¿El retorno de los «Zares»? La sombra de Emilio Tapia sobre la campaña de De la Espriella.

¿El retorno de los «Zares»? La sombra de Emilio Tapia sobre la campaña de De la Espriella.

Lo que para muchos fue una fiesta más en el marco del Festival Vallenato, para los analistas políticos se ha convertido en el primer gran sismo de la campaña presidencial de 2026. La aparición pública de Emilio Tapia, el polémico «zar de la contratación», en un exclusivo evento de Valledupar, no sería un hecho aislado de mera diversión, sino el síntoma de un movimiento estratégico en las sombras del poder.

El «Tigre» y su antiguo cliente

La controversia ha estallado debido a los insistentes rumores en los pasillos políticos sobre un presunto acercamiento entre Tapia y la campaña de Abelardo de la Espriella. Aunque el penalista y hoy candidato presidencial ha intentado proyectar una imagen de «mano dura» y lucha contra la corrupción, el pasado lo persigue: fue el primer defensor de Tapia durante los albores del Carrusel de la Contratación.

Fuentes cercanas a la contratación estatal en el Caribe aseguran que la tranquilidad con la que Tapia se desplaza hoy, tras recibir libertad condicional a finales de 2025, responde a una supuesta «hoja de ruta» para reinsertar su estructura empresarial en los grandes proyectos de infraestructura, bajo el amparo de un eventual gobierno de su exabogado.

¿Contratos a la vista?

La alerta no es menor. Apenas días antes de la aparición de Tapia en el festival, el Ministerio de Transporte emitió una circular interna advirtiendo sobre posibles intentos de «personas con antecedentes por delitos contra la administración pública» de influir en nuevas licitaciones a través de consorcios con nombres fachada.

«No es una coincidencia que Tapia salga a la luz pública justo cuando la candidatura de De la Espriella toma fuerza en las encuestas de la región», señaló un veedor ciudadano que prefirió el anonimato. «El mensaje que se envía es de vigencia. Tapia está diciendo: ‘Sigo aquí y sigo teniendo amigos en el poder'».

Una campaña bajo la lupa

Para Abelardo de la Espriella, este escenario representa un campo de minas. Mientras su discurso oficial promete «bloques de búsqueda anticorrupción», su entorno debe lidiar con la percepción de que figuras como Tapia —y sus vínculos con clanes políticos como el de la representante Saray Roballo— siguen gravitando en su órbita de influencia.

La pregunta que hoy se hace el país no es solo por qué Emilio Tapia está de fiesta en Valledupar, sino si su libertad es el preludio de un nuevo capítulo de contratación pública manejada por los mismos protagonistas que desfalcaron al país hace una década. Por ahora, el «Tigre» guarda silencio sobre su antiguo cliente, mientras la sombra de los contratos vuelve a oscurecer el panorama electoral.