El economista Gonzalo Bernardos ha cargado contra el desahucio de Maricarmen, la mujer de 87 años que esta semana tuvo que abandonar la vivienda de Madrid en la que había residido durante siete décadas, y ha asegurado que su caso demuestra que «el Estado de bienestar en España es fallido».
Bernardos se ha pronunciado sobre el caso durante su intervención en El Objetivo, de LaSexta, donde ha defendido que las administraciones públicas deberían haber actuado para evitar que una persona de esa edad y en situación de vulnerabilidad perdiera su vivienda.
«No puede suceder que una persona de 87 años que esté enferma se la desahucie», ha afirmado el economista. A su juicio, si una persona se encuentra con dificultades económicas para hacer frente al pago de su vivienda, debe intervenir el sector público: «La Administración pública, que para eso pagamos impuestos, debe recurrir a socorrerla».
El desahucio de Maricarmen se ejecutó este miércoles tras 71 años residiendo en el inmueble, que abandonó en camilla y acompañada por sanitarios del Samur. Fuera del edificio, centenares de personas se concentraban en el exterior para intentar impedir el lanzamiento.
Durante su intervención, Bernardos ha querido diferenciar entre la actuación de esta empresa inmobiliaria, Urbagestión, y la de un propietario anterior. «En el caso de Maricarmen hay dos tipos de propietarios y son muy diferentes», ha señalado.
El economista ha sido duro con Urbagestión, a la que ha reprochado las condiciones económicas planteadas a la anciana. «Le quiere cobrar más de 2.500 euros y a mí me parece que es una verdadera vergüenza», ha lamentado, al apelar a la situación personal de la mujer.
«Sabiendo la edad que tiene, sabiendo sus condiciones, hay que ser humano«, ha insistido Bernardos. En este sentido, ha considerado que mantener unas condiciones más favorables para un reducido número de personas en circunstancias similares no supondría un perjuicio relevante para la compañía: «Por aguantar a una, dos, tres o cuatro personas en esta circunstancia, a Urbagestión no le pasaba nada».
Bernardos ha contrapuesto esta actuación con la del anterior propietario de la vivienda. Según él, una vez agotadas las condiciones del contrato familiar al que se había subrogado Maricarmen, este propietario mantuvo durante años el precio del alquiler sin aplicar una subida.
«No le subió desde 2007 hasta 2018», ha destacado el economista, que ha utilizado ambos ejemplos para remarcar que, a su juicio, no todos los arrendadores actúan de la misma manera. «Como inquilinos, como ciudadanos, hay dos tipos de propietarios: el bueno y el malo», ha concluido Bernardos.

