El ‘lío’ llega al despacho de Feijóo

El ‘lío’ llega al despacho de Feijóo

El lío que no quería Juanma Moreno se ha instalado en su despacho después de un inapelable triunfo en las elecciones andaluzas que, sin embargo, le ha dejado a dos escaños de tener manos libres para gobernar. Cuarta convocatoria electoral autonómica y cuarto golpe de realidad para el PP. El lío de tener que contar inexorablemente con Vox para formar gobierno avanza implacable y enfila su decidida marcha hacia Génova, donde le espera un trémulo Feijóo. Si ni Moreno Bonilla ha sido capaz de marcar la suficiente distancia electoral con los de Abascal, al líder del PP le queda un tortuoso camino para franquear la puerta de La Moncloa.

La continuada debacle del PSOE cada vez que se han abierto las urnas en los últimos seis meses alienta a la tropa pepera pero el aliento de Vox en el cogote les viene aguando la fiesta cada noche electoral. Tanto en Extremadura como en Aragón y en Castilla y León su presidentes pretendían sacudirse a los de Abascal de sus gobiernos y en todos los casos lo que han conseguido es sólo aumentar su peso y su capacidad de presión. Este domingo en Andalucía ha sido aún más doloroso ya que Moreno Bonilla gobernaba solo y en libertad y Vox acaba de demostrar que, pese a un cierto freno en su crecimiento, es capaz de someter al barón más potente y con mejor imagen de la galaxia del PP.

«No es esperable en Juanma Moreno una caída a los infiernos de la vergüenza y el desprestigio político como la que escenificó en público María Guardiola»

Las negociaciones que se avecinan prometen alto voltaje. El presidente en funciones de la Junta ha llevado a gala su distancia con la ultraderecha y ha despreciado sus más emblemáticas propuestas, desde su feroz antifeminismo a su reciente apelación a la ‘prioridad nacional’. No es esperable en Juanma Moreno una caída a los infiernos de la vergüenza y el desprestigio político como la que escenificó en público María Guardiola para pactar su nuevo gobierno en Extremadura pero tampoco Vox va a conceder pieza tan apreciada como el Palacio de San Telmo aplicando tarifas más bajas. Cómo se desarrolle el pulso y se sustancie finalmente el futuro gobierno andaluz resultará enormemente significativo para lo que le puede esperar a Feijóo el año próximo.

«Vox acaba de demostrar que, pese a un cierto freno en su crecimiento, es capaz de someter al barón más potente y con mejor imagen de la galaxia del PP»

Al líder del PP se le lleva haciendo largo el camino desde sus inicios y, tras los comicios del domingo, se ha apresurado en dar por inaugurada la campaña de las generales. Su renovada arenga a sus tropas este lunes cabalga a lomos de los insistentes descalabros socialistas aun sin tener resuelta fórmula alguna para desactivar a Vox. La pérdida de la mayoría absoluta en Andalucía ha sido un duro golpe para la ‘vía Moreno’, que pugna desde hace tiempo con la ‘vía Ayuso’ sobre cómo hacer frente a la ultraderecha y disputarle su espacio electoral. 

La presidenta de Madrid, única ya, junto a Alfonso Rueda en Galicia, que mantiene el cetro de la mayoría absoluta en las baronías del PP, ha visto reforzada su posición con el resultado andaluz y su apuesta por pelear con Vox desde su mismo espacio y con sus mismos planteamientos gana terreno en Génova. Se acerca la batalla final y no parece apta para dirigentes sin las suficientes agallas.

No les faltan motivos de entusiasmo a los más ‘cafeteros’ de Génova. Las próximas citas electorales son las municipales y el resto de autonómicas y a los socialistas no les llega la camisa al cuello temiendo que se repita el mismo patrón. Moncloa, que continúa fiándolo todo a una masiva movilización del electorado progresista en las generales, no parece tener intención de disculparse ni de lamentar la fallida estrategia de enviar a ministros a encabezar las principales candidaturas autonómicas, como si no todas las derrotas pesaran sobre los hombros del presidente del Gobierno y secretario general del partido. 

La bomba de la inesperada imputación de Rodríguez Zapatero este martes, sin embargo, podría perturbar esa imagen de templanza del presidente para llevar a término la legislatura. Los líos se extienden y las campañas no cesan.

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