El petróleo cae por debajo de 80 dólares tras el acuerdo entre EEUU e Irán y se aproxima al precio previo a la guerra

El petróleo cae por debajo de 80 dólares tras el acuerdo entre EEUU e Irán y se aproxima al precio previo a la guerra

El petróleo Brent, el crudo de referencia en Europa, cae por debajo de los 80 dólares tras el acuerdo entre Estados Unidos e Irán y la reapertura paulatina del estrecho de Ormuz, la vía marítima clave para el comercio de ‘oro negro’ y de gas natural licuado. La materia prima se ha abaratado alrededor del 5% en el mercado de futuros de Londres, cotiza en el entorno de los 79 dólares, y acumula una caída próxima al 10% en lo poco que levamos de semana.

Este descenso lo acerca cada vez más al nivel previo al estallido del conflicto el pasado 28 de febrero (72 dólares). Su precio apenas se sitúa ya un 9% por encima. A la espera de que Washington y Teherán ratifiquen formalmente su tregua este viernes en Suiza, los mercados de materias primas van recuperando una cierta calma. 

El presidente estadounidense, Donald Trump, aseguró que el paso marítimo de Ormuz estará «totalmente abierto» desde el viernes. Para garantizarlo, una coalición internacional liderada por Reino Unido y Francia llevará a cabo las labores de desminado del estrecho para que el tránsito por el mismo pueda recuperar la normalidad lo antes posible.

«La navegación por el estrecho tardará en normalizarse y podría mantener una prima de riesgo en el mercado petrolero durante meses, si no más tiempo»

Desde Pimco, la mayor gestora de renta fija del mundo, advierten de que el acuerdo entre ambas potencias podría ser más “el final del principio” que un final definitivo del conflicto, ya que aplaza muchos de los asuntos más complejos. «Incluso quienes se muestran más optimistas consideran que alcanzar un acuerdo duradero llevará más de 60 días», añaden desde la firma.

Desde un punto de vista práctico, prevén que transcurra un tiempo antes de que los buques puedan navegar cómodamente por el estrecho debido a la presencia de minas y otros riesgos, lo que «podría mantener una prima de riesgo en el mercado petrolero durante meses, si no más tiempo», señalan.

Desde una perspectiva política, supondrá un alivio bien recibido, ya que «reduce el riesgo extremo de una escalada del conflicto en el futuro previsible» y podría ofrecer cierto apoyo a los índices de aprobación de Trump en su país. 

Sin embargo, inciden en que, dado que Irán ha transformado una fuente teórica de influencia —el cierre del estrecho— en una herramienta real de presión, y considerando que el alivio de las sanciones probablemente formará parte de cualquier acuerdo, el valor estratégico y político del conflicto dependerá en última instancia de cómo quede configurado el programa nuclear iraní.

La producción de petróleo tardará en normalizarse

«Probablemente harán falta varios meses para que la situación del mercado petrolero se normalice, dado el cierre total de la producción en varios países productores y el tiempo necesario para que los petroleros completen múltiples viajes hacia Asia o Europa», añaden desde Edmond de Rothschild. En la gestora advierten de que durante este periodo, el mercado seguirá en déficit de oferta y continuará recurriendo a las reservas mundiales de crudo, que ya se encuentran en niveles históricamente bajos, lo que probablemente mantendrá los precios de la energía en niveles superiores a los previos a la guerra. 

Es una análisis similar al que hacen desde Carmignac. En la firma inciden en que el acuerdo no eliminaría la amenaza que las tensiones geopolíticas representan para la inflación mundial. «Aunque dicho acuerdo aliviaría a los mercados energéticos al permitir la reapertura del estrecho de Ormuz, no resolvería las cuestiones fundamentales que están en el origen del conflicto, es decir, las capacidades nucleares, misilísticas y de intervención exterior de Irán», señalan. 

Además, la normalización del transporte marítimo, la reactivación de las instalaciones petroleras del Golfo y la reconstrucción de los niveles de inventario de seguridad a lo largo de las cadenas de suministro implican que el impacto del shock de precios «seguirá propagándose» por las cadenas de suministro globales.

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