros dos países que albergan a miembros de la organización terrorista, Egipto y Turquía, están haciendo su parte, presionando con una fuerza sin precedentes para que se acepte el plan de Trump. El ministro de Asuntos Exteriores egipcio, Badr Abdelatty, declaró el jueves que El Cairo está trabajando con Doha y Ankara para convencer a Hamás de que acepte y ponga fin al conflicto: "Nos estamos reuniendo con ellos. Estamos coordinando con Qatar y Turquía", declaró Abdelatty.
Erdogan, quien elogió los esfuerzos del presidente estadounidense por poner fin a la guerra, envió a su jefe de inteligencia a Doha para conversar. Europa apoya el plan. «Hamás tiene una gran responsabilidad por la catástrofe sufrida por los palestinos. Ha perdido. Debe aceptar su rendición», declaró el ministro de Asuntos Exteriores francés, Jean-Noël Barrot, desde Arabia Saudí. El ministro de Asuntos Exteriores italiano, Antonio Tajani, explicó en su informe al Senado: "Ayer hablé con el ministro de Asuntos Exteriores turco y estoy convencido de que Hamás aceptará el plan, pero solicitará algunas aclaraciones correctivas".
Por su parte, Estados Unidos no quiere dar margen al grupo terrorista. A la espera de la decisión de Hamás, la portavoz de la Casa Blanca, Caroline Levitt, ha declarado en una entrevista con Fox News que "el presidente pondrá límites a la respuesta de la organización terrorista". "Esperamos y confiamos en que Hamás lo acepte", ha añadido.
División en la Liga Árabe
No obstante, sigue habiendo división entre los mimebros del grupo terrorista, así como entre los países árabes. La Liga Árabe, compuesta por 22 países, ha afirmado este jueves que todavía no hay una posición árabe unificada respecto al plan del presidente norteamericano, según dice la organización algunos de sus puntos "ponen al negociador palestino ante un dilema complejo".
El secretario general adjunto de la Liga, Hosam Zaki, ha apuntado que el apoyo expresado hasta "constituye una inclinación positiva" para terminar la guerra en el Franja, sin embargo "no se ha adoptado hasta el momento una posición unificada oficial" al respecto. "Algunos políticos (árabes) y palestinos han calificado la propuesta como un punto de partida sobre el que se puede construir, pero otros lo consideran como un plan suicida", dijo Zaki en declaraciones a los periodistas en El Cairo.
Zaki ha aclarado que "el negociador palestino se enfrenta a un dilema complejo, ya que la propuesta incluye puntos que son discutibles y otros que son inaceptables", en alusión a la falta de un calendario para la retirada militar israelí, entre otros puntos esenciales.

