El restaurante donde padre e hijo reinventan la carne a la brasa: entraña, bife de chorizo, Wagyu y Rubia Gallega

El restaurante donde padre e hijo reinventan la carne a la brasa: entraña, bife de chorizo, Wagyu y Rubia Gallega


Madrid se convierte en la nueva escala del chef argentino Franco Malacisa, que aterriza en la capital española con Brazza, quien llega acompañado de su hijo Donato, de 25 años, que se encarga de la dirección y coordinación diaria del restaurante. Juntos inauguran Brazza, en la calle Orfila, 7, un espacio donde la tradición argentina se mezcla con la experiencia internacional de Franco, acumulada tras décadas de trayectoria por Europa y América.

La apertura de Brazza tiene un origen anecdótico y familiar: durante un cumpleaños, Franco afirmó entre risas y decisión: “Voy a hacer un restaurante en Madrid". A lo que su mujer respondió: "Dale, dejate de joder”.

Meses después, junto a un socio, decidió abrir dos locales en la ciudad, Chizza y Brazza, extendiendo su proyecto gastronómico desde Argentina, donde dirige Chizza y Malo by Franco, hasta España, con la ambición de establecer 7 u 8 restaurantes en Madrid debido a la estabilidad económica de la ciudad.

Una cocina con carácter internacional

La propuesta de Malacisa es profundamente personal y difícil de encasillar. Cada plato refleja su carácter intenso y creativo, inspirado en la cocina de sus abuelas, pero elevado con técnicas profesionales aprendidas a lo largo de un recorrido internacional por Cinque Terre, Gales, Escocia, Oxford, Londres, París, Moscú, Ucrania y Siberia. La carta de Brazza se transforma semana a semana, siguiendo la inspiración del chef y su impulso creativo.

Donato Malacisa juega un papel central en la experiencia: dirige cada servicio, supervisa al equipo y coordina el ritmo de la cocina y del comedor, asegurando que la propuesta de su padre se traduzca en un recorrido culinario completo y memorable. La carta de Brazza se renueva semanalmente, reflejando la inspiración de Franco y su impulso creativo diario.

El hilo conductor es el fuego: las brasas potencian los sabores naturales y dan textura a cada ingrediente, desde los vegetales hasta los cortes de carne y los pescados más selectos. Franco busca la excelencia en cada detalle, seleccionando carnes de Argentina, Estados Unidos y Rubia Gallega, incluyendo cortes premium como entraña, bife de chorizo, cuadril, picaña, ojo de bife y 8 costillas de Wagyu Angus. Cada pieza se trata con respeto y precisión, buscando el equilibrio entre jugosidad y sabor ahumado.

Platos que cuentan historias

En Brazza, cada plato es un viaje que refleja la trayectoria y el mundo del chef. Los sabores de Argentina se mezclan con influencias mediterráneas y orientales, como el hummus con tahina y especias, o las mollejas combinadas con yogur y chimichurri. El pescado y el marisco se preparan con el mismo respeto al producto, con combinaciones creativas como el atún rojo con mango y aguacate o el salmón rosado con teriyaki y verduras a la brasa. Las guarniciones y vegetales, también cocinados sobre brasas, completan la experiencia con notas ahumadas y texturas sorprendentes.

La cocina de Franco busca siempre un equilibrio entre la tradición y la innovación. Cada plato invita a compartir, a probar y a emocionarse, ofreciendo una experiencia sensorial donde la creatividad y el sabor se encuentran en perfecta armonía.

Postres, vinos y coctelería

La propuesta dulce de Brazza combina los clásicos argentinos, como la chocotorta o el panqueque de dulce de leche, con influencias internacionales como la pavlova de frutos rojos. La bodega, en constante evolución, cuenta con 50 referencias de vinos, principalmente españolas, con algunas incursiones francesas y argentinas, seleccionadas para acompañar cada plato. La carta de coctelería ofrece un repertorio de tragos clásicos, completando una experiencia gastronómica integral.

Brazza es un espacio íntimo con 65 cubiertos, donde padre e hijo, junto a Eddy Espín al frente del restaurante, coordinan cada servicio con precisión y cercanía. La filosofía de Malacisa se basa en combinar la tradición familiar con la técnica profesional, la creatividad y la libertad en la cocina, ofreciendo un recorrido culinario intenso y emotivo en cada visita.

Más allá de la cocina, Franco busca consolidar su presencia en Madrid y encontrar los mejores productos de cada origen, desde cortes de carne selectos hasta pescados frescos. Su meta es que cada local represente la misma visión: una cocina apasionada, libre y profundamente ligada al fuego y la intensidad de los sabores.

 

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