Pekín financia a cada niño hasta su tercer cumpleaños con 3.600 yuanes anuales (el equivalente de 430 euros) un reconocimiento formal de la gravedad de la crisis, pero que no tiene en cuenta una profunda transformación cultural. China tiene actualmente 1.400 millones de habitantes, pero según la proyección de la ONU el número de habitantes de la República Popular podría caer por debajo de los 800 millones. Estos números han preocupado el Gobierno porque esta crisis demográfica podría amenazar el equilibrio social y el crecimiento futuro del país, en continua lucha con Estados Unidos por el liderato de potencia económica y productiva.
La introducción del bonus es un cambio histórico y necesario respecto a la política del hijo único vigente hasta 2013. Desde 2013 era posible tener un máximo de dos hijos, pero a partir de 2021, debido al descenso de la población, volverá a ser posible tener tres. Los costes de guardería y educación, unidos a la preocupación por la economía, también han frenado los nacimientos en China, donde viven unos 1.400 millones de personas, pero en 2024 la población se redujo por tercer año consecutivo. Xinhua, la agencia estatal de noticias, dijo que los nuevos subsidios afectarán a más de 20 millones de familias con niños pequeños. En los dos últimos años ya se habían introducido medidas similares en algunas provincias.
El problema del coste para tener un hijo en China
En la actualidad, hay unos 27 millones de niños menores de tres años dentro de las fronteras de la República Popular: se espera que el programa aumente los ingresos anuales de los hogares en unos 97.000 millones de yuanes, es decir, el 0,07% del PIB. Sin embargo, varios analistas plantean dudas sobre la eficacia de la medida, ya que criar a un niño en China puede costar hasta siete veces el PIB per cápita y elevar el gasto total en educación, hasta la graduación, a unos 600 mil yuanes (unos 76 mil euros). Un estudio del Instituto de Investigación Demográfica YuWa, con sede en China, confirma que el país se encuentra entre los más caros del mundo para tener hijos, en términos relativos.
En las universidades se fomenta el ‘amor’
Más de veinte administraciones provinciales ofrecen ya subvenciones locales para fomentar los nacimientos. En Hohhot, capital de Mongolia Interior, se concede un subsidio único de 10.000 yuanes (menos de 1.200 euros) por el primer hijo. Para el segundo, la familia recibe un subsidio anual de 10.000 yuanes hasta que el niño cumple cinco años, mientras que para los siguientes la cantidad se abona anualmente hasta que el niño cumple diez años. Un ejemplo similar puede encontrarse en Shenyang, Liaoning, donde las familias con un tercer hijo reciben un subsidio mensual de 500 yuanes hasta que el niño cumple tres años.
Las políticas gubernamentales no se limitan a las subvenciones económicas. En los medios de comunicación estatales abundan los llamamientos a crear una “nueva cultura del matrimonio y la procreación”, mientras que en las universidades se imparte una “educación del amor” para inculcar a los jóvenes una visión positiva del matrimonio, la fertilidad y la familia.
China bajará a 800 millones de habitantes en 2100
Ante todo, China adolece de décadas de planificación familiar. La introducción de la política del hijo único a finales de la década de 1970 impidió supuestamente unos 400 millones de nacimientos. Con el rápido desarrollo económico y el envejecimiento de la población, las restricciones se relajaron gradualmente: desde 2016, las parejas pueden tener dos hijos, y a partir de 2021, el límite aumentó a tres. Aparte de un ligero aumento de los nacimientos en 2017, las nuevas políticas no han tenido el efecto deseado.
En enero, los datos oficiales confirmaron que la población china disminuyó por tercer año consecutivo en 2024, cuando nacieron 9,54 millones de niños, la mitad que en 2016. China tiene actualmente 1.400 millones de habitantes, pero según la proyección de la ONU, el número de habitantes de la República Popular podría caer por debajo de los 800 millones en 2100. Una proyección que preocupa a las ambiciones económicas de Pekín.

