Francia se acerca al abismo: cae el gobierno de Bayrou y Macron afronta su enésima crisis

Francia se acerca al abismo: cae el gobierno de Bayrou y Macron afronta su enésima crisis


El primer ministro francés, François Bayrou, pierde la moción de confianza, y el gobierno galo se hunde. Tan sólo nueve meses ha estado el primer ministro de Macron el frente del poder ejecutivo. La de hoy se convierte en otra derrota más para el centrista Macron, que acumula desde su llegada al Elíseo. Hace apenas un año, Michel Barnier, predecesor de Bayrou, perdió una moción de censura después de haber estado tres meses en el cargo, tras perder apoyos en Cámara legislativa.

Por primera vez en la historia de la Quinta República, un ejecutivo cae en una moción de confianza, que ha contado con 194 votos a favor y 364 en contra, tal y como ha anunciado la presidenta de la Asamblea Nacional. François Bayrou deberá ahora presentar la dimisión de su gobierno al presidente de la República, quien deberá nombrar a un primer ministro que se encargará de formar un nuevo gobierno.

Todas las papeletas apuntan a que Macron tratará de contentar a la Asamblea Nacional con un candidato socialista, aunque el escenario de unas hipotéticas elecciones a la Asamblea está también sobre la mesa.

Este martes, el primer ministro de Francia, François Bayrou, ha afrontado una moción de confianza en la Asamblea Nacional, que ha sido todo un fracaso para el hombre de Macron. Bayrou presentó esta moción en un intento de atar los apoyos parlamentarios a su gabinete y a unos presupuestos muy marcados por grandes recortes, y cuyo único apoyo cuenta ha sido su formación. 

La Asamblea Nacional, salvo sorpresa, no ha avalado al primer ministro, tampoco a sus cuentas. Por lo que a partir de esta misma tarde, el presidente francés, Emmanuel Macron, se enfrenta a un dilema: elegir a un nuevo candidato que agrade a la mayoría de la cámara legislativa, o convocar nuevas elecciones generales, a fin de proporcionar algo de estabilidad a la política francesa.

En los anteriores comicios, apenas un año atrás, en junio de 2024, convocados por Macron tras la victoria de Le Pen en las elecciones europeas, en un intento de reafirmarse y frenar el auge de Agrupación Nacional. Tanto Bayrou, como su antecesor, Michel Barnier, quien se convirtió en el presidente más efímero en el cargo desde 1958.

Uno de los mayores recortes en los presupuestos

La estrategia era sencilla. El primer ministro había planteado un recorte presupuestario de casi 44.000 millones en un intento de controlar el aumento de la deuda pública, una iniciativa que no ha gustado a las demás fuerzas parlamentarias. Se jugó todas sus cartas, una estrategia confabulada con Macron, confiando en que la Agrupación Nacional de Marine Le Pen, principal partido de la oposición en la Asamblea Nacional, optaría por mantener con vida al Gobierno.

La razón no era la afinidad, sino el hecho de que ella tiene actualmente prohibido presentarse a cargos políticos, por lo que unas elecciones no le vendrían bien personalmente. También consideró la posibilidad de obtener el apoyo de los socialistas, los más moderados del bloque de izquierda, aquel Nuevo Frente Nacional que se impuso en los comicios de hace poco más de un año y a quien Macron no permitió siquiera proponer un primer ministro, a pesar de ser la fuerza más votada.

Además, buscaba anticiparse a una posible moción de censura que se veía venir en otoño y que habría sido mucho más humillante y perjudicial, como le sucedió a Barnier. Ya había superado una hace dos meses gracias a los ultraderechistas. Y, de paso, pretendía tomar la iniciativa frente a la protesta social convocada para el 10 de septiembre, apenas dos días después de la votación, que se espera multitudinaria.

Pero la jugada no le ha salido bien: los socialdemócratas le han hecho exigencias que él se ha negado a aceptar, y los ultraderechistas, sin pensárselo, han anunciado su voto en contra. Quieren utilizar esta nueva crisis política para forzar la convocatoria de elecciones parlamentarias y, si es posible, conseguir la dimisión de Macron, cuyo mandato termina en 2027.

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