La ciudad de Barcelona es sin duda un destino impresionante para hacer turismo, ya que combina un patrimonio arquitectónico envidiable (prueba de ello es la Sagrada Familia) con infinidad de opciones de ocio, y todo ello a orillas del Mediterráneo. Eso sí, la capital de Cataluña es la segunda urbe más poblada de España, por lo que en ocasiones se prefiere desconectar durante unos días y disfrutar de una maravillosa escapada de turismo rural a pocos kilómetros de la metrópoli.
A no mucha distancia de la Ciudad Condal hay impresionantes pueblos en los que reina la tranquilidad y que son perfectos para pasar unos días de relajación a la par que se visitan lugares increíbles. Un ejemplo claro es Bagà, una localidad de solo 2.000 vecinos en la que el espíritu medieval sigue presente en todos sus rincones. Además, está enclavada en un Parque Natural y tiene una historia legendaria, por lo que es ideal para pasar un fin de semana a solo una hora y media de la urbe.
Bagà y la leyenda de Galcerán

Bagà se sitúa en la comarca del Bergadá, en pleno Parque Natural del Cadí-Moixeró, y aunque hay pruebas de la presencia humana en esta zona desde la Prehistoria, cuando realmente el pueblo se expandió hasta lo que se conoce en la actualidad fue en la Edad Media. En esos siglos, la localidad tuvo gran importancia en la zona, ya que estuvo relacionada con con la nobleza catalana, y entre esos miembros de alta alcurnia se encontraba un legendario héroe cuyo espíritu sigue muy presente.
La principal familia del pueblo fueron los Pinós, y de entre todo el linaje hay un miembro de la dinastía que destaca por encima de los demás: Galcerán II de Pinós. En 1147, durante la conquista de Almería, el almirante se encontraba preso en una cárcel del sur de España, pero por obra y gracia de San Esteban fue liberado y así pudo evitar que un centenar de doncellas de Bagà fueran entregadas a manos enemigas.
Qué ver en Bagà: historia y naturaleza a partes iguales

Tal es la importancia de esas dos figuras hoy en día que la plaza principal del pueblo lleva el nombre del afamado noble; de hecho, en medio de ella se erige una estatua en su honor. Por su parte, el templo principal de Bagà es la Iglesia de San Esteban, que data del siglo XIV y es uno de los principales atractivos de un casco histórico ya de por sí espectacular.
Entre los restos de las antiguas murallas de la localidad y el entramado callejero repleto de casas de piedras se pueden visitar otras maravillas medievales, como su precioso castillo o el puente que se erige sobre el río Bastareny, y es que pasear por las calles de Bagà es embarcarse en un viaje en el tiempo. Tampoco hay que perderse la bonita Iglesia de Sant Joan del Avellanet o el Centro de Interpretación del Catarismo, y es que la villa sirvió de refugio a esta civilización en el siglo XIII.

Además, al estar enclavado en un impresionante parque natural en el Prepirineo, Bagà es un lugar idóneo para los amantes de las rutas de senderismo, y es que desde los alrededores de la localidad parten increíbles itinerarios que discurren por parajes espectaculares. Quienes se adentren en la naturaleza descubrirán escarpados entornos, cascadas y riachuelos que convierten a este pueblo en un auténtico paraíso.
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