Con la política de Paz Total de Gustavo Petro las Fuerzas Militares quedaron congeladas y perdieron también su capacidad operativa
El general retirado Rafael Colón, oficial de infantería de marina, calificó la política de paz total del gobierno anterior como «un cuento chino». Su fracaso, dice, se explica en una sola frase: se intentó construir paz sin haber construido antes seguridad. La declaración llega a un mes de posesionado Abelardo de la Espriella, que ha optado por la acción militar y policial frente a los grupos armados, en contraste con los ceses al fuego y las nueve mesas de negociación simultáneas del gobierno de Gustavo Petro.
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Colón comandó tropas en los Montes de María, región donde se cruzan el conflicto armado del Caribe y las rutas del narcotráfico hacia Antioquia. Ahí combinó operaciones de combate con trabajo directo en las comunidades, una experiencia que atraviesa todo su análisis. Para él, ninguna estrategia de seguridad funciona si no combina tres cosas al mismo tiempo: autoridad, control del territorio y desarrollo.
En la conversación con Juan Manuel Ospina, el general responsabiliza al gobierno Petro de haber «congelado» a las Fuerzas Militares: suspendió operaciones ofensivas y dejó que la inteligencia técnica, antes reforzada con apoyo de la CIA y la DEA, perdiera capacidad. El resultado, según cifras que él mismo cita de la Fundación Ideas para la Paz y el Ministerio de Defensa, fue un crecimiento de las disidencias de las FARC superior al noventa por ciento. Con el cambio de gobierno, afirma, la orden de actuar volvió a estar sobre la mesa.
El general insiste en que autoridad no puede convertirse en autoritarismo y en que la lección de los falsos positivos sigue vigente en la tropa. La entrevista también entra en la disputa entre la JEP y la justicia ordinaria, en la capacidad real de la infantería de marina para controlar los ríos del país y en la necesidad de que alcaldías y gobernaciones respondan con política pública donde las armas ya no mandan.
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