Elvira Lindo habló con franqueza sobre uno de los temas más delicados de su vida: la depresión de Antonio Muñoz Molina. La escritora relató en Salvados cómo acompañó a su pareja en un proceso duro, en el que la enfermedad lo llevó a replantearse su modo de vida y a refugiarse en Ademuz, un pequeño pueblo de Valencia.
«Una depresión es acostarte por la noche y no querer despertarte por la mañana«, reflexionó Muñoz Molina en el programa, mientras Lindo recordaba cómo poco a poco comprendió lo que ocurría. La atención médica, unida a su apoyo constante, fue un pilar en la recuperación, un esfuerzo que la conectó inevitablemente con su propia infancia marcada por la enfermedad de su madre.
Para la escritora, lo esencial fue estar ahí, dando compañía y amor frente a la culpa y la vergüenza que arrastra esta enfermedad. «Hay que tener respeto por la gente que lo pasa muy mal«, advirtió, consciente de que su papel resultó decisivo en un camino en el que el afecto se sumó al tratamiento médico.
Lindo aprovechó además para lanzar una crítica a la forma en que se habla hoy de salud mental. «Tal vez porque se ha empezado a hablar descontroladamente, creo que se ha banalizado muchísimo», afirmó. Y añadió: «En vez de depresión, muchas veces lo que tenemos es estrés, nerviosismo o frustración. Hemos pasado de no pronunciar nunca la palabra depresión a que parezca que todo el mundo la tiene, y no es verdad».
La escritora se mostró especialmente dura con la falta de recursos en la sanidad pública. «Me parece insultante cuando la gente habla de sus terapeutas y no piensa que hay quien necesita ayuda de verdad y no tiene dinero», denunció. Y concluyó molesta: «La falta de recursos en salud mental en el sector público es algo muy serio».

