El personaje de Mario ya nació atado a la animación. La creación más famosa del brillante diseñador Shigeru Miyamoto originó de su amor por los cortometrajes clásicos de los estudios Fleischer: su idea original era trasladar la eterna rivalidad entre Popeye y Bluto, plasmada en más de cien cortos de la compañía, al mundo del videojuego arcade.
Miyamoto no consiguió los derechos de los personajes, viéndose obligado a transformarlos en Mario (por aquel entonces aún cariñosamente apodado como «Jumpman») y Donkey Kong. Pero el espíritu de los mismos se mantuvo intacto en su creación, perdurando con las décadas y, pese a la evolución gradual de su jugabilidad y aspecto, conservando por el camino esa especie de alma animada.
En ciertos sentidos, se podría decir que Super Mario Galaxy está a la altura de eso. Más aún que su predecesora, la película saca amplio partido al medio en lo que respecta a su ambición visual. La dirección de Aaron Horvath y Michael Jelenic, otrora responsables de crear Teen Titans Go! y firmar su adaptación al cine, es excelente; guiando a la perfección al espectador a través de toda clase de secuencias de acción que, en otras manos, resultarían sobrecargadas y frustrantes.
Y ante todo, su universo es memorable, ya que su dúo de directores capta a las mil maravillas lo que hace atractivos y emocionantes los mundos de Nintendo para el jugador y lo aplica a la gran pantalla con soltura y gracia. Es por ello que no deja de resultar desalentador que todo esto esté al servicio de un guion que coarta constantemente esa frescura.
Y es un factor curioso, porque Super Mario Galaxy es una secuela que ha aprendido múltiples lecciones de la anterior. No solo la ambición visual ha mejorado lo ya existente en Super Mario Bros: la abrumadora selección de canciones pop de aquella está ausente aquí, reemplazada por una omnipresente banda sonora de Brian Tyler que recrea y reinventa con ingenio los temas que el legendario Koji Kondo ha firmado para Nintendo a lo largo de las décadas.
Pero su guion mantiene los problemas de aquella intactos, y es que Galaxy es una película entera en busca de un núcleo. Sus personajes van de punto A a punto B sin cuestionar nada, con todas sus motivaciones subyugadas al delgado hilo conductor, y sin que estas logren contener un peso narrativo o emocional de ningún tipo por el camino.
Y es que nuestros protagonistas viven aquí atados al referente: son transformados en bebés, o perseguidos por un T-Rex, sin que nada de ello contribuya lo más mínimo al conjunto final de la obra; tan solo porque es el guiño a los juegos que toca hacer en ese momento. La película va saltando de referencia en referencia a toda velocidad, olvidando que la magia de los juegos en los que se basa siempre ha residido en su capacidad para innovar y reinventarse.
Y algunas de estas referencias no dejan de ser ingeniosas, en especial las que permiten a Horvath y Jelenic sacar a relucir su talento para el gag visual: una setpiece climática en la que Bowsy trata de acabar con Mario y Peach mediante controlar una recreación a la inversa del juego original de NES, por ejemplo, funciona a las mil maravillas.
Pero la película jamás deja de provocar la sensación de estar viendo un gameplay de mejores momentos, pasando de una subtrama a otra como quien completa una lista de tareas, y sin dejar nunca de resultar divertida, pero también vacía. Y por supuesto que también hay cierto valor en recrear ese espíritu, pero no deja de ser una ligera decepción cuando hablamos de unos personajes con tanta relación directa y tanto potencial que aportar al medio de la animación.
Título
‘Super Mario Galaxy: la película’
- Director
Aaron Horvath, Michael Jelenic
- Género
Animación
- País
EEUU/Francia/Japón
- Sinopsis
Secuela de ‘Super Mario Bros: La película’, basada en la saga ‘Mario Galaxy’. Los hermanos Mario y Luigi y la princesa Peach emprenden una aventura hasta los confines del espacio y a través de la galaxia.
- Guión
Matthew Fogel
- Duración
98 min
- Distribuidora
Universal/Nintendo/Illumination
- Reparto
Animación
- Estreno
1 de abril

