
El fuego como lenguaje, la carne como protagonista y la experiencia como eje central. Así se podría resumir la propuesta de Leña Madrid, el steakhouse de Dani García que ha sabido reinterpretar el asador tradicional desde una mirada contemporánea. Ahora, el restaurante da un paso más en su evolución con el lanzamiento de su nuevo ‘Steak Menú’, una fórmula pensada para acercar su universo gastronómico a un público más amplio sin renunciar a su identidad.
Disponible de lunes a viernes (excepto festivos) y con un precio cerrado de 45 euros, bebidas aparte, este menú se presenta como una opción directa, reconocible y altamente disfrutable. Una experiencia diseñada para quienes buscan calidad, sabor y técnica en un formato accesible, pero sin perder el carácter que define a la casa. Leña vuelve así a poner en valor su ADN: producto de primer nivel, dominio absoluto de las brasas y una propuesta que equilibra tradición e innovación. El Steak Menu no es solo un menú, es una declaración de intenciones.
Un recorrido que empieza en lo esencial
La experiencia arranca con un entrante que conecta de inmediato con la raíz del concepto. El salchichón de Málaga especiado marca el tono, acompañado de pan y una mantequilla de leche de oveja con ceniza de puerro que aporta profundidad y un matiz ahumado muy reconocible. Lejos de ser un simple aperitivo, este primer pase ya deja ver el cuidado por el detalle y el juego de contrastes que define la cocina de Leña. Tradición reinterpretada con pequeños giros que elevan lo conocido.
A continuación, la ensalada de lechuga romana con naranja, pipas de calabaza y lascas de parmesano introduce frescura y equilibrio. Un plato ligero que limpia el paladar y prepara el terreno para el verdadero protagonista del menú.
La carne: técnica, maduración y brasas
El corazón del ‘Steak Menú’ es, sin duda, el ribeye de vaca vieja de 400 gramos, con 35 días de maduración. Una pieza que resume el saber hacer de Leña y su apuesta por la excelencia en el producto. Cocinada a la brasa, la carne alcanza ese punto exacto en el que se combinan jugosidad, intensidad y textura. Se sirve acompañada de una salsa de pimienta verde que reinterpretada la clásica Café de París, con un guiño a la Ginebra de 1930, aportando un perfil aromático sofisticado sin eclipsar el sabor de la carne.
Las patatas fritas, crujientes y doradas, completan el plato como guarnición imprescindible. Además, tanto las patatas como el postre son ilimitados, un detalle que refuerza el carácter generoso y disfrutable del menú.
Un final dulce con identidad
El cierre llega con un helado de marconata, elaborado a base de almendra y nata, acompañado de toffee salado. Un postre que combina cremosidad, dulzor y un punto salino que equilibra el conjunto.
Al igual que el resto del menú, no se trata de una propuesta compleja en apariencia, pero sí muy bien ejecutada. Aquí, la clave está en el producto y en la precisión. La posibilidad de repetir patatas fritas y el helado añade un componente lúdico y relajado a la experiencia, alejándola de la rigidez de los menús tradicionales y acercándola a un concepto más contemporáneo.
Leña Madrid: el templo de las brasas en clave contemporánea
Ubicado en pleno Paseo de la Castellana, Leña Madrid se ha consolidado como uno de los grandes referentes carnívoros de la capital. El concepto, ideado por Dani García, gira en torno a una premisa clara: elevar la cocina a la brasa a una experiencia gastronómica contemporánea, sofisticada y accesible. El espacio, de estética elegante y envolvente, juega con materiales como la madera, la piedra y los tonos oscuros para crear una atmósfera íntima donde el fuego se convierte en hilo conductor. No es solo un restaurante, sino una puesta en escena donde cada detalle, desde la iluminación hasta el ritmo del servicio, está pensado para acompañar la experiencia.
En cocina, Leña apuesta por el producto como eje central, con especial protagonismo de las carnes seleccionadas y las técnicas de maduración y brasa. Ribeyes, porterhouse o tomahawks conviven con una propuesta que también deja espacio a entrantes y platos pensados para compartir, siempre bajo una misma filosofía: respeto absoluto por el ingrediente y ejecución precisa.
Más allá de la carta, el restaurante funciona como un espacio versátil, abierto tanto a comidas como a cenas, con una oferta que incluye brunch los fines de semana y una coctelería diseñada para prolongar la experiencia. Una visión global que convierte a Leña en algo más que un steakhouse: un punto de encuentro donde tradición e innovación se dan la mano en pleno corazón de Madrid.

