El palacio del siglo XVII en Cantabria que se convierte en el refugio navideño de lujo más deseado

El palacio del siglo XVII en Cantabria que se convierte en el refugio navideño de lujo más deseado

Cantabria se consolida como destino de lujo en Navidad gracias a propuestas que apuestan por la calma, la autenticidad y el patrimonio. Entre ellas destaca el Palacio de la Helguera, un hotel boutique del siglo XVII situado en Las Presillas, que durante el mes de diciembre se transforma en un auténtico santuario invernal para quienes desean vivir unas fiestas alejadas del ruido y el turismo masivo.

Rodeado por los paisajes nevados de los Valles Pasiegos y a apenas veinte minutos de Santander, este palacio histórico ofrece una experiencia navideña pensada para adultos, donde el tiempo parece detenerse entre muros centenarios, chimeneas encendidas y una propuesta gastronómica reconocida a nivel nacional.

Un palacio del siglo XVII que revive la Navidad cántabra

El edificio fue concebido como retiro del Conde de Santa Ana, figura clave del Virreinato del Perú y miembro de la familia Ceballos. Hoy, siglos después, su arquitectura original sigue intacta: fachadas de sillería cántabra, suelos de roble y olmo, techos artesonados y una distribución palaciega que conserva la solemnidad de su pasado.

Durante diciembre, el Palacio de la Helguera se viste de Navidad sin perder su esencia histórica. La decoración festiva realza los espacios comunes con luces cálidas, guirnaldas y detalles clásicos que dialogan con el carácter señorial del inmueble. En el exterior, los jardines centenarios se cubren de escarcha y nieve, ofreciendo paseos silenciosos entre árboles históricos y vistas abiertas a los montes cántabros.

El resultado es un escenario que invita a celebrar las fiestas desde la calma, ya sea en pareja o en pequeños grupos familiares que buscan intimidad y desconexión real.

Interiorismo de autor y habitaciones con identidad propia

Uno de los grandes valores diferenciales del palacio es su interiorismo, firmado por la decoradora Malales Martínez Canut, quien ha creado un universo estético que mezcla piezas antiguas procedentes de distintos países con un marcado estilo rococó europeo.

Cada objeto —desde candelabros hasta vajillas— forma parte de una cuidada selección que, además, está disponible para su compra, convirtiendo la estancia en una experiencia también ligada al coleccionismo y al diseño.

Las 11 habitaciones temáticas del hotel están dedicadas a personajes históricos y se adaptan al ambiente navideño con una decoración sutil y elegante. La Suite de la Virreina de España destaca por sus vistas a las montañas invernales, mientras que la habitación Sir Arthur Wellesley invita a refugiarse junto a la chimenea con chocolate caliente y panorámicas de los valles nevados.

Doseles, tapices, mobiliario de nogal y una iluminación estudiada garantizan privacidad, silencio y confort, haciendo de las noches de diciembre uno de los momentos más memorables de la estancia.

Trastámara: alta gastronomía para una Navidad con identidad

La propuesta culinaria del Palacio de la Helguera se articula en torno al restaurante Trastámara, dirigido por el chef peruano Renzo Orbegoso Hinojosa. Durante las fiestas navideñas, el restaurante ofrece menús especiales que reinterpretan la cocina cántabra desde una mirada contemporánea con sutiles influencias latinoamericanas.

El respeto al producto local y de temporada es la base de platos como el solomillo Virrey de Perú, los aperitivos elaborados con yuca o los postres navideños en los que los quesos pasiegos adquieren protagonismo. Las técnicas empleadas buscan realzar el sabor original sin artificios, manteniendo una cocina honesta y reconocible.

La experiencia se completa con una bodega cuidadosamente seleccionada y un servicio en sala que convierte cada comida en un relato del territorio. No es casual que el establecimiento haya sido distinguido con la Llave Michelin en 2024, un reconocimiento que avala su apuesta por la excelencia, la sostenibilidad y la autenticidad gastronómica.

Bienestar, spa y desconexión total en pleno invierno

Más allá de la gastronomía y el alojamiento, el Palacio de la Helguera propone una Navidad enfocada al bienestar integral. Su piscina infinita climatizada permite contemplar los paisajes invernales mientras se disfruta del agua caliente, y el área de hidromasaje se convierte en uno de los espacios más demandados durante los meses fríos.

El spa del palacio incluye hammam y tratamientos personalizados, además de masajes que pueden realizarse tanto en cabinas interiores como al aire libre, siempre que las condiciones lo permitan. Todo el concepto gira en torno a la privacidad, el cuidado al detalle y el descanso profundo, lejos del ritmo acelerado de las fiestas tradicionales.

El Palacio de la Helguera se consolida así como una de las propuestas más singulares para vivir la Navidad en el norte de España. Accesible, pero discreto, histórico, pero contemporáneo, este enclave pasiego ofrece unas fiestas diferentes, marcadas por el silencio, la buena mesa y el placer de habitar un lugar con alma.

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