El día que Antonio Navarro Wolff lo dejó todo para irse al monte con el M-19

El día que Antonio Navarro Wolff lo dejó todo para irse al monte con el M-19

En enero de 1979 dejó la universidad en Cali y subió al Cauca. Así fue el camino de Navarro Wolff, de Pasto a segundo al mando detrás de Pizarro

En enero de 1979, Antonio Navarro Wolff dejó Cali y subió al Cauca para quedarse con el M-19. Tenía treinta años, era ingeniero sanitario y daba clases de programación de computadores en la Universidad del Valle. También trabajaba en un proyecto en el norte del Cauca, relacionado con su oficio. Dejó las tres cosas. Días antes, el país se había despertado con la noticia del robo de más de cinco mil armas del Cantón Norte, en Bogotá, una operación que el grupo había preparado cavando un túnel. Navarro llevaba cinco años cerca de esa organización, y ese mes pasó de las reuniones esporádicas a la clandestinidad.

Había nacido en Pasto, en 1948, en una familia con tradición militar: su abuelo fue general y varios tíos siguieron la carrera de las armas. Se graduó de ingeniero sanitario en la Universidad del Valle en 1972 y más tarde estudió ingeniería del medio ambiente en Loughborough, en Inglaterra, con una beca del Consejo Británico. Algunas biografías mencionan además la Fundación Rockefeller, un dato que él mismo recordaba en entrevistas con cierta ironía, por lo poco que encajaba con lo que vino después.

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Lo que lo movió no fue una necesidad económica. Fue una lectura política. El 19 de abril de 1970 el general Gustavo Rojas Pinilla perdió las elecciones presidenciales frente a Misael Pastrana en un escrutinio que buena parte del país consideró fraudulento. Navarro no militaba en la Anapo, el partido del general, pero sacó una conclusión simple: si a un militar retirado con respaldo popular le quitaban una elección, a un ciudadano cualquiera no le quedaba ninguna vía. La historia política de Colombia se la habían contado en casa, y esa fecha pesó más que cualquier lectura posterior.

Durante varios años no supo dónde ubicarse. Las FARC seguían la línea marxista-leninista cercana a Moscú, otros grupos miraban a China o a Cuba, y él no se sentía parte de ninguna de esas escuelas. En 1974 el M-19 se dio a conocer con el robo de la espada de Bolívar, y lo que vio fue un movimiento nacionalista, distinto a los demás. En el segundo semestre de ese año encontró a un excompañero de universidad con contacto en el grupo. Empezó a ir a reuniones sin dejar las clases. Trabajó primero en el aparato de propaganda armada, bajo Iván Marino Ospina, entonces segundo en la jerarquía, y en 1976 viajó a Inglaterra.

La militancia siguió cuando volvió, ya con más peso. Después de enero de 1979 el ascenso fue rápido. Lo capturaron y pasó 21 días en la Escuela de Caballería, en Bogotá, donde fue sometido a interrogatorios que él describió como torturas. Salió libre en 1982, cuando se levantó el estado de sitio, volvió al monte y llegó a comandar un frente con unos 1.500 hombres y mujeres. En 1984 el movimiento lo escogió como jefe de su equipo negociador con el gobierno de Belisario Betancur.

El M-19 fue la tercera fuerza más votada en las elecciones de 1990 y ocuparon el 27% de los congresistas constituyentes.

Fueron unos nueve meses de conversaciones sin resultado. Mientras desayunaba en Cali, le lanzaron una granada que le costó una pierna y le dañó el habla. Navarro sostuvo siempre que quien la lanzó pertenecía al Estado, y también que ya lo había perdonado. Pasó los tres años siguientes entre México y Colombia. Cuando se reabrió la negociación, en 1989, volvió a la mesa como segundo de Carlos Pizarro, comandante del M-19.

La paz se firmó en marzo de 1990. Pizarro, convertido en candidato presidencial de la Alianza Democrática M-19, fue asesinado el 26 de abril, menos de dos meses después. Navarro tomó su lugar en la campaña, quedó tercero con el 12,7 por ciento de los votos y meses más tarde, en las elecciones de la Asamblea Constituyente, su movimiento obtuvo cerca del 27 por ciento, la votación más alta de la izquierda en el país hasta entonces. Presidió la Asamblea junto a Álvaro Gómez y Horacio Serpa, y firmó la Constitución de 1991. Fue después alcalde de Pasto, senador, gobernador de Nariño y ministro de Salud. Murió el domingo 1 de noviembre de 2026, a los 78 años.

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