¿Qué intenta ocultar alguien que necesita exhibirse permanentemente?
VIDEO. El tópico del Profe. Hay personajes que no hacen política sino espectáculo. Cómo pocos entienden eso mejor que Abelardo de la Espriella. Su discurso, sus lujos, su forma de hablar, su obsesión con la fuerza, la superioridad y la masculinidad parecen responder más a una necesidad de demostrar poder que a una verdadera conexión con la ciudadanía. Pero detrás de ese personaje mediático aparece una pregunta incómoda ¿qué intenta ocultar alguien que necesita exhibirse permanentemente?En esta videocolumna se explora el viejo refrán popular “dime de qué presumes y te diré de qué careces” para analizar no solo la figura de Abelardo de la Espriella, sino también la cultura política y emocional que lo convirtió en símbolo de admiración para muchos sectores. Una sociedad donde la arrogancia suele confundirse con liderazgo y donde el ruido muchas veces reemplaza a la profundidad.Esta no es solamente una columna sobre un candidato, es una reflexión sobre el país que aplaude el exceso, idolatra el ego y convierte la soberbia en aspiración social. Porque quizás el verdadero debate no sea quién es Abelardo de la Espriella… sino qué revela sobre nosotros el supuesto «éxito» de personajes como él.Pero frente a los antivalores de aquel personaje se debe construir una ciudadanía empoderada sobre los principios de libertad, igualdad y fraternidad, solo así, con una ciudadanía verdaderamente libre es que lograremos avanzar en hacer de nuestro país una verdadera República Democrática.
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