Esta es la historia del Aquelarre de Cervera, la peculiar fiesta de las brujas en la que el diablo ‘eyacula’ sobre los asistentes

Esta es la historia del Aquelarre de Cervera, la peculiar fiesta de las brujas en la que el diablo ‘eyacula’ sobre los asistentes

Cervera volverá a convertirse en escenario de fuego, brujas y esoterismo este fin de semana con motivo del Aquelarre, la fiesta más singular de Cataluña que tendrá lugar entre el 29 y el 31 de agosto y estará presidida por la icónica figura del Mascle Cabró, que cada año ‘eyacula’ una lluvia de espuma desde un pene gigante sobre los miles de asistentes. Esta cita, que se ha convertido en todo un referente cultural de las comarcas de Ponent, nació como una reivindicación juvenil hace algo más de 40 años.

El origen del Aquelarre de Cervera se remonta a finales de la década de los 60, cuando un grupo de jóvenes de la ciudad decidió recuperar un callejón olvidado del casco antiguo para crear una fiesta alternativa y laica, desvinculada de las tradiciones religiosas y que reivindicaba «la fiesta por la fiesta». Se traba del Carreró de les Bruixes, donde las leyendas cuentan que se produjeron encuentros de brujas durante el siglo XIII. Con esta fiesta, también se quería recaudar dinero para las actividades de la Asamblea de los Jóvenes. 

Los primeros años del Aquelarre

La primera edición, celebrada el último sábado de agosto de 1978, incluyó un pasacalle, música en vivo, marionetas con crítica social y chocolate caliente con pan. A esta cita decidieron ponerle el nombre de ‘Aquelarre’, que es una reunión de brujas, y fue creciendo año tras año. En 1983, el grupo de animación La Matraca asumió la organización y trasladó las actividades de esta cita hasta la plaza Mayor.

Un año después, apareció por primera vez una figura que marcaría para siempre la identidad del evento: el Mascle Cabró, un ser mitológico con connotaciones sexuales y demoníacas que preside los rituales de la noche del sábado. Este ‘macho cabrío’ suele aparecer acompañado de un séquito de diablos. A partir de entonces, el Aquelarre fue estructurándose como un gran espectáculo que mezclaba fuego, sátira y teatralidad. El pasacalle inicial incluyó brujas, diablos, monstruos y criaturas fantásticas.

En 1985, el Ayuntamiento de Cervera asumió la organización, iniciando una colaboración activa con las entidades locales. En 1991, Grepp Teatre asumió la dirección artística, incorporando la Escorreguda del Mascle Cabró (la eyaculación del Macho Cabrío, en español), que simboliza una especie de orgía y se representa con este personaje ‘eyaculando’ espuma con su pene gigante sobre los asistentes. En 1994 se sumaron los Diables de Cervera Carranquers, encargados desde entonces de los correfocs y la pirotecnia.

Más profesional y la creación de elementos clave

A finales de los años 90, con el Aquelarre ya consolidado, se apostó por profesionalizar su estructura. En 1997, el artista y antiguo miembro de la Asamblea de Jóvenes, Pep Oriol, propuso una dirección artística con una visión global del evento. Introdujo el espacio del castillo de Cervera como escenario del espectáculo central con música en vivo, y se creó un pasaje del terror en el callejón de las Brujas.

Al año siguiente, nacieron dos elementos clave: la Fira del Gran Boc, un mercado esotérico con terapias alternativas, y el Aquelarret, una versión infantil con talleres y pasacalles familiares. Así, la fiesta se convirtió en un evento cultural con una amplia oferta de actividades para todos los públicos. Además, se amplió la duración, pasando a tres días.

Con el nuevo milenio llegaron más innovaciones: zonas de acampada, un escenario techno y nuevos grupos locales como los Bombollers, que introdujeron ritmos festivos como la samba o el merengue. En 2002, el espectáculo se trasladó a la plaza de Cal Racó, que se convirtió en el corazón escénico del Aquelarre.

Desde 2005, la fiesta ha seguido evolucionando sin perder su esencia. Se reforzó el papel de las mujeres en la escena con grupos como Band Tokades y espectáculos como el de Sílvia Pons, que en 2013 se convirtió en la primera mujer en dirigir el evento, presentando un Mascle Cabró encarnado por una figura femenina. La creación de la Concejalía del Aquelarre en 2011 y del Consejo Asesor en 2014 sirvió para dar estabilidad institucional y voz a las entidades que cada año mantienen viva la fiesta.

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