La jornada laboral ha terminado. Un whisky acompaña el relato de Jorge Alonso Ballén Franco en la noche. El patriarca cafetero cuenta anécdotas del campo, los animales y las manos que fabricaron la mesa sobre la que reposan los vasos, las enormes lámparas que iluminan la reunión y las cómodas sillas en las que escuchamos su relato lleno de sabiduría humana y humor paisa.
Su palabra nos envuelve. Ballén cuenta paisajes del camino que hace 27 años abrió Panaca en el corazón de Quindío y que hoy lo tiene listo para un segundo aire.
A la mañana siguiente, cuando la jornada laboral empieza, llega el turno de Lucas Naranjo. El joven constructor manizalita, gerente y propietario de la empresa familiar Perfek, llega con otro ritmo: café oscuro, asistente virtual, ideas innovadoras que viajan entre pantallas y mercados.
Ambos la tienen clara, juntos son tradición e innovación. El patriarca es memoria; el empresario, presente que viaja raudo hacia el mañana. Los unen la cultura paisa del trabajo y los negocios, el éxito empresarial y familiar.
Podrían ser abuelo y nieto. Entre los dos suman más de un siglo de vida. Se han encontrado para impulsar Territorio Panaca, apuesta proyectada sobre 143,45 hectáreas en Quimbaya, con diez etapas y una inversión que sus promotores calculan cercana al billón de pesos.
Desde 1999, Ballén convirtió una finca ganadera en parque agropecuario; luego expandió el modelo a Costa Rica, creó el Centro Educativo Agropecuario y promovió formación práctica campesina.
La primera fase contempla una plaza comercial, apartamentos, 110 unidades de alojamiento y un centro de eventos. La constructora Perfek espera iniciar obras entre finales de noviembre y diciembre de 2026, una vez complete los trámites municipales.
Arrieros son y en el camino se han encontrado. Lo que viene es la convivencia de dos maneras de entender la vida, los negocios y el progreso. Ballén trae el saber de quien ha sembrado y ordeñado; Naranjo, herramientas digitales, financiación y operadores internacionales.
Lucas Naranjo: juventud, divino tesoro
Lucas Naranjo Mejía es manizalita, arquitecto con especialización en finanzas y gerente de Perfek, la constructora familiar que estructura y comercializa el componente inmobiliario turístico del proyecto.
Fue futbolista y es coach certificado. En su jornada conviven el teléfono, las herramientas digitales y un agente virtual que le ordena y automatiza montañas de tareas. Para su generación, una oportunidad puede empezar en una pantalla y terminar en una mesa de negocios.
Lucas Naranjo dirige Perfek, firma con 24 proyectos en Antioquia, Caldas y Quindío; además, participa en la construcción y comercialización de más de 4.000 viviendas de distintos segmentos inmobiliarios colombianos.
Según Naranjo, Perfek tiene 24 proyectos en Antioquia, Caldas y Quindío y participa en la construcción y comercialización de más de 4.000 viviendas. Naranjo asegura que sus obras, entregadas o en construcción, en tres de los cinco departamentos afectados por el terremoto no sufrieron daños.
Ahora busca llevar Territorio Panaca a una conversación mundial. Invitado por el Gobierno, del 16 al 19 de noviembre participará en Nueva York en la primera ‘Milagro Week’, que presentará 86 proyectos públicos y privados colombianos a inversionistas y fondos internacionales.
La iniciativa ha sido expuesta ante más de 200 empresarios. Perfek busca socios y operadores hoteleros que asuman etapas futuras mediante acuerdos de largo plazo.
La financiación combina socios, preventas, fondos inmobiliarios y deuda. Para la primera fase, Perfek trabaja con Banco de Occidente mediante crédito constructor.
Según Naranjo, 70 % provendría de la banca y 30 % de compradores. La empresa reportó más de $9.000 millones invertidos en estudios y análisis. La cifra llega a $20.000 millones al sumar los terrenos adquiridos hace seis años.
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Jorge Ballén: más sabe el diablo por viejo que por diablo
Jorge Alonso Ballén Franco fundó Panaca hace 27 años. Agrónomo formado en la Escuela Agrícola Panamericana Zamorano, en Honduras, creció en la finca Buenos Aires, en El Retiro (Antioquia), entre cultivos de maíz, fríjol y arracacha.
Allí, construyó, ordeñó y cultivó con sus propias manos.
Su padre, Gonzalo Ballén, fue magistrado del Tribunal Superior de Antioquia. Ballén quiso estudiar agronomía desde joven. Después de dos semestres de economía, viajó a Honduras en 1972 y se graduó en Zamorano en 1975.
Rechazó un empleo en una multinacional para volver al campo. Hoy empieza a entregar a hijos y nietos ese conocimiento acumulado durante décadas de pruebas, errores y aciertos.
Panaca abrió en Quimbaya el 7 de diciembre de 1999 como un innovador proyecto de agroturimo.
Hace 27 años, Jorge Ballén Franco fundó Panaca; desde entonces, impulsó su expansión internacional, presente en 12 países, y programas de formación agropecuaria con más de 8.700 egresados.
Ballén había trabajado antes en ganadería, fruticultura y porcicultura. También había creado una comercializadora de frutas. Entendió que lo cotidiano para el campesino —alimentar animales, ordeñar, caminar entre cultivos— podía ser una experiencia para quienes vivían lejos del campo.
Le pegó. Panaca puso la cultura agropecuaria en el centro de una oferta turística familiar.
Aún viste con sombrero de ala ancha, camisa blanca y poncho para promover su idea. Es una estampa que expresa su filosofía de vida: aprender haciendo, construir con las manos y respetar los tiempos de la naturaleza.
El lujo, en su mirada, no es la ostentación, sino recuperar lo esencial: paisaje, tranquilidad, animales y conocimiento del origen de los alimentos.
Lo que se siembra se cosecha: Panaca convirtió esa idea en una marca del turismo rural a nivel internacional.
Imagen digital del proyecto Territorio Panaca, planeado en Quimbaya, Quindío, sobre 143,45 hectáreas, con inversión estimada de $896.200 millones. Su construcción aún no ha comenzado.
Territorio Panaca quiere llevar ese legado a otra escala. En mayo de 2024, el Ministerio de Comercio aprobó su Plan Maestro, el primero de un Proyecto Turístico Especial en Colombia.
La iniciativa articula turismo, educación, salud, vivienda y servicios complementarios en el Paisaje Cultural Cafetero. El plan estima 1.700 empleos en construcción y 7.300 más en operación. Una cifra alta si se tiene en cuenta que Quimbaya tiene alrededor de 50.000 habitantes.
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Territorio Panaca: una apuesta de gran escala en tierra cafetera
En los últimos 15 años, el turismo se ha consolidado como uno de los motores de la economía colombiana.
Cada año llegan más viajeros al país y dejan miles de millones de pesos en hoteles, restaurantes, parques y otros negocios. En 2025, el gasto de los turistas extranjeros alcanzó $54,7 billones, un crecimiento del 8,4 % frente al año anterior.
En el Eje Cafetero, el desafío es lograr que quienes llegan prolonguen su visita, recorran la región y dinamicen la economía local.
En esa apuesta se inscribe Territorio Panaca, proyecto que busca ampliar la oferta turística de Quimbaya y la región y atraer visitantes durante todo el año.
Su desarrollo, sin embargo, tiene asuntos pendientes. En marzo de 2026, la Autoridad Nacional de Licencias Ambientales (ANLA) aprobó el Plan de Manejo Ambiental, que establece las condiciones para intervenir hasta 52,46 hectáreas y compensar ambientalmente 30,87.
Dicha autorización no reemplaza los trámites urbanísticos que requiere el proyecto para incorporarse al ordenamiento territorial del municipio.
Ese proceso enfrenta cuestionamientos de la veeduría Quimbaya Decide su Territorio, presidida por Carolina Orozco, y de habitantes que reclaman información técnica y participación en las decisiones sobre el uso del suelo y el agua.
El 15 de octubre de 2026, el Juzgado Primero Promiscuo Municipal ordenó devolver a la Alcaldía el trámite del cabildo abierto relacionado con el proyecto de acuerdo 015 de 2026, para garantizar información y participación ciudadana.
El proyecto no fue cancelado: deberá realizarse una nueva socialización antes de continuar el trámite ante el Concejo.
Territorio Panaca: pasado y presente hacia el futuro
En la noche, Jorge Ballén apura su whisky mientras desgrana, ante una audiencia embelesada, historias de fincas levantadas a pulso.
A la mañana siguiente, Naranjo llega con su café, el teléfono en la mano y la agenda llena de reuniones para animar al grupo a un recorrido por el Panaca de dos décadas y media y por el territorio donde proyectan levantar el nuevo complejo turístico.
Entre uno y otro hombre y entre una y otra idea empresarial, hay casi tres décadas de diferencia. En una orilla, el fundador que abrió Panaca el 7 de diciembre de 1999 y en la otra, el constructor que ahora busca proyectar su nueva etapa hacia inversionistas y operadores internacionales.
Dos maneras de leer el mundo, un mismo territorio y una alianza que mira al futuro.
En noviembre de 2026, Naranjo llevará esa apuesta a la ‘Milagro Week’ de Nueva York, donde presentará el proyecto ante inversionistas y fondos. Ballén, entretanto, mantiene sobre la mesa 27 años de experiencia en el turismo rural.
Empirismo y pragmatismo. El viejo conoce los tiempos de la tierra; el joven, los movimientos del capital.
Como buenos paisas, hablan de trabajo, de oportunidades y de hacer empresa. Cuando termina la conversación, queda una certeza: las buenas sociedades necesitan algo más que entusiasmo.
Como dicen los arrieros, del dicho al hecho hay mucho trecho. Ballén ya abrió el camino; Naranjo quiere llevarlo más lejos.
Ahora falta que Quimbaya vea los frutos de ese encuentro de generaciones y Territorio Panaca sea una realidad que beneficie a propietarios, visitantes y comunidades de la región.
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