el curso en Madrid para hacer trasplantes

el curso en Madrid para hacer trasplantes

El tiempo es crucial cuando hablamos de trasplantes. Tras morir, las primeras horas son cruciales para maximizar las posibilidades de que un órgano sea viable para el trasplante. Una vez se produce la defunción el cuerpo deja de funcionar y los órganos empiezan a deteriorarse. Para ralentizar este proceso, los médicos emplean distintas técnicas, como la administración de fármacos o reanimando la circulación de manera artificial. Los talleres celebrados en la Comunidad de Madrid permiten a los médicos de toda España practicar este procedimiento a través de escenarios realistas con quirófanos y maniquís hiperrealistas, así como recrear entrevistas con los familiares de posibles donantes.

«Cuando una persona fallece en muerte cefálica, los órganos comienzan a fallar. Si esa persona va a ser donante, tenemos que manejar ese deterioro, de lo contrario no estarían para trasplantar», Alonso Mateo Rodríguez, médico del Summa 112 y coordinador adjunto de la Oficina Regional de Coordinación de Trasplantes. En estas simulaciones se ensaña cada paso del proceso para que el trasplante se pueda realizar con éxito. «Estamos hablando de que en dos horas tiene que estar todo montado. Un paciente puede fallecer a 30 kilómetros de un hospital, los tiempos son muy estrictos», destaca.

Durante tres días, un grupo reducido de 20 médicos de toda España utilizan las instalaciones de la Universidad Francisco de Vitoria para simular casos reales de todo tipo de trasplantes, ya sea que el donante fallece en el hospital, en la vía pública o se produzca la muerte encefálica. «Nos permiten enseñar cosas que de otra forma solo podríamos explicar en una pizarra. De esta manera, el alumno lo entrena de forma mucho más factible y lo interioriza mucho mejor», ha señalado Rodríguez.


En la mayoría de los casos de trasplante, la muerte da inicio a una serie de pasos hasta que se llega a quirófano. Mientras se prepara todo el procedimiento, los encargados se ocupan de contactar con los familiares en caso de que la persona no haya dejado en sus últimas voluntades su deseo de ser donante. «Recibimos muchas veces llamadas de gente que quieren hacerse donantes y siempre les contamos lo mismo, lo principal es contárselo a la familia», indica el coordinador adjunto de la Oficina Regional de Coordinación de Trasplantes, ya que esto facilita el proceso.

Mientras se espera la autorización, se analiza la sangre del posible donante y el órgano para descartar enfermedades. «El riesgo cero no existe», indica, aunque aclara que durante el procedimiento se comprueba que no se trasmita ningún tipo de enfermedad al receptor. A la par, los esfuerzos se dirigen a conservar los órganos. En ello influirá mucho dónde se haya producido la defunción. Cuando esta es en el hospital, los facultativos tienen una previsión y pueden preparar el procedimiento. Por el contrario, si se produce en la calle, se complica la situación, ya que hay que desplegar un amplio equipo logístico. Este último escenario, explica Rodríguez, «no se consigue reactivar desde la pandemia», aunque el año pasado se produjo el caso de una persona que sufrió un fallo cardiaco en la calle. Estas intervenciones solo se realizan en el Hospital 12 de Octubre y el Clínico por su complejidad.

Aparte de estos casos, la generalidad de los trasplantes se producen en situaciones controladas cuando una persona fallece en el hospital. En estas situaciones se puede producir la muerte encefálica, lo que genera el deterioro del cuerpo. Para frenarlo se emplean técnicas como la extracorpórea, para que la sangre siga circulando por el cuerpo con oxígeno y «mantener esos órganos viables», lo que incrementa las posibilidades de que se realice el trasplante». Estos métodos de conservación se mantienen hasta que la familia autoriza la donación y se puede preparar la intervención con el receptor.


Operación en un quirófano.

Durante el año pasado se alcanzaron cifras importantes en materia de trasplante en la Comunidad de Madrid, con 1.023 intervenciones en 2024, de ellas el 20% procedían de otra región. En donaciones se alcanzó un récord con 392 donaciones en la región, un 13% más que en 2023. Del total, 89 fueron de personas vivas y 303 de difuntos en la Comunidad. Estos datos, unido al volumen de intervenciones practicadas, han incidido en una reducción de las listas de espera. En concreto, para los procedimientos de riñón se ha reducido un 10%, en el caso de los enfermos de pulmón la merma es del 30%, del 18% en los de hígado y del 33% en los procedimientos de corazón.

Estos cursos permiten a los médicos aprender de las nuevas técnicas sin poner en riesgo la vida del paciente. «Te puedes equivocar mil veces porque lo único que tienes que hacer es, como cuando nos falla el ordenador, apagarlo y volverlo a encender y volver a empezar», señala Rodríguez. De los 20 facultativos que participan, se dividen en grupos de cinco para recibir esta instrucción práctica en simuladores de quirófano, ambulancias y habitaciones de hospital. Además de afinar su técnica, también ensañan las entrevistas con familiares. Un grupo de actores adquiere este rol para que los médicos practiquen sus capacidades de empatía y comprensión para que opten por aceptar la donación de los órganos. 

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