La economía española será capaz de capear los efectos de la guerra de Irán. El Gobierno eleva cuatro décimas su previsión de crecimiento para este año hasta el 2,6%, la más optimista entre las publicadas por organismos nacionales e internacionales hasta la fecha. Es la cifra que incluirá en el nuevo cuadro macroeconómico que el Ejecutivo presentará este lunes en un Consejo de Ministros adelantado para poder renovar a tiempo las medidas anticrisis que decaen este próximo miércoles, 1 de julio.
Según ha adelantado la Cadena SER y han confirmado fuentes oficiales a La Información Económica, el avance de la actividad se mantendrá por encima del 2% los tres próximos ejercicios. El nuevo cálculo, que servirá de base para elaborar los Presupuestos Generales del Estado del año que viene, se sitúa por encima del que dio a conocer hace solo unos días el Banco de España (2,3%) y supera también el de la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (AIReF), que apunta a un avance del 2,4%, al igual que la Comisión Europea. El Fondo Monetario Internacional, sin embargo, coloca el suyo en el entorno del 2,1%.
De este modo, la incertidumbre internacional y el shock energético provocado por la situación en Oriente Próximo apenas restarían dos décimas al crecimiento del pasado ejercicio, cuando el PIB avanzó un 2,8%. Por otro lado, el cálculo del Ministerio de Economía, Comercio y Empresa implicaría que, con toda probabilidad, el mayor impacto de esta crisis se habría producido ya.
La economía echó el freno entre enero y marzo, cuando creció al 0,6% con respecto al trimestre previo, dos décimas menos que a finales del año pasado. El motivo de este enfriamiento está en un menor tirón del consumo de los hogares y de la inversión de las empresas, dos variables que se ven muy afectadas por la incertidumbre, y en la caída de las exportaciones, en un contexto internacional plagado de nubarrones.
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