
Si eres de los que disfrutan con una copa de vino, conociendo restaurantes de autor y viviendo experiencias que mezclan tradición, historia y paisajes inolvidables, Valladolid debería estar en tu lista de escapadas imprescindibles este mes de septiembre.
La provincia se ha consolidado como un destino gastronómico de referencia en España, uniendo lo mejor de la cocina castellana con influencias internacionales, vinos de prestigio mundial y un oleoturismo que sorprende a todo aquel que lo descubre. Además, el final del verano regala temperaturas más suaves y un ambiente ideal para recorrer tanto su capital como sus bodegas y olivares.
Valladolid, tierra de sabores y experiencias auténticas
La capital castellana no solo presume de historia y patrimonio, también de una escena gastronómica vibrante que se ha convertido en reclamo para viajeros de dentro y fuera de España. Aquí, los pinchos y tapas adquieren categoría de arte, los vinos Ribera del Duero conquistan paladares en todo el mundo, y el aceite de oliva virgen extra sorprende como un tesoro poco conocido de la región.
Septiembre es un momento perfecto para una escapada: menos calor que en pleno agosto, más tranquilidad en las reservas, y la posibilidad de disfrutar de menús de temporada, visitas a bodegas en plena vendimia y paseos entre olivares bajo la luz dorada del final del verano.
Restaurante Trasto: creatividad en pleno casco histórico
En el corazón de Valladolid, el Restaurante Trasto se ha convertido en todo un referente de la gastronomía contemporánea. Bajo la dirección del chef Teo Rodríguez, propone una cocina que fusiona lo mejor del recetario castellano con influencias internacionales.
Premiado con un Sol Repsol desde 2019, su creación más icónica, el Pucela Roll —un hojaldre relleno de guiso de lechazo con guiños asiáticos— resume a la perfección su filosofía: respeto por el producto local con una mirada global. Quienes se animen a descubrir su propuesta en septiembre pueden optar por distintos menús degustación:
Menú Tapas (33 €): un viaje por las tapas más emblemáticas del local.
Menú Suculencia (65 €) y Menú Trasto (75 €): renovados según la temporada, ofrecen un recorrido gastronómico lleno de matices y creatividad.
Entre sus platos más originales destacan el Brioche de kebab de ternera y pico de gallo, el Gambón en tempura con shiso, mango y xnipec, o el sorprendente Donut relleno de guiso de rabo con fondant de queso trufado. La terraza de Trasto, abierta en estas fechas, es perfecta para disfrutar de sus propuestas más frescas en un ambiente relajado.
Azul Mediterráneo: el mar en la mesa vallisoletana
Si prefieres sabores marinos, el Restaurante Azul Mediterráneo te transporta al litoral sin salir de Castilla. El chef Juan Carlos Jiménez Pradas ha logrado una fórmula impecable: platos mediterráneos con técnica cuidada, creatividad y un entorno elegante.
Su fama ha crecido gracias a creaciones como Principino, la tapa inspirada en El Principito y en el cordero lechal castellano, que le valió el Pincho de Oro en el XXVII Concurso Provincial de Pinchos de Valladolid. Los arroces son su gran especialidad y en septiembre puedes probar opciones tan originales como:
Arroz de parpatana de atún rojo, caviar y bonito seco.
Arroz de picaña madurada con tuétano asado y alcachofa.
Melosos de Carabinero o de Txangurro con almejas.
Además, ofrece tres menús degustación con precios que van desde los 44 hasta los 57 euros, perfectos para saborear su propuesta de principio a fin. En Valladolid, Azul Mediterráneo es la opción ideal para quienes buscan frescura, sofisticación y un guiño al mar en pleno corazón de Castilla.
Enoturismo en Finca Rodma: la Ribera del Duero desde el aire
Pocos planes son tan apetecibles en septiembre como recorrer la Ribera del Duero en plena vendimia. En este contexto, Finca Rodma se presenta como una de las bodegas boutique más singulares de la región. Situada en la famosa “milla de oro vitivinícola”, ofrece experiencias únicas para amantes del vino y la naturaleza.
Entre ellas, destaca 'Sobrevolando la milla de oro', una propuesta espectacular que incluye un vuelo en globo aerostático al amanecer sobre los viñedos, seguido de un aperitivo y una cata con vistas inigualables.
Para quienes prefieren algo más tranquilo, está la experiencia 'La Naturaleza del Duero', que consiste en un recorrido guiado por las 14 hectáreas de viñedos de tempranillo y por la moderna bodega, culminando en una cata en el impresionante Mirador del Duero.
Los que buscan privacidad y exclusividad pueden optar por 'Rodma en exclusiva', una experiencia premium con atención personalizada y maridajes gourmet.
Con una arquitectura perfectamente integrada en el paisaje, Finca Rodma ofrece la posibilidad de vivir el vino más allá de la copa, convirtiéndose en una de las visitas obligadas para los amantes del enoturismo.
Oleoturismo en Pago de Valdecuevas: entre olivares y tradición
El viaje gastronómico por Valladolid no estaría completo sin descubrir el universo del aceite de oliva virgen extra. En Medina de Rioseco, el proyecto Pago de Valdecuevas abre sus puertas a los visitantes que quieran adentrarse en un entorno de olivos centenarios cargados de historia.
La experiencia arranca con un recorrido por la finca, escenario de episodios de la Guerra de la Independencia. Pasear bajo el sol de septiembre entre olivares es ya un plan relajante en sí mismo, pero la visita continúa en la almazara, la primera construida en la provincia de Valladolid.
Gracias a la tecnología de extracción en frío, aquí se producen aceites que conservan todos sus matices. La cata guiada permite aprender a diferenciar aromas, sabores y texturas, con especial atención a dos joyas: el arbequina monovarietal Pago de Valdecuevas y el aceite General Blake, un coupage premium de gran reconocimiento. Se trata de una actividad distinta y educativa que une gastronomía, naturaleza e historia, perfecta para quienes buscan desconectar del día a día.

