Antonio Rodríguez (Barcelona, 1989) estudió derecho, al igual que su padre. Pero esa no era realmente su vocación. Lo descubrió al terminar la carrera: «Di una conferencia en mi antigua universidad y me di cuenta de que mi pasión era hablar en público», recuerda. En los 5 años posteriores trabajó en un gran despacho de abogados. «Tenía mucha reputación, un buen sueldo, un equipo de élite…». Vamos, el sueño de cualquier veinteañero. Él, sin embargó, no tenía ganas de levantarse de la cama. En 2018, renunció a su puesto y fundó ‘Efficient Happiness’, una consultora que ayuda a compañías de España, México y Estados Unidos a mejorar sus resultados cuidando del estado emocional de los trabajadores.
¿Cómo estás Antonio?
Estoy muy feliz de que me hayas invitado, muchas gracias.
Menos mal… Si tú no estás feliz, tenemos un problema.
¡Eso es un tópico! Por mi trabajo, mucha gente piensa que tengo que estar riendo todo el tiempo. Es porque confundimos la alegría con la felicidad. La risa está más conectada con la alegría, que depende de las circunstancias. Pero a veces también estoy triste. Lo que no quita que, por cómo entiendo la felicidad, yo esté donde quiero estar y luchando por lo que quiero.
El último invitado al podcast Leyendo el periódico 20minutos tardó más de año y medio en conseguir su primer cliente. Hoy, trabaja con compañías de la talla de Hilton, BBVA y Manpower y tiene una plantilla de casi 10 trabajadores, con un superviviente del atentado del 11S en las Torres Gemelas entre sus filas. ¿Qué es lo más valioso que ha aprendido? «La escucha es la mayor forma de amar. Con la escucha profunda y activa se resuelven la gran mayoría de los problemas».
Escuchando, precisamente, Rodríguez entendió la importancia que tiene la felicidad en la productividad de una organización. «Si mejoramos las finanzas, ¿por qué no mejorar también el estado emocional de la empresa?», plantea el también conferenciante y autor de ‘Felicidad Eficiente, el poder de humanizar tu trabajo’.
El manager tiene un 70% del peso en el estado de ánimo de los trabajadores»
Arranca fuerte la conversación: «El 85% de las personas en el mundo no son felices ni se sienten comprometidas en su trabajo, según un estudio en más de 100 países de la empresa Gallup». Y, ojo, el sueldo no es el motivo principal de su descontento. «Cuando la retribución es digna, es más importante tener un buen o mal sueldo». Es más: «El manager tiene un 70% del peso en el estado de ánimo de los trabajadores», comenta.
Los tres grandes determinantes de la felicidad del trabajador son el reconocimiento, la satisfacción por el trabajo y la tranquilidad, explica el catalán. Primero, el reconocimiento, que puede ser de tu jefe «o al revés». «Anécdota: en 2023, cuando trabajaba con el hotel Hilton de Tulum (México), el jefe de seguridad, un tipo que decían que era muy serio y distante, me contó emocionado que sus trabajadores le habían regalado unos mariachis con una nota manuscrita que decía que era ‘un gran jefe’. Aquello se contrapuso con unos premios institucionales, tipo Oscar, que eran todo ego y postureo. Al final, el jefe también es humano».
Por otro lado, «es importante tener un trabajo con propósito. Se habla de que trabajamos un tercio de la vida, seguramente sea más. El trabajo tiene que tener un significado», señala el experto, al tiempo que advierte de que «según datos del Foro Económico Mundial, 8 de cada 10 trabajadores quieren un trabajo que signifique algo para ellos».
Y, en tercer lugar, subraya la importancia de que el trabajo sea un lugar donde «no tengas miedo a represalias, donde puedas expresarte libremente y puedas ser tú todo el tiempo». Él lo llama «Seguridad Psicológica». «Un paraguas que tiene que presidir una organización donde dentro hay lugar al error, a la escucha, al debate…».
Sobre absentismo laboral, teletrabajo o ‘boreout’
Cada día, miles de empresas en España conviven con un problema creciente: el absentismo laboral. Se calcula que un millón y medio de personas no acuden diariamente a su puesto de trabajo. «Es un dato dramático», reacciona el experto, quien además contextualiza: «A Pedro Sánchez, la OTAN le pedía que el país aportara un 5% del PIB en Defensa. Eso es lo que representa en perdidas las bajas laborales: 85.000 millones de euros aproximadamente».
Casi la mitad de las bajas se piden un lunes o un viernes, según un informe reciente de la Mutua Umivale. Nuestro invitado desconfía: «Una gran parte de las bajas son por motivos médicos justificados. Pueden ser accidentes laborales, estrés, ‘burnout’, que por cierto la OMS calificó como enfermedad laboral en 2021. No hay discusión. Pero, después de haber buceado en distintas fuentes, llegué a la conclusión de que un 20%, más o menos 2 de cada 10 bajas, son por un tema fraudulento».
¿Posibles soluciones? Antonio propone «a nivel educativo, fomentar la autorresponsabilidad en los jóvenes para que cuando crezcan sabrán distinguir entre lo que está bien y lo que está mal. Así pedirán la baja cuando realmente esté justificado», infiere, reconociendo que él mismo pidió una baja por un accidente en el gimnasio. «Me abrí la cabeza y tuve que estar 3 semanas fuera de juego».
El teletrabajo provoca mayores índices de soledad. 1 de cada 4 se siente solo»
En los últimos años, especialmente tras la pandemia, el teletrabajo se ha vuelto una condición importante para muchos trabajadores a la hora de buscar empleo. Para Antonio, el trabajo a distancia tiene sus cosas buenas, «como ahorrarte tiempo o que puedas crear una empresa internacional con personas de otras partes del mundo». Pero también «hay una cara B»: «El teletrabajo provoca mayores índices de soledad. 1 de cada 4 personas se sienten solas», advierte. Y pone el siguiente ejemplo:
«Me gusta decir que la confianza se construye entre reunión y reunión. Imagínate, te metes una reunión online. Y al terminar, detienes la llamada y te quedas con la pantalla negra, viendo tu reflejo. Pero si la reunión es presencial, después conversaremos: qué tal el fin de semana, que tal lo otro, porque las conexiones humanas van más allá de lo laboral». Por eso, «yo me decanto por el modelo híbrido».
También le preguntamos por la semana laboral de cuatro días, una antigua propuesta de Más País con la que muchos soñaron y que hoy solo aplican unas pocas empresas. «Puede ser una opción, pero si eres infeliz en tu trabajo, reducir un día, solo hará que estés una día menos mal. Ni eso, el domingo por la tarde ya estarás deprimido», lamenta Rodríguez. Lo sabe por experiencia propia. Un día escribió una carta «muy profunda» a todos los compañeros de su bufete y se marchó. Es posible que en la carta dijera algo como lo que sugiere para despedir el podcast: «Si te fueras a morir mañana, ¿serías feliz con tu trabajo?».

