Dos meses después de haber sido aprobada, la Estrategia Nacional de Protección Civil para los próximos cinco años se ha publicado este miércoles en el BOE. Y en esta ocasión lo ha hecho con un nuevo concepto: el riesgo bélico. El documento, que desarrolla las actuaciones que debe realizar la Administración General del Estado en el ámbito de la seguridad pública, analiza las principales amenazas de España y reconoce que en estos momento se están ante un «escenario incierto» marcada por las «dinámicas de confrontación» en el mundo.
El primer plan específico de protección ciudadana ante un posible conflicto bélico se enmarca dentro de la II Estrategia Nacional de Protección Civil, una iniciativa de carácter quinquenal que el Consejo de Seguridad Nacional aprobó el pasado 15 de octubre. La estrategia, que sustituye a la vigente entre los años 2019 y 2024, identifica por primera vez el «riesgo bélico» dentro de las emergencias de protección civil y contempla la formulación y publicación de «planes específicos sobre los que se está trabajando en la actualidad».
La estrategia recoge como se ha «aumentado el uso de las estrategias híbridas» mediante «acciones coordinadas» que «tratan de explotar las vulnerabilidades de los Estados y sus instituciones con un objetivo de desestabilización o coerción política, social o económica». Estas estrategias se caracterizan por la dificultad de atribuir su autoría y por emplear medios que pueden incluir, además de acciones convencionales, otras como «campañas de desinformación, ciberataques, espionaje, subversión social, sabotaje, coacción económica o el uso asimétrico de medios militares».
El riesgo bélico se ha añadido tras analizas como en los últimos años el contexto geopolítico internacional en el que las dinámicas de confrontación «han prevalecido sobre las de negociación y acuerdo». Esto se ha traducido en un deterioro generalizado de las relaciones internacionales en varias facetas que detalla la estrategia recientemente aprobada: comercial, tecnológica, diplomática o militar. Además, señala también el «declive democrático» experimentado durante los últimos años que contribuye a una mayor inestabilidad.
El documento insiste en que actualmente se está en un «escenario caracterizado por una mayor fragmentación y complejidad, la existencia de conflictos bélicos en nuestro entorno próximo y la proliferación de armas de largo». Por ello, apunta que existe un «deterioro de la arquitectura de seguridad europea», lo que «incrementan el riesgo para la seguridad y bienestar de los ciudadanos».
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