El lujoso hotel en Villa de Leyva que sacó sus huéspedes y se convirtió en base de operaciones contra el voraz incendio

El lujoso hotel en Villa de Leyva que sacó sus huéspedes y se convirtió en base de operaciones contra el voraz incendio

Villa de Leyva estaba llena: hoteles ocupados, restaurantes con visitantes y cerca de 400 invitados habían llegado entre políticos, empresarios, académicos y representantes de la sociedad civil para la sexta edición del Festival de las Ideas, el encuentro de PRISA Media que durante tres días puso en el centro de la conversación los desafíos del nuevo Gobierno y del país. El incendio llevó a la cancelación de este y otros eventos.

El fin de semana terminó teniendo un sabor amargo. Ocho ministros y el propio presidente Abelardo de la Espriella cancelaron su asistencia, después de haber confirmado su participación, en medio de las fuertes lluvias que golpearon la región. Mientras el festival transcurría, el incendio del cerro San Marcos comenzó a crecer hasta afectar cerca de 290 hectáreas, obligando a evacuar sectores y convirtiendo la celebración en una escena de preocupación para los habitantes y visitantes

Hasta el viernes pasado, El Duruelo era uno de los lugares donde Villa de Leyva recibía a sus turistas: habitaciones ocupadas, restaurantes, caminatas por las montañas y huéspedes que llegaban a uno de los hoteles más reconocidos del municipio.

El fuego desplazó a los huéspedes. Este lunes 21 de septiembre, después de que fueran evacuados por la proximidad de las llamas, el mismo lugar tiene otra función: se convirtió en uno de los centros de operaciones de la emergencia que desde el sábado consume los cerros de Villa de Leyva.

El Hotel El Duruelo, abierto en 1973 y uno de los hoteles emblemáticos de Villa de Leyva, evacuó preventivamente a sus huéspedes y se convirtió en centro de operaciones para más de 250 bomberos, socorristas, militares y voluntarios que combatieron el incendio con cuatro helicópteros.

Las llamas se desbordaron hacia las 2:00 p.m. de ese día en el cerro San Marcos, sector de La Castellana. En poco más de 30 horas, el fuego avanzó por la vegetación seca, empujado por fuertes vientos, llegó al cerro mayor —el que se levanta detrás de la plaza principal— y puso en riesgo viviendas, hoteles, caminos y el entorno natural de uno de los municipios turísticos más visitados de Boyacá.

El último reporte habla de 290 hectáreas afectadas. Por lo tanto, fue declarada la calamidad pública en Villa de Leyva. Las clases presenciales fueron suspendidas y las autoridades pidieron a la población permanecer en sus hogares y alejarse de las zonas comprometidas.

El fuego sigue activo, aunque las autoridades reportan avances parciales en su contención. La amenaza no es solamente la montaña incendiada: son también las viviendas y establecimientos que quedaron en el camino de las llamas, el humo y las cenizas.

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El hotel que cambió huéspedes por bomberos debido al incendio

El Duruelo es ahora una imagen de la emergencia. Lo que normalmente funciona como alojamiento para quienes llegan a Villa de Leyva terminó integrado a la operación de respuesta.

La evacuación de huéspedes hizo visible hasta dónde había llegado el incendio: ya no se trataba solamente de un fuego en una montaña distante, sino de una conflagración que obligaba a sacar personas de hoteles y viviendas.

El Hotel Arcoíris vivió una situación aún más angustiante. Eliana Suárez, su administradora, relató que desde la mañana del domingo estaban pidiendo ayuda mientras las llamas se acercaban a las instalaciones.

“El fuego ya nos consumió”, dijo a los periodistas. La emergencia también alcanzó propiedades cercanas y generó llamados de habitantes para evacuar animales atrapados por las llamas.

La Carrera del Amor, una competencia que debía reunir a más de 3.000 corredores, también tuvo que ser cancelada. El municipio turístico que esperaba recibir visitantes durante el fin de semana terminó concentrado en sacar personas de las zonas de peligro y abrir espacios para atender la emergencia.

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Más de 250 personas contra el fuego

La respuesta se convirtió en una operación conjunta. Más de 250 personas fueron desplegadas en tierra entre bomberos, organismos de socorro, autoridades y equipos especializados, a las que se sumaron voluntarios de la comunidad. En el aire han operado cuatro aeronaves, dos contratadas por la Gobernación de Boyacá y dos dispuestas por el Gobierno nacional.

El esfuerzo para convertir el fuego en cenizas ha sido titánico: en uno de los balances entregados por el gobernador Carlos Amaya se reportaron 170 descargas de agua, equivalentes a unos 240.000 litros, realizadas por las cuatro aeronaves.

Viento y fuego son mala combinación. Las fuertes brisas son el principal enemigo de la operación. Las ráfagas cambian el comportamiento de las llamas, dificultan el ingreso de los helicópteros y permiten que algunos focos vuelvan a tomar fuerza.

La magnitud de la emergencia también se entiende mejor al mirar el mapa de incendios del centro del país. Cundinamarca registraba, hasta el 13 de septiembre, 828 incendios forestales durante 2026, con unas 3.140 hectáreas afectadas en 75 municipios. Solo durante los primeros 13 días de septiembre fueron reportados 82 incendios en 35 municipios, con 366,5 hectáreas afectadas.

Mientras tanto, en Tolima el fuego ha sido más devastador. Cortolima reportó en agosto 31.046 hectáreas de cobertura vegetal afectadas por incendios, con Ortega, Armero-Guayabal, San Luis y Guamo entre los municipios con mayores áreas comprometidas.

La corporación calificó la situación como una emergencia ambiental, económica y social de gran magnitud.

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Fabio Arjona, nuevo MinAmbiente, entre los afectados por el fuego

Entre quienes siguen de cerca la emergencia está Fabio Arjona, ministro de Ambiente, quien reside en Villa de Leyva. Su presencia tiene una particularidad: el incendio que ahora debe atender desde el Gobierno ocurre en el mismo municipio donde tiene su residencia.

Al parecer, hay quienes le han echado leña al fuego. Arjona ha informado a través de su cuenta de X sobre el despliegue de los equipos y la evolución de la emergencia. También señaló que, de acuerdo con información preliminar de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres, el incendio habría sido provocado, aunque las autoridades competentes todavía adelantan las verificaciones para establecer su origen.

El que juega con fuego se quema. La Fiscalía y la Policía Judicial adelantan las verificaciones para establecer cómo comenzó el incendio y si hubo responsables detrás de la conflagración. La Gobernación de Boyacá ofreció hasta $45 millones de recompensa por información veraz que permita esclarecer los hechos e identificar a los responsables.

Mientras se investiga cómo comenzó el fuego y los posibles responsables, el problema inmediato es detenerlo. Las llamas avanzaron hacia sectores cercanos a viviendas y hoteles y alcanzaron zonas de montaña que hacen parte del paisaje que rodea al municipio.

También existe preocupación por el Santuario de Fauna y Flora Iguaque, un ecosistema de especial valor que aparece dentro de las zonas que las autoridades buscan proteger.

Hay además un costo humano que todavía se está dimensionando. Se han reportado caídas y afectaciones respiratorias y visuales entre personas que han trabajado en la primera línea, y al menos una persona tuvo que ser atendida en el hospital local.

Sus huéspedes se fueron. Llegaron bomberos, socorristas, autoridades y equipos de respuesta. Afuera, el humo continúa sobre las montañas y el fuego todavía obliga a mantener la alerta.

Villa de Leyva, que vive buena parte de su economía de quienes llegan a conocer sus calles, sus hoteles y sus cerros, ahora mira hacia esas mismas montañas esperando que finalmente dejen de arder.

En Villa de Leyva, Boyacá, el incendio mantiene la emergencia activa. En Tolima, Villahermosa enfrenta fuego en Alto del Naranjo; Cundinamarca también registra incendios forestales activos.

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